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Macron ve en Groenlandia el “despertar estratégico” de Europa

Frederiksen tilda de “grave error” la reducción del gasto de defensa de la UE y llama al rearme “ya”
El presidente francés, Emmanuel Macron, recibe a los primeros ministros de Dinamarca, Mette Frederiksen, y de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen
El presidente francés, Emmanuel Macron, recibe a los primeros ministros de Dinamarca, Mette Frederiksen, y de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen / Mohammed Badra

Actualizado hace 6 minutos

En los salones del Palacio del Elíseo, el eco de las ambiciones territoriales extranjeras ha resonado no como una amenaza lejana, sino como un “despertar estratégico” forzoso, tal y como lo definió el presidente francés, Emmanuel Macron, tras su reunión con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen. Un encuentro que pone de manifiesto que el Ártico ya no es una periferia olvidada, sino el nuevo centro de gravedad donde se pone a prueba la soberanía del viejo continente.

Así, lo que comenzó como una serie de “arremetidas” diplomáticas y comerciales por parte de Donald Trump para hacerse con el control de Groenlandia, se ha transformado en el catalizador de una Europa que, por fin, parece dispuesta a mirarse al espejo y reconocer sus propias vulnerabilidades.

La situación en Groenlandia es ya un síntoma de un orden mundial que, en palabras de Frederiksen, “ha desaparecido”. Para Macron, la isla ártica es hoy la llamada de atención que Europa necesitaba para comprender que la soberanía no es un concepto retórico, sino una construcción diaria que requiere presencia militar, músculo económico y claridad política.

La respuesta francesa a esta crisis no se ha quedado solo en las palabras. La apertura del consulado francés en Nuuk y el nombramiento de un cónsul general que se instalará de forma permanente a principios de febrero simbolizan un compromiso físico y diplomático con la región. Este gesto busca fortalecer la colaboración en todas sus dimensiones, desde la lucha contra el cambio climático y la desinformación hasta la cooperación en educación y cultura.

El "grave error" de la reducción en defensa

Pero, si Macron puso la visión a largo plazo, Mette Frederiksen puso la urgencia sobre la mesa. En una intervención aclamada en el instituto Sciences Po, la líder danesa fue implacable con el pasado reciente de Europa, calificando de “grave error” la reducción sistemática del gasto en defensa durante las últimas décadas. La premisa europea de que EE.UU. siempre estaría allí para acudir al rescate ha sido, según su análisis, una negligencia estratégica. “Si los europeos no son capaces de defenderse por sí mismos, al final acabarán pagando el mayor precio”, advirtió Frederiksen.

Por eso, la urgencia no es para la próxima década. El rearme, según la mandataria, debe ser “ya”. El horizonte de 2035 marcado por la OTAN parece un lujo que la realidad geopolítica actual, con una Rusia agresiva y una China expandiendo su influencia económica en el Gran Norte, no permite.

La respuesta inmediata ha sido el despliegue de ejercicios militares conjuntos en los que han participado ocho países europeos, una demostración de fuerza que busca llenar el vacío de seguridad mientras se define un papel más activo para la OTAN en la región.

La isla ártica bajo el miedo

En medio de este choque de potencias, el primer ministro groenlandés aportó la perspectiva más humana y, quizás, la más cruda de la crisis. Nielsen reconoció que la población de la isla está bajo una “fuerte presión” y que el miedo se ha propagado ante la posibilidad de verse convertidos en una moneda de cambio entre superpotencias.

Pero Groenlandia no quiere ser un objeto un objeto de deseo, sino un actor con voz propia en la defensa de sus valores. Por eso, los groenlandeses miran hacia Europa, en busca de proteger su integridad territorial y su futuro, y mostrando incluso una disposición a contribuir más activamente en las estructuras de seguridad de la OTAN.

Esta voluntad de integración se ve reforzada por uno de los puntos clave que se trataron durante el almuerzo de trabajo ayer en París: la aceleración de la asociación estratégica firmada en 2023 entre la UE y Groenlandia, un acuerdo que Macron considera vital para el desarrollo de cadenas de valor sostenibles, especialmente en el sector de las materias primas estratégicas, donde la reducción de las dependencias externas es fundamental para la soberanía europea.

El orden mundial, bajo presión

La crisis de Groenlandia ha servido para que Europa entienda que la prosperidad futura depende “únicamente” de su capacidad para mantenerse unida. La solidaridad expresada por Francia no es solo un gesto de cortesía diplomática, sino una necesidad de defensa propia. La soberanía europea se juega hoy en las aguas heladas del Ártico, en la capacidad de rearmarse sin esperar a Washington y en la firmeza de no comprometer los valores democráticos bajo ninguna presión externa.

El mensaje que sale de París es nítido: el orden mundial está bajo presión, pero una Europa firme y unida no solo puede resistir, sino avanzar. Groenlandia ha sido el despertador; ahora queda por ver si el resto del continente está dispuesto a despertar.

2026-01-28T19:43:59+01:00
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