Las exmonjas de Belorado (Burgos) han asegurado que "nunca" han hecho "ningún daño" a sus hermanas mayores, a las que "siempre" han tratado "con total amor, ternura, dedicación y con todos los cuidados" a su alcance, "tanto médicos como de alimentación e higiene".
Tras conocer este pasado viernes que siete exmonjas de Belorado serán juzgadas por delitos de coacciones, trato denigrante, abandono, omisión de socorro cometido contra cinco religiosas mayores en el monasterio de Orduña, y también por delitos contra el patrimonio, como administración desleal y apropiación indebida, las exclarisas han emitido un comunicado en el que denuncian "la proverbial campaña de desprestigio y demonización" contra su comunidad religiosa, "por el único motivo de serlo y por haber manifestado libremente" su opinión sobre la actual jerarquía romana.
Las exmonjas han asegurado que nunca han hecho "ningún daño" a sus hermanas mayores, sino que, al contrario, siempre las han tratado "con total amor, ternura, dedicación y con todos los cuidados a nuestro alcance, tanto médicos como de alimentación e higiene". Según han precisado, todas las religiosas, por razón de su voto de pobreza, "no perciben nada para sí por razón de nómina, pensión u otro concepto", sino que "lo que perciben lo perciben para la comunidad, tal y como rezan nuestras Constituciones Generales, el Derecho canónico del 1917 y de 1983". Por lo tanto, han indicado que, en las comunidades religiosas, cada hermana "aporta lo que puede con su trabajo o con su pensión, y desde un fondo común se distribuye ese dinero para las necesidades de todas".
"El dinero existente se pone en común como hacían los primeros cristianos y es propio de la vida religiosa desde su comienzo", han remarcado, para defender que, "lejos de ser una práctica ilegal, es una forma de vida milenaria practicada también en la actualidad por miles de institutos religiosos".
Uso de las pensiones
Según han recordado, en junio de 2024 se les quitaron las cuentas de comunidad y los NIFs, por lo que han tenido que seguir "con la utilización de cuentas abiertas a los DNIs", lo que justifica "el uso de las transferencias entre cuentas".
"Lo que es consecuencia de una extorsión del Comisario, ahora nos lo lanzan como grave delito, qué hipocresía", han reprochado. Además, han indicado que las hermanas mayores han percibido transferencias a su favor "provenientes del trabajo de la comunidad, desde el restaurante y el criadero, porque con lo que percibían se hubieran muerto en la miseria y el abandono".
En ese sentido, se preguntan "por qué no se habla del dinero que ellas perciben de la comunidad". En esa línea, han aclarado que "no se percibieron pensiones de cuatro hermanas desde que comenzó el cisma, sino dos pensiones seis meses después, en diciembre del 2024, y una pensión, nueve meses después, a finales de marzo de 2025", mientras que, según han precisado, "dos pensiones no se percibieron nunca y las monjas fueron igualmente atendidas en todo como las demás".
Las exclarisas acusan al Comisario de quedarse "sistemáticamente, durante 18 meses, con las pensiones de sor Pureza y de sor Adoración con un importe de más de 2.000 euros mensuales más extras, sin tenerlas a su cargo". Por ello, han considerado que "es él el que tiene que dar razón del uso de ese dinero, ya que lo retuvo en contra de la voluntad de las monjas mayores y sin consultarles sobre su uso en ningún momento".
Asimismo, han asegurado que "no existe dinero transferido al hermano abogado de sor Isabel", sino que "trabaja 'gratis et amore', por la Comunidad, aunque esto en algunos corazones no tenga cabida, pero existe todavía la grandeza de alma".
Atención de las ancianas
En buen estado de salud. Sobre la salud de las mayores, han mantenido que "está demostrado en los informes de urgencias de Basurto que estaban en buen estado de salud para su edad, hidratadas, nutridas y bien medicadas" y se han preguntado "por qué este dato se oculta". Las exmonjas han explicado que "tres hermanas jóvenes en edad de trabajar han dejado sus trabajos y también de cotizar la Seguridad Social, para cuidar 24/7 a sus hermanas ancianas".
"¿Es esto un delito grave? ¿Quién sale realmente perjudicado de este acto de caridad?", han cuestionado. Por otro lado, han denunciado que "se dejó a su suerte a una de las ancianas percibiendo únicamente 150 euros al mes de ayuda social, con necesidad de fisioterapia de más de 200 euros al mes". "No se le dieron sus pensiones. Esa hermana ya no podía comer ni calentarse, ni cubrir sus necesidades mínimas de atención constante, por el modo de gobierno de la Comisión Gestora, pero se la cuidó igual que a las demás como pide la caridad cristiana y las Constituciones de nuestra orden", han asegurado.
Asimismo, han indicado que "otras dos ancianas percibían una pensión mínima, que les cubría raspado para comer y pagar suministros, pero jamás para recibir un cuidado 24/7 que, sin embargo, recibieron durante su estancia en la Comunidad". Las exmonjas han afirmado que "solamente una de ellas hubiera podido cubrir sus necesidades, no solo de manutención, sino de atención de cuidado personal 24/7, y aun así una de sus pensiones se entregó íntegra a las necesidades de su familia, con su petición explícita, y tuvo cuidados puntuales de audífonos que superaron los 4.000 euros".
Otra de las monjas ancianas, según han dado a conocer, "tuvo un ingreso en hospital privado que superó los 6.000 euros, y que se pagó únicamente con los ingresos del trabajo de la Comunidad, puesto que ella no podía de ninguna manera afrontar ese importe". "Se priorizó la salud de esta hermana, no su aportación económica exigua", han remarcado, para afirmar que aportan este dato porque "se oculta". En ese sentido, han destacado que las actas existentes recogen que las ancianas "expresaron libremente en los tres interrogatorios a los que fueron expuestas, que querían permanecer en su casa y con su comunidad". "Es un hecho incontrovertible", han defendido.
Réplica a los testigos
En cuanto a las hermanas "bien-idas", que testimonian malos tratos o humillaciones, han asegurado que lo hacen "con dolo". "Saben que eso no ha existido nunca, y además se toma en cuenta su declaración sin pruebas y por hechos acontecidos en 2025, cuando ellas dejaron el monasterio por propia voluntad en el 2024", han advertido.
Por último, han denunciado que el operativo del 18 de diciembre con el que la Guardia Civil "forzó su entrada al monasterio en Orduña", se "interrumpió totalmente la atención de las ancianas que estaban siendo atendidas en ese momento por las religiosas que las cuidaban". "Las expulsaron del cuarto de baño y de las demás dependencias, obligándolas así a abandonar a las ancianas en manos de los efectivos, que entraron en todas las habitaciones, incluso donde había hermanas a las que se estaba lavando y cambiando el pañal". "No había hermanas sin atender, y menos solas en un cuarto de baño. Es completamente falso", han concluido.