Hace justo una semana, la historia del robo de La Rana Loca, esa atracción de feria de más de 42 toneladas que desapareció de un polígono industrial de Girona como por arte de magia, copó titulares y risas por su surrealismo. Ahora la trama ha dado un vuelco casi cinematográfico: la han encontrado, y no en un cementerio de chatarra, ni desguazada en piezas, sino en el mismo remolque en el que la robaron, entera y abandonada en un polígono industrial cerca de Perpiñán (Francia).
La pista clave
Tal y como habían sugerido las cámaras de seguridad situadas en los pasos fronterizos, el tráiler que se llevó la atracción cruzó la frontera por La Jonquera y siguió rumbo norte. Gracias a ese rastro visual, los dueños, el feriante José Dos Anjos Rodríguez y su hijo, comenzaron su particular odisea: kilómetros y más kilómetros por polígonos franceses en busca de su rana perdida. Hay que recordar que los ladrones no se llevaron la atracción completa, ya que faltaban piezas esenciales para su funcionamiento, porque los asientos, las escaleras y las vallas de seguridad se encontraban en otro lugar. Además, el remolque no tenía frenos, porque su dueño los quitó para repararlos antes de pasar la ITV.
El remolque con la atracción, encontrado en Perpiñán.
Recuperación sin Policía
Un detalle llamativo es que no fueron los Mossos d’Esquadra quienes dieron con ella, ni un GPS policial ni una redada espectacular. Fue la búsqueda incansable de sus propios propietarios, metiendo horas de viaje y rastreando cada polígono hasta que apareció la atracción aparcada y abandonada. Sus dueños llamaron a los Mossos sin éxito, con lo que el padre volvió a Girona para denunciar lo sucedido y el hijo se quedó como guardián de La Rana Loca hasta que llegaron refuerzos. No era cuestión de perder por segunda vez su medio de vida en unos pocos días.
Después de todo esto se sigue sin saber quién y por qué se llevó la atracción, que llevaba aparcada en Girona desde antes de Navidad. Según su propietario, no hay señales de que los ladrones quisieran desmantelarla para venderla por piezas, ni indicios firmes sobre su identidad, aunque él tiene una teoría bastante directa: “Fue otro feriante”. Lo que sí se conoce con certeza es que La Rana Loca vuelve a estar, sana y salva, en manos de sus legítimos dueños, lista para regresar a las ferias y, a buen seguro, mucho más vigilada para que no vuelva a escaparse y cruzar la frontera.