Actualizado hace 2 horas
Como todo entrenador, Pellegrino Matarazzo también tiene sus futbolistas intocables, los que elige siempre, por encima de todo, cuando llega un partido importante. El de mañana contra el Athletic en Anoeta, vuelta de la semifinal de la Copa, lo es en grado sumo y el entrenador tirará sin ninguna duda de su once de gala.
A la espera de si en la portería juega Remiro, el titular en la Liga e indiscutible para el técnico, o Marrero, el portero que tan buen rendimiento ha dado en la Copa y que se supone está ya al cien por cien tras haber superado la fractura en el rostro, es una de las pocas incógnitas a resolver de cara al choque.
Jon Martín es fijo en la defensa, con muchas opciones para que Caleta-Car le acompañe. El croata está jugando mucho más que Zubeldia desde la llegada al banquillo del estadounidense. Los laterales parecen claros para Aramburu y Sergio Gómez. En el centro del campo tres plazas son fijas: Turrientes, en un gran momento; Gorrotxa, habitual guardaespaldas del anterior, y Soler, jugador fetiche para Matarazzo. Y pocas dudas en la punta de ataque con dos futbolistas que marcan la diferencia: Mikel Oyarzabal y Gonçalo Guedes.
Así las cosas, quedaría un puesto para la medular siempre y cuando el entrenador se decida por un cuarto centrocampista ofensivo que parece lo más probable. Ahí entran las posibilidades de Brais, Sucic o Marín. En definitiva, un once de gala para recibir al Athletic y hacer bueno el 0-1 de la ida.