Gipuzkoa

Lezo recorre su pasado silenciado por Jaizkibel

Proponen una ruta de una hora por los vestigios de los barracones de los Batallones de Trabajadores
Una visita guiada. / N.G.

En Lezo, la memoria histórica se integra en el paisaje de Jaizkibel. A escasa distancia del núcleo urbano, entre senderos y vegetación, se conservan los restos del único campo de trabajos forzados que permanece en pie de los 13 que funcionaron en Oarsoaldea y el Bajo Bidasoa tras la Guerra Civil.

Este enclave, apenas perceptible a primera vista, permite reconstruir un episodio marcado por la represión y el uso de prisioneros de guerra en la construcción de infraestructuras como la carretera de Jaizkibel.

5.000 presos en Lezo

En ese contexto, el régimen franquista impulsó los llamados Batallones de Trabajadores, una estructura destinada a explotar la mano de obra de los vencidos mediante trabajos forzados. Más allá de su función productiva, estos batallones se convirtieron en un instrumento de represión, caracterizado por condiciones extremas marcadas por la violencia, la escasez de alimentos y los malos tratos. En apenas tres años y medio, cerca de 5.000 presos pasaron por los tres campamentos habilitados en Lezo, en un sistema que combinaba castigo político y explotación laboral.

Hoy, gracias a la labor de la asociación Etxetxo, Lezoko Memoria Historikoaren Elkartea, es posible recorrer este itinerario y aproximarse a lo ocurrido. El paseo, de carácter accesible y rodeado de naturaleza, conduce hasta los parajes de Sorotxo e Iparragirre, donde se concentran los principales vestigios de aquel episodio histórico.

En los terrenos del caserío Iparragirre, actualmente en ruinas, se levantaban los barracones donde vivían los prisioneros. Aún se conservan restos que permiten reconstruir su día a día: espacios destinados a cocina, cantina, letrinas, dormitorios o abrevaderos, que evidencian la precariedad de las condiciones en las que sobrevivían.

El barracón de Iparragirre. N.G.

En las inmediaciones también se mantiene en pie una antigua garita de vigilancia, hoy reconvertida en caseta privada, y el denominado bosque de la memoria, donde se han plantado más de 700 árboles autóctonos como homenaje a quienes padecieron allí la represión.

El recorrido continúa hacia Sorotxo, un enclave especialmente significativo. Antes de la construcción de los barracones, los primeros presos se vieron obligados a dormir al raso. Para protegerse del frío y la lluvia excavaron agujeros en el suelo que cubrían con mantas, ramas o escombros. En la actualidad se conservan cerca de 86 de estos huecos, de distintos tamaños, pensados para acoger entre dos y cuatro personas.

Las condiciones eran extremas. Tras largas jornadas de trabajo, sin apenas ropa ni alimento, los prisioneros dormían en esos hoyos húmedos, pegados unos a otros para conservar el calor corporal. La insalubridad y el agotamiento provocaron enfermedades generalizadas, obligando al traslado de algunos internos en estado grave. Finalmente, el elevado número de bajas llevó a las autoridades militares a ordenar el levantamiento del campamento de Iparragirre en pleno invierno.

Una web para ampliar la documentación

Para contextualizar este recorrido, también se puede consultar la web Lezo Oroimena, un proyecto impulsado conjuntamente por Etxetxo, Aranzadi Zientzia Elkartea y el Ayuntamiento de Lezo. Este espacio digital recoge testimonios, biografías y documentación sobre la represión franquista entre 1936 y 1978, ampliando la comprensión de los lugares que se visitan.

El itinerario, que parte de la plaza de Santo Cristo, tiene una duración aproximada de una hora (ida y vuelta) y presenta un nivel de dificultad medio-bajo. Se recomienda realizarlo con calzado adecuado y con una actitud respetuosa hacia el entorno y los restos conservados.

Más allá de su dimensión paisajística, no se trata de una excursión convencional. El recorrido invita a detenerse, observar y recordar. Es, en última instancia, un ejercicio de memoria: un homenaje silencioso a quienes, tras la guerra, fueron obligados a trabajar y sobrevivir en condiciones extremas.

22/03/2026