El calor ha dejado de ser una conversación de ascensor. Las temperaturas récord de las últimas semanas han convertido en una evidencia lo que hasta hace poco parecía una advertencia de futuro: los municipios tendrán que aprender a convivir con veranos cada vez más extremos; también los de Goierri.
Las primeras respuestas empiezan a verse sobre el terreno. Mientras Ordizia ha comenzado a transformar Anselmoren Baratza en una nueva zona verde concebida también como refugio climático, en Beasain el debate sobre cómo afrontar las olas de calor ha cobrado fuerza a raíz de las propuestas planteadas por PSE-EE y EH Bildu en las últimas semanas.
Más verde en el centro
Las máquinas ya trabajan en Anselmoren Baratza. El espacio situado entre la plaza Garagartza y la calle Ordizia, que llevaba años sin uso, está inmerso en una transformación que permitirá recuperar para la ciudadanía 1.551 metros cuadrados de naturaleza en pleno casco urbano.
El proyecto se desarrollará en dos fases. La primera, ya en marcha y con un plazo de ejecución previsto de alrededor de un mes y medio, incluye la limpieza y adecuación del terreno, la remodelación de la topografía y la construcción de un recorrido accesible que unirá, precisamente, la plaza Garagartza con la calle Ordizia. La segunda completará el acondicionamiento del parque con la instalación de mobiliario urbano, alumbrado, una fuente y un sistema de riego.
Pero el proyecto va más allá de la obra en sí. Se conservará la mayor parte del arbolado existente, se plantarán nuevas especies autóctonas, se creará una pantalla vegetal para favorecer la biodiversidad y se habilitará un bosque comestible. Además, la zona central del recinto, la más expuesta al sol, se convertirá en una pradera abierta pensada como espacio de estancia y encuentro para la ciudadanía.
En una reciente visita a las obras, el alcalde de Ordizia, Adur Ezenarro, subrayó que la recuperación de Anselmoren Baratza supone mucho más que la mejora de un espacio degradado. A su juicio, el proyecto permitirá devolver la naturaleza al centro del municipio y crear un nuevo refugio climático, con más sombra y zonas de descanso. El alcalde defendió que este tipo de espacios serán cada vez más necesarios ante el aumento de las temperaturas.
Beasain busca nuevas respuestas
El calor también ha entrado de lleno en la agenda política de Beasain. En las últimas semanas, el debate se ha centrado en si el municipio dispone de suficientes recursos para responder a unas temperaturas cada vez más elevadas y qué medidas convendría incorporar para reforzar esa capacidad de respuesta.
Una de las iniciativas planteadas corresponde al PSE-EE, que ha instado al Gobierno municipal del PNV a impulsar un plan municipal de emergencias frente a fenómenos meteorológicos extremos, con especial atención a las olas de calor. Entre las medidas planteadas figura la creación de una red de refugios verdes repartidos por la localidad, además de un protocolo que permita coordinar la respuesta municipal durante los periodos de altas temperaturas.
La portavoz socialista, Eva Álvarez, considera que las olas de calor “ya no son episodios excepcionales y cada año llegan antes”, por lo que defiende la necesidad de anticiparse y proteger especialmente a las personas más vulnerables. El grupo recuerda, además, que el presupuesto municipal ya contempla una partida de 18.150 euros para redactar ese plan.
Junto a ese planteamiento, EH Bildu ha puesto el foco en medidas de aplicación más inmediata. Coincidiendo con la última ola de calor, la formación solicitó al Gobierno local la apertura de equipamientos públicos como la biblioteca, el KZ Gunea o la ludoteca para que pudieran utilizarse como refugios climáticos durante las horas centrales del día. También pidió que las piscinas exteriores fueran gratuitas mientras los juegos de agua del parque Dolarea permanecían fuera de servicio, una avería que ya ha sido subsanada.
Una tendencia que se extiende
La adaptación al calor también avanza en otros puntos de Goierri. La Diputación Foral de Gipuzkoa y la Fundación Naturklima han impulsado varios refugios climáticos en la comarca, con actuaciones en Zegama, Olaberria e Idiazabal.
Iniciativas diferentes, promovidas por administraciones distintas, pero con un mismo objetivo: ganar espacios verdes y de sombra para preparar los municipios ante unos veranos que ya empiezan a ser diferentes.