Cumplir años no ha supuesto ningún problema para la actriz Leonor Watling desde el punto de vista profesional. A sus 51, asegura haber interpretado personajes maravillosos, interesantes y divertidos. En esta entrevista hablamos con ella de su último papel, el de la agente Sánchez en el largometraje La maleta, pero también de su relación con la música y de algo que ahora valora especialmente: “En esta película me dijeron: Nos encantaría que hicieras de la agente Sánchez... Es maravilloso que quieran trabajar contigo”.
¿Cómo describe a su personaje y qué necesitó entender de ella para interpretarla?
El guion estaba muy bien, pero que lo dirigiera Carlos Therón también era un plus. Y saber que iba a reencontrarme con David (Lorente) y Lucía (Caraballo), con quien había coincidido en No me gusta conducir. me hacía especial ilusión volver a trabajar con ellos. ¿Qué necesitaba entender de mi personaje? Nada, estaba muy bien escrito.
¿Hubo algún detalle, una forma de hablar, de moverse o de reaccionar, que le ayudara especialmente a encontrar el personaje?
Creo que el uniforme ayuda mucho: el chaleco y el cinturón, con el peso de la pistola y del táser, te obligan a adoptar una determinada postura. En este personaje, la ropa ha sido lo que más me ha ayudado. En general, construyo los personajes de fuera hacia dentro, a no ser que haya una emoción que los dirija.
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La película mezcla comedia, acción y situaciones de peligro. ¿Cómo se encuentra el tono para que el público se ría sin que los personajes dejen de resultar creíbles?
La película tiene a sus dos protagonistas, que son quienes llevan el peso y mantienen la coherencia, pero también hay muchos otros actores. Creo que todos estamos en el mismo tono, y eso es mérito de Carlos Therón.
¿Qué le ha pedido Carlos Therón que la haya sacado de su manera habitual de trabajar?
Que esté corriendo todo el rato. Por mi forma de ser, me parezco más al personaje de David Lorente, pero eso es lo maravilloso: todas esas escenas de acción, de correr.
Todo arranca con una pequeña decisión que acaba desatando un enorme lío. En su carrera, ¿hubo alguna decisión aparentemente menor que terminara cambiándolo todo?
Creo que en la carrera de cualquier actor hay decisiones muy pequeñas que te cambian la vida, y por eso estamos todos bastante locos. En mi caso, no sé… El simple hecho de ir a una prueba y no a otra es una pequeña decisión que puede cambiarte la vida.
Leonor Watling en el rodaje de 'La maleta'.
La comedia suele parecer fácil cuando está bien hecha. ¿Qué parte del trabajo que hay detrás de una película como esta cree que el público no llega a imaginar?
Creo que eso es lo bonito. A mí no me gusta mucho que me expliquen cómo se cocina; prefiero que esté rico y ya está. Luego, a nivel profesional, sí busco entrevistas y me intereso por cómo lo han rodado, pero como espectadora no quiero saberlo. En este caso, por si a alguien le interesa, y si no, que deje de leer esta respuesta, la película está hecha con mucha artesanía de cine. Carlos (Therón) es muy cinéfilo, le gusta mucho su oficio y lo conoce muy bien. Las escenas de acción se han trabajado ensayándolas mucho antes y rodándolas como se hacía antes, sin dejarlo todo para la postproducción. Hay mucho trabajo de equipo, tanto en lo que se ve en cámara como en lo que no: los actores corriendo por detrás, el de sonido reptando por el suelo para que los personajes vuelvan a aparecer…
Ha trabajado con cineastas como Pedro Almodóvar, Isabel Coixet o Álex de la Iglesia. ¿Qué enseñanza de alguno de ellos sigue acompañándola cuando entra en un rodaje?
De Álex de la Iglesia, creo que la alegría y esa energía que tiene siempre para tirar del equipo hacia arriba. De Almodóvar, espero que se me haya quedado algo. Es maravilloso. También su curiosidad, como la de Isabel Coixet: esa curiosidad y ese amor por el cine. Seguir viendo películas, dejándose sorprender, leyendo, buscando, escuchando músicos nuevos…
Cuando le ofrecen un personaje, ¿qué busca hoy que quizá no buscaba al empezar?
Que quieran trabajar conmigo. Es algo que no se te pasa por la cabeza cuando empiezas, pero ahora sí lo valoro.
¿Siente que los papeles que le llegan se han vuelto más interesantes con los años o todavía tiene que pelear contra una idea demasiado limitada de lo que puede ser una mujer en pantalla?
He tenido mucha suerte. Creo que estoy viviendo un cambio de paradigma: esa idea de que no había personajes para actrices de más de 40 años empezó a cambiar justo cuando yo cumplí esa edad. Desde entonces he interpretado personajes maravillosos. Ahora tengo 51 y sigo haciendo papeles muy buenos, interesantes y divertidos. He tenido la suerte de vivir ese cambio.
Entre la interpretación y la música con Marlango, ¿qué le permite expresar una canción que difícilmente podría contar a través de un personaje?
Ahora estamos de gira con Leo Sidran, con el proyecto Leo y Leo. Las canciones son suyas, pero estamos empezando a escribir juntos. La diferencia es esa: que una historia es mía y otra es de alguien más. Nada más. A veces puedes ser más sincera en una mentira: con un personaje te muestras mucho más porque no es tuyo y, en cambio, a veces te escondes más cuando se trata de tu propia canción.