Gipuzkoa

Las termas del Museo Oiasso cumplen un año triunfal

La apertura ha supuesto un récord de visitantes el pasado año, con 44.000 asistentes
Aizpea Goenaga y Juanjo Jiménez, directora y subdirector del Museo Oiasso / Unai Macias

“¿Que nunca has estado en el museo? ¡Vamos a verlo!”. De esta manera suele comenzar la charla con Aizpea Goenaga y Juanjo Jiménez, directora y subdirector del Museo Oiasso, respectivamente, para subsanar un posible pecado cometido por muchos irundarras. Esta semana se cumple un año de la inauguración de las termas romanas, que han provocado unas cifras récord de visitantes a este centro que recoge los vestigios de la época en la que Irun era un importante enclave romano.

Aunque Oiasso no se queda en el propio museo, y es algo que quieren recordar, no se puede olvidar las minas de Irugurutzeta o la necrópolis de Santa Elena, un recorrido que se puede realizar con el Tren Txikito. Ambos muestran pasión y orgullo cuando hablan de su trabajo. Juanjo lleva 20 años, desde que se inauguró el museo, lo que supone un orgullo para él: “Te une a tu pueblo, a tu sociedad. Es un honor ayudar a que se conozca la historia de tu ciudad”. Y no es para menos.

Aizpea Goenaga, durante la charla da valor continuamente a la ciudad, a sus orígenes y al patrimonio: “Es que es uno de los pocos puertos que existen a nivel mundial”. Pero no es algo que solo ocurra con elementos tan grandilocuentes, incluso elementos que pueden parecer simples, como suelas de zapato de la época romana, apenas existen en dos lugares en todo el mundo, y uno es Irun.

Respecto a las termas, la directora recuerda todo el proceso de la excavación con pelos y señales: “Se ha hecho un gran trabajo. Hay que ver cómo ha sido la excavación arqueológica paralela al trabajo, cómo se ha hecho toda esa restauración que es modélica, que ha quedado preciosa, que le ha dado a la parte de atrás del museo también una vida espectacular. La remodelación, la musealización, y el abrir las termas supuso un llamamiento a la gente para que viniera, y a nivel de visitantes se ha notado”. Sin embargo, el crecimiento del museo no acaba con las termas. Un grupo de cinco personas trabaja siempre pensando en cómo mejorar este espacio: “La atención está permanentemente en buscar mejorar. Por ejemplo, queremos poner un panel de curiosidades donde señalas qué elementos hay para que la gente que venga por su cuenta y viendo esa información pueda mirar los objetos de otra manera. Tenemos restos orgánicos que son una pasada. Siempre hay cosas que se pueden mejorar, siempre. Luego hay retos de qué exposiciones hacemos, cómo darle ese punto de originalidad al trabajo que hacemos”.

Nuria Alzaga, delegada de Cultura del Ayuntamiento de Irun, señala que “es un yacimiento único que estamos sabiendo valorar tanto en casa como entre los que nos vienen a visitar, y que el efecto termas ha dado un impulso al propio museo. Ha hecho que muchos iruneses e irunesas hayan entrado por primera vez al museo”. Algo que Aizpea Goenaga espera que vaya ocurriendo cada vez menos, y que los irundarras descubran el patrimonio de la localidad: “¿Tú has venido aquí por primera vez hoy? ¿Qué te ha parecido?”, suele preguntar la directora con una sonrisa de oreja a oreja. No hay necesidad de responder porque queda claro.

Patrimonio de la ciudad

Aunque también es cierto que no faltan visitantes al Museo Oiasso. Durante el pasado año, 44.000 personas acudieron a ver el museo, cifra récord, y 14.000 de ellos fueron irundarras, comenta Nuria Alzaga, que incide en “poner en valor nuestro patrimonio, nuestra historia y unirlo a nuestra cultura e incluso con el turismo. Irun tiene mucho que contar”.

Como en todos los museos, los colegios son uno de los públicos principales de este lugar. Juanjo Jiménez explica que el museo se adapta a todos los públicos: “Nuestra oferta está adaptada a los alumnos de todas las edades. Hacemos también varios talleres y actividades diferentes para que los alumnos de centros escolares disfruten. Además hacemos talleres familiares los fines de semana, visitas guiadas, y en semana santa, verano o navidades ponemos a disposición de los visitantes gafas de realidad virtual”. Pero las actividades van más allá de ello, desde niños hasta adultos, y más allá del conocido Dies Oiassonis, como FICAB, festival de cine arqueológico, charlas, ciclos de conferencias –un jueves de cada mes– o talleres de teatro, aparte de las exposiciones temporales, como las que hay en estos momentos: el declive neandertal hace 45.000 años y Gordailua Oiasson, los juegos y los juguetes.

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En tres meses se celebra el 20 aniversario del Museo Oiasso, cita sin duda especial en la ciudad, aunque de momento ambos se guardan las posibles sorpresas que hay preparadas: “De cara al 18 de mayo, que es el Día Internacional de los Museos, creo que empezaremos a contar un poco lo que vamos a hacer”.

Un aniversario, por cierto, que prácticamente va a a coincidir con el Dies Oiassonis. Vista la pasión con la que trabaja cada una de las personas de este centro a buen seguro serán excelentes ideas. Un apunte que se ha de mencionar:antes de la entrevista no dio tiempo a terminar la visita al museo. Pero insistieron en hacerlo al final de la misma. Negarse no era una opción. l

12/04/2026