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Los comités de Tubos Reunidos de Amurrio y Trapagaran se reúnen para fraguar un frente común ante el ERE

Las representaciones sindicales de ambas plantas buscan coordinar una estrategia conjunta tras la intención de la dirección de negociar el expediente de regulación de forma única
Imagen de archivo de la planta de Tubos Reunidos en Amurrio. Tubos Reunidos

Este lunes los comités de empresa de las plantas de Tubos Reunidos en Amurrio y Trapagaran  mantienen un encuentro clave en la factoría vizcaína. El objetivo primordial de esta reunión es fijar una posición común y coordinar sus próximas actuaciones frente al Expediente de Regulación de Empleo (ERE) anunciado por la compañía el pasado viernes. Esta cita se produce en un clima de incertidumbre, ya que, aunque el ajuste afecta a dos centros de trabajo distintos, la dirección ha manifestado su voluntad de negociarlo como un único expediente.

Un cambio de paradigma en la negociación

Hasta la fecha, la dinámica de relación laboral en Tubos Reunidos se había caracterizado por la independencia de sus centros. Tanto la negociación de los ERTE como la de los convenios colectivos se habían desarrollado siempre por separado y con mesas distintas para cada planta. Sin embargo, la intención actual de la multinacional de unificar el proceso ha obligado a los sindicatos a buscar una unidad de acción para "decidir cómo enfrentar las reuniones" con la empresa.

Por el momento, los representantes de los trabajadores carecen de documentación detallada respecto al ERE. A pesar de que el pasado viernes 30 de enero se produjo un breve encuentro tras el anuncio oficial, la dirección no concretó el alcance real que la medida tendrá sobre una plantilla que ronda los 1.400 trabajadores. De estos, aproximadamente mil pertenecen a la planta alavesa de Amurrio.

El Plan de viabilidad en el horizonte del 9 de febrero

La fecha marcada en rojo en el calendario es el próximo 9 de febrero. Ese día, la dirección de Tubos Reunidos se reunirá nuevamente con los comités para presentar y explicar las medidas de su Plan de Viabilidad. Según ha comunicado la empresa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), este plan busca garantizar la "actividad industrial sostenible y del empleo asociado", intentando generar el "menor impacto social posible" ante una coyuntura económica extremadamente compleja.

La compañía justifica estas medidas drásticas debido al contexto internacional actual de los mercados y a una situación financiera delicada. No se descarta, según fuentes sindicales que el ERE pueda extender sus efectos también a la planta de Iruña Oka. Además, en el caso específico de Amurrio, la dirección ya ha avanzado que pretende realizar una "modificación sustancial de las condiciones de trabajo" que afectará exclusivamente a dicha factoría.

El lastre de los aranceles de Estados Unidos

Para entender la situación actual de Tubos Reunidos, es necesario mirar hacia sus resultados financieros. La firma cerró el primer semestre de 2025 con unas pérdidas de 28,4 millones de euros, una cifra que contrasta drásticamente con los 40,4 millones de beneficio registrados en el mismo periodo del año anterior. El principal factor de este desplome ha sido la política arancelaria de Estados Unidos, que impuso gravámenes del 50% a la importación de acero y aluminio.

Este proteccionismo estadounidense ha paralizado la toma de decisiones de compra e inversión, restando unos 15 millones de euros al EBITDA del Grupo en solo seis meses. La crisis ya había forzado a la empresa a aplicar un ERTE en Amurrio -vigente hasta el 28 de febrero de 2026 y que afecta a 848 trabajadores- y a suspender temporalmente la producción en su planta de Texas.

Rechazo sindical y preocupación institucional

La respuesta de las centrales sindicales no se ha hecho esperar. ELA, sindicato mayoritario, ha rechazado frontalmente el ERE, calificándolo de "grave ataque a las plantillas" y anunciando medidas de resistencia. Por su parte, LAB ha advertido de que no admitirá ninguna medida que suponga la destrucción de puestos de trabajo. Ya se ha convocado un paro de 24 horas y una movilización para el próximo 13 de febrero, coincidiendo con una reunión prevista entre el comité de Amurrio, el Gobierno Vasco y la Diputación alavesa.

A nivel institucional, el impacto de esta noticia se vive con especial dureza en la comarca de Aiaraldea, cuyo tejido industrial ya está debilitado por otros conflictos laborales recientes, como el ERE de Maderas de Llodio o el cierre de Guardian. El Gobierno Vasco, junto al Ayuntamiento de Amurrio y la Diputación de Álava, ha expresado su máxima preocupación y ha asegurado que seguirá de cerca el proceso para mantener una comunicación directa con todas las partes implicadas.

02/02/2026