La repetición es una herramienta fundamental para el aprendizaje, pero puede convertirse en un arma de doble filo en el plano emocional, atrapando al individuo en bucles dañinos. Estos ciclos o bucles son patrones de pensamiento repetitivos, involuntarios y automáticos que suelen derivar en una visión catastrófica de la realidad. En su libro Lo que se permite se repite, la psicóloga Laura Polo analiza el origen de estas dinámicas y nos enseña a gestionarlas para poder romper los ciclos tóxicos. Hoy hemos charlado con ella en Las mañanas de Onda Vasca.
"El cerebro lo que hace es repetir lo familiar porque es lo que para él siente seguro, aunque nos haga daño", explica la experta, destacando que esta memoria emocional suele prevalecer frente a la incertidumbre del cambio. Para romper estas inercias, propone cultivar el amor propio y cuidar el diálogo interno, ya que, muchas veces, lo que nos afecta no es el hecho en sí, sino lo que nosotros decimos que nos pasa. Esa "rumiación" constante sobre el pasado o el miedo al futuro nos impide habitar el presente, alimentando sentimientos de culpa o ansiedad. Polo advierte de que muchas personas caen en la trampa de intentar controlar lo ajeno por miedo al rechazo, cuando: "La verdadera madurez consiste en entender que no puedes controlar lo que otros piensan de ti ni la historia que se construyen en su cabeza"
Como herramientas prácticas para desarticular estos "nudos mentales", Polo recomienda detener el ritmo automático del día a día y dejar salir nuestros pensamientos mediante la escritura, en papel o en notas del móvil. Ante una preocupación, sugiere que evaluemos si la solución está en nuestras manos: "Si no está en mi mano, ¿para qué va a estar en mi cabeza?". El proceso de cambio, en cualquier caso, no es lineal y requiere paciencia, además de la guía de un profesional de la salud mental.