Osakidetza ha intensificado la investigación sobre la administración de dosis caducadas en el Servicio Vasco de Salud, un proceso que ha llevado a la creación de un comité técnico de trazabilidad para revisar cada etapa, desde la compra hasta la inoculación. Koldo Berganzo, director de asistencia sanitaria de Osakidetza, ha señalado que se han cruzado datos con Salud Pública para identificar de forma proactiva cualquier incidencia adicional, aunque advirtió que los fallos detectados en el sistema informático magnificaron el escenario inicial.
Según Berganzo, tras un análisis pormenorizado, se descubrió que en muchos casos "había un problema en el registro y no era una vacunación con una de estas vacunas", lo que ha permitido acotar el número real de personas que requieren una nueva dosis.
Llamamiento a la calma
Por su parte, Rosa Sancho, coordinadora de vacunas del Colegio de Enfermería de Gipuzkoa, ha hecho un llamamiento a la calma de las familias al asegurar que "la administración de una vacuna caducada no supone absolutamente ningún riesgo para la salud".
La experta aclaró que el inconveniente de este error es meramente técnico, ya que existe la posibilidad de que "pueda no tener el efecto que se desea" debido a una pérdida de potencia del fármaco, pero insistió en que la seguridad es total. Sancho ha explicado que la decisión de revacunar se toma exclusivamente para asegurar la protección inmunológica necesaria, recordando que incluso la administración de una dosis adicional "tampoco plantea absolutamente ningún problema" para el paciente.
Desde el ámbito profesional, Amaia Mayor, secretaria general de SATSE Euskadi, calificó lo sucedido como un error en un proceso de gran complejidad donde intervienen múltiples factores y departamentos. Mayor destaca la importancia de haber detectado y comunicado el incidente, señalando que esto permite "revisar un proceso que como ha dicho la compañera es muy complejo y ver las fallas que hay" para evitar que se repita. Para fortalecer el sistema, los especialistas proponen mejorar las herramientas digitales de registro con validaciones automáticas y lectores de códigos QR que alerten a los profesionales, ya que es fundamental que "ante cualquier error de registro salga un aviso que nos ponga en guardia" y garantice la excelencia en la asistencia.