Resulta verdaderamente asombroso comprobar cómo tras los primeros diez días de competición en la NBA los grandes protagonistas son los Memphis Grizzlies. El equipo de Tennessee se ha erigido como la gran revelación al sumar su quinta victoria consecutiva sin conocer la derrota tras arrollar a los Portland Trail Blazers por 124-103. Este comienzo inmaculado impacta de lleno si recordamos que hace apenas unos meses la franquicia parecía estar dando por liquidado su proyecto competitivo.
Haber empezado con cinco victorias y cero derrotas sorprende todavía más al analizar el pasado reciente de la organización. Memphis había sido un equipo habitual en las eliminatorias por el título durante los últimos años, pero la temporada pasada la directiva pareció rendirse por completo. Traspasaron a Jaren Jackson Junior y sobre todo enviaron a su gran referente Ja Morant a los Trail Blazers a cambio de los aleros Jerami Grant y Kris Murray.
Todo apuntaba a una travesía por el desierto. Finalizaron el curso anterior en la parte baja de la clasificación y utilizaron su codiciado tercer puesto en el sorteo universitario para seleccionar a Cameron Boozer preparándose para una reconstrucción total.
Aunque es cierto que todavía no se han cruzado con los grandes favoritos al anillo habiendo superado a Utah Jazz en dos ocasiones, a los Golden State Warriors, a los Sacramento Kings y ahora a Portland el mérito de este grupo es innegable. Están superando con gran autoridad a los rivales directos de su liga particular y demostrando una madurez asombrosa para una plantilla en plena renovación asumiendo un nivel de juego que invita a soñar a todos sus aficionados.
Un esperado y amargo reencuentro
El foco mediático de la jornada estaba centrado en el regreso de Ja Morant para enfrentarse por primera vez a la organización que apostó por él en sus inicios. Seleccionado con el número dos en 2019, fue nombrado Novato del Año y tocó el cielo en la campaña iniciada en 2021 promediando más de 27 puntos por encuentro y llevando al equipo a ganar cincuenta y seis partidos. Lamentablemente los inoportunos problemas físicos y dos graves suspensiones de ocho y 25 partidos por problemas extradeportivos relacionados con armas de fuego truncaron su imparable progresión.
Antes de saltar a la pista, el base reconoció que nunca quiso marcharse de la ciudad que lo vio debutar como profesional, aunque admitió sentirse muy feliz y con mucha menos presión en su nuevo destino. Su actuación fue bastante discreta al quedarse en catorce puntos y tres asistencias durante sus 23 minutos de juego viéndose totalmente superado por la asfixiante defensa exterior de sus antiguos compañeros. Y para colmo, tuvo que abandonar el partido a falta de siete minutos para la conclusión debido a una lesión en el isquiotibial izquierdo.
El nacimiento de una nueva estrella
El gran protagonista de la noche y la confirmación de que el futuro ya está aquí fue el novato Cameron Boozer. El hijo del exjugador Carlos Boozer demostró por qué es una de las grandes joyas de su generación y logró el primer triple doble de su carrera en la élite del baloncesto mundial. El americano acabó la noche con 18 puntos, 12 rebotes, 12 asistencias, un 60 por ciento de acierto en tiros de campo y 4 aciertos de 5 intentos en triples.
Con estos números se consolida como candidato al premio de mejor debutante del año a pesar de haber sido elegido en el sorteo por detrás de talentos como AJ Dybantsa y Darryn Peterson.
El éxito de Memphis no se explica únicamente por el descaro de su ala pívot sino por un esfuerzo colectivo orquestado por el técnico Tuomas Lisalo. El entrenador llegó a utilizar una rotación de hasta 11 jugadores durante los momentos competitivos y la amplió a 15 cuando el duelo estaba resuelto como prueba de que todos conocen y aceptan su rol a la perfección.
La aportación del resto de la plantilla resultó crucial para dominar el encuentro de principio a fin. Isaiah Stewart emergió desde el banquillo para sumar 18 puntos en apenas 16 minutos con gran solidez defensiva y un alto acierto exterior. Cedric Coward impuso su físico con 17 puntos, 7 rebotes y 3 robos de balón vitales.
El pívot Zach Edey castigó la pintura rival con 13 puntos y anotó un triple decisivo que rompió el choque en el último periodo. Los suplentes GG Jackson, Ty Jerome, Jaylen Wells y Quinten Post redondearon la exhibición con 10 puntos cada uno y dejaron patente la profundidad del banquillo.
El cuarto final contra los Blazers fue un dominio total de los invictos. Un oportuno acierto exterior de Edey amplió la renta a 11 puntos y obligó al banquillo local a pedir tiempo muerto de urgencia. Dos canastas consecutivas de Ty Jerome quien ha bajado ligeramente su rendimiento tras ser nombrado Jugador de la Semana sentenciaron el choque para colocar un 101 a 89. El parcial de los últimos minutos fue de 33 a 20 como clara evidencia del agotamiento de los anfitriones.
Por otro lado, la situación en el equipo de Oregón empieza a generar cierta inquietud. Deni Avdija fue el mejor con 24 puntos 9 rebotes y 7 asistencias, pero se encontró demasiado solo. Damian Lillard firmó una mala noche y se quedó en 9 puntos con una serie de 3 aciertos en 13 intentos. El entrenador Micah Nori terminó por sentar a sus figuras en los minutos finales para asumir así la clara superioridad del rival.