Las matemáticas son un verdadero quebradero de cabeza para aquellos a los que se les dan mal. En muchas ocasiones, es considerada la asignatura más difícil o la más exigente. Normalmente es la que más frustra a los estudiantes, al suspender o al quedarse a solo unas décimas de aprobar.
Ahora, un estudio podría cambiar esto, ya que el aprendizaje de esta ciencia exacta parece que ya no va a depender tanto del profesor, del alumno o de la agilidad que se tenga haciendo cálculo mental (que también), sino de un factor externo: descargas eléctricas en el cerebro.
Sí, no has leído mal. Un estudio realizado por la Universidad de Surrey (Inglaterra) y publicado en la revista PLOS Biology ha demostrado que las descargas eléctricas no invasivas pueden mejorar el aprendizaje de las matemáticas.
Mujer resolviendo un problema matemático.
La investigación
Un total de 72 personas sanas de entre 18 y 30 años participaron en este curioso estudio, con la intención de probar si pequeñas descargas en ciertas zonas del cerebro pueden mejorar el aprendizaje matemático, en especial en aquellas personas a las que no se les da tan bien. Durante cinco días, estuvieron recibiendo estimulación cerebral mientras tomaban clases de matemáticas, para evidenciar si estas microdescargas mejoraban su rendimiento.
Estas personas fueron divididas en tres grupos. En el primero de ellos, recibieron estimulación cerebral en la corteza prefrontal. Otro de los grupos recibió estimulación en la corteza parietal. El último de ellos recibió un tratamiento placebo para posteriormente poder comparar los efectos y resultados del estudio.
Durante la investigación, los tres grupos recibieron clases de matemáticas mientras recibían estas descargas no invasivas. Se estudió tanto el comportamiento durante el proceso como la actividad cerebral y los cambios químicos (GABA), principal neurotransmisor inhibidor del cerebro.
Conclusiones del estudio
De la investigación se desprende que las personas con una mayor conectividad cerebral entre las regiones frontal y parietal aprendieron con mayor rapidez. Asimismo, se concluyó que la estimulación cerebral no invasiva resulta especialmente beneficiosa para quienes más lo necesitan, es decir, para aquellos con una conectividad más débil. En estos casos, la estimulación de la zona prefrontal contribuyó a mejorar el aprendizaje.
El estudio también determinó que la química cerebral desempeña un papel clave en el proceso de aprendizaje. En concreto, se observó una reducción del neurotransmisor inhibidor GABA en la corteza prefrontal, junto con una conectividad frontoparietal positiva. Esto indica que estas regiones se activan de manera sincronizada, aunque con un grado de sincronización menor que en otras áreas, lo que favorece una mayor flexibilidad de las funciones cerebrales necesarias para aprender. No obstante, en algunos casos, la estimulación no invasiva produjo el efecto contrario cuando la conectividad aumentó en exceso.
Este estudio es importante por diversos factores, ya que ayuda a entender cómo y cuándo la estimulación cerebral puede ayudar en el aprendizaje de las matemáticas. Así como intentar mejorar el rendimiento académico, especializándose en personas con dificultades en esta materia.
Sin duda alguna, este estudio puede ayudar a muchas personas que tienen complicaciones con las matemáticas, e incluso se podría llegar a extender a otros campos y ciencias. Este estudio revela que la estimulación cerebral puede potenciar el aprendizaje, pero también que cada cerebro aprende de una forma distinta.
Entender cómo funciona el cerebro permite desarrollar un aprendizaje que se adapte a cada persona según sus circunstancias y condiciones y abre la puerta a una enseñanza diferente en un futuro no muy lejano. Investigaciones como esta, enfocadas en el desarrollo de herramientas para mejorar el aprendizaje, son sin duda la luz al final del túnel de aquellas personas que siempre tropiezan con la misma piedra: las matemáticas.