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Los enviados de Trump para Ucrania anuncian "nuevas pistas para avanzar"

Steve Witkoff y Jared Kushner visitan por primera vez Kiev un día después de una reunión de tres horas con Putin en Moscú que no dejó grandes anuncios
Steve Witkoff y Jared Kushner, durante la reunión del sábado con Putin en Moscú / E.P.

El rugido crónico de las alarmas antiaéreas ha dado paso, aunque sea de forma temporal, al traqueteo de la diplomacia de más alto nivel. En un giro de guion que mezcla la urgencia geopolítica con el pragmatismo comercial puro, Steve Witkoff y Jared Kushner, los enviados especiales del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han pisado este domingo las calles de Kiev. Supone su primer desplazamiento a territorio ucraniano desde que estallara la guerra en febrero de 2022, un viaje marcado por el secretismo y una insólita tregua de tres días que ha silenciado momentáneamente los cielos de las capitales enfrentadas.

No llegaron sobrevolando el país. "Los rusos no han permitido que la delegación estadounidense llegara en avión a pesar de que nuestros aeropuertos estaban preparados", revelaba un Volodimir Zelenski que esperaba a los emisarios a pie de calle en el centro de la capital. La imagen de la jornada, sin embargo, se había gestado minutos antes. Witkoff y Kushner fueron recibidos en la mítica estación de tren de Kiev por Kirilo Budanov, jefe de la oficina de la Presidencia, y Rustem Umerov, jefe de los servicios de Inteligencia. La 'diplomacia del tren' volvía a rodar, dejando claro que el país sigue siendo, ante todo, un campo de batalla.

El escudo diplomático y las dos caras de la paz

El encuentro entre Zelenski y la delegación de la Casa Blanca dejó una de las frases más memorables de la guerra, un reflejo descarnado del agotamiento de la población civil. El mandatario ucraniano destacó que la mera presencia de la delegación en Kiev "funciona mejor que los Patriot", haciendo referencia directa a la tregua de tres días acordada sobre Kiev y Moscú para garantizar la seguridad de la visita.

"Hoy habéis funcionado incluso mejor que los sistemas Patriot para nuestros ciudadanos de la capital. Gracias. Venid más a menudo y nuestra gente tendrá la oportunidad de vivir un poco más", afirmó Zelenski.

Pese a la cordialidad, las visiones sobre el "día después" muestran contrastes. Zelenski fue rotundo en su exigencia de justicia histórica: "Todos queremos que no haya guerra, que no haya sufrimiento [...] y que esta guerra termine con una paz justa para todos nosotros". Su línea roja sigue inamovible, exigiendo que el conflicto acabe "de forma que jamás haya una posibilidad de que se repita la agresión rusa contra Ucrania".

Frente a la apelación a la soberanía, el pragmatismo de la administración Trump era otro. "Tuvimos una discusión muy significativa, sustanciosa, importante, y estamos muy animados y deseamos continuar con ellas el tiempo que haga falta", declaró Witkoff tras la reunión. Por su parte, Jared Kushner, yerno de Donald Trump, apuntó que espera que "este viaje haya permitido despejar nuevas pistas para avanzar". "Creo que hemos aprendido mucho de este viaje", enfatizó Kushne, quien explicó que el objetivo de Trump es detener la sangría de vidas, pero rápidamente viró hacia las "oportunidades de negocio".

"El presidente Trump siempre dice que cuanto más difícil, mejor. Si merece la pena hay que dar todo lo que tengas", argumentó Kushner, desvelando que la intención de Washington es "concentrarse en invertir en oportunidades de negocio para que los países se unan y que haya prosperidad". Para el emisario, Ucrania "tiene el potencial para convertirse en una gran nación", una perspectiva de reconstrucción económica que "al presidente Trump le encantaría".

De Moscú a Europa: la coreografía de un plan reciclado

El desembarco en Kiev se apoyó en una jornada previa de alta intensidad en territorio enemigo. Witkoff y Kushner llegaron el sábado a Moscú en un vuelo militar estadounidense, donde presentaron al presidente ruso, Vladímir Putin, una nueva propuesta para poner fin a la orden de invasión que él mismo firmó hace más de cuatro años. Witkoff calificó las conversaciones en el Kremlin de "muy importantes", una percepción validada por Yuri Ushakov, asesor de Putin, quien reconoció a primera hora de este domingo que "los representantes estadounidenses se prepararon a conciencia para este viaje".

Para no alienar al viejo continente en un pacto de superpotencias, la diplomacia en Kiev se estructuró en varias fases. Tras dos rondas de contactos estrictamente bilaterales entre los enviados y el equipo negociador ucraniano, en la tercera reunión se incorporaron representantes de Reino Unido, Francia y Alemania, internacionalizando la hoja de ruta.

Sin embargo, a pesar de la escenografía histórica, los cimientos del plan de paz parecen frágiles. Según fuentes citadas por el 'Financial Times', Witkoff y Kushner han traído a Kiev "pocas ideas nuevas". Su estrategia pasa por revivir propuestas anteriores, ahora maquilladas por la urgencia.

Los documentos que ambos presentan son versiones actualizadas que han sido revisadas para reflejar las nuevas circunstancias geopolíticas, concretamente el estancamiento de las conversaciones de paz en febrero y el estallido de la guerra paralela de Estados Unidos e Israel contra Irán, un factor que empuja a Washington a querer cerrar rápidamente el frente europeo.

El principal obstáculo de estas viejas ideas sobre la nueva mesa de negociaciones es territorial. Uno de los temas centrales del documento es el territorio restante en el Donbás. Actualmente, Ucrania controla aproximadamente el 25% de esta región, un pedazo de tierra fuertemente industrializado que Rusia reclama como propio, pero que, a pesar de los inmensos recursos militares desplegados, hasta ahora no ha logrado capturar. Cómo encajar las ambiciones territoriales inquebrantables de Putin con la visión de "paz justa" de Zelenski, todo bajo el paraguas de las "inversiones" de Trump, será el verdadero reto de esta nueva era diplomática.

06/09/2026