“Realmente no fue nuestra mejor noche”, manifestó Jalen Brunson. Pese a ello, los New York Knicks comenzaron la serie final por el anillo de la NBA doblegando a los San Antonio Spurs (95-105). Está de dulce la franquicia neoyorquina, que encadena una racha de doce victorias consecutivas. Pese a comenzar por debajo y en su cancha, los texanos no parecen intimidados, no tiemblan ante la necesidad de remontar, como ya hicieron ante los todavía vigente campeones, los Oklahoma City Thunder, en las semifinales.
De hecho, la estrella de los Spurs, Victor Wembanyama, invocó a la calma tras la derrota. “Ya hemos estado por detrás en una serie antes. Nunca en unas finales, claro. Pero no estoy dándole vueltas a nada en concreto. No estoy ni lo más mínimo preocupado”, valoró. El francés de 22 años trató de trasmitir confianza tras un primer revés que ciertamente debe servir de advertencia.
Brunson eclipsa a Wembanyama
Lo cierto es que los New York Knicks asaltaron el Frost Bank Center de San Antonio liderados una vez más por el talento de Brunson, que firmó 30 puntos. Como apuntó el propio jugador, los Knicks tuvieron que esforzarse para ponerse por delante en la serie. Los de la Gran Manzana llegaron a verse con catorce puntos por debajo en el marcador durante el tercer cuarto. Pero los chicos de Mike Brown, que transmite una serenidad impropia de una primera temporada en el banquillo del equipo, apelaron al carácter y la madurez para dar un giro a la situación.
El propio Brunson logró trece los 30 puntos que anotaron los suyos en el tercer cuarto, después de recuperarse de un problema en la rodilla que podría haber resultado fatídico. El base estadounidense se vio acompañado por los 17 puntos de OG Anunoby y los 18 de Karl Anthony Towns. Fueron capaces de contrarrestar los 26 puntos y 12 rebotes que alcanzó Wembanyama.
"Cada equipo defiende diferente y los voy a descrifrar"
“No estuvimos a nuestro máximo nivel”, reafirmó el novato Dylan Harper, que anotó 16 puntos, diez de ellos en un brillante primer cuarto. Todos los Spurs, que partían con cierta ventaja en la candidatura al anillo, entonaron el mea culpa, en especial su jugador franquicia. “Cada equipo defiende de manera diferente y lo voy a descifrar. Sí, esta noche estuve mal”, aceptó Wembanyama, pero con halos de materializar su venganza particular, la que puede guiar a los Spurs a su sexto título. El francés comenzará ahora una fase analítica para tratar de comprender cómo hace daño a la defensa neoyorquina. “Sabemos que vamos a tener muchas más oportunidades. Es una serie al mejor de siete, el primero que gana cuatro. Vamos a tener tiempo para trabajar en ello”, iteró el pívot francés, que finalizó con un pobre 6 de 21 en el lanzamiento a canasta, y al llegar al descanso llevaba 9 puntos y 2 rebotes.
Victor Wembanyama, con rostro de desesperación ante los Knicks.
"Hay muchas, muchas cosas que podemos mejorar"
Los Knicks, que buscan la venganza de la final de la NBA de 1999 ante los Spurs y su tercer anillo tras el último conseguido en 1973, celebraron pero de manera contenida. “Tenemos que volver y ver las cosas que podemos hacer mejor. Es un camino largo, pero creo que hay muchas, muchas cosas que podemos mejorar”, alertó Brunson.
El entrenador de los Knicks, Mike Brown, dio crédito a la victoria. “Los chicos estuvieron muy bien tirando, muy bien atacando en segunda penetración, y esas son las cosas que tienes que hacer contra este equipo, porque Wembanyama siempre va a ir hacia el balón cuando penetras. Y, de nuevo, doy crédito a los nuestros, empezando por Jalen, porque hizo jugadas enormes”, analizó.
Y es que San Antonio lideró gran parte de los minutos en el luminoso, pero los Knicks no perdieron la cara al partido y cerraron el partido con un parcial de 0-11 para adjudicarse el primer triunfo de la serie. La reacción fue propia de la madurez ante un rival que puede acusar el exceso de juventud entre sus filas. “No fue nuestra mejor noche durante casi todo el partido, pero seguimos ahí, seguimos recortando. Me gustó cómo seguimos respondiendo”, celebró Brunson. Un factor importante es el nivel de exigencia mostrado por los Knicks, que pese a adquirir ventaja no mostraron una alegría excesiva al dar a entender que tampoco fue un gran día.