Los llamados paisajes del agua, lugares en los que este elemento es el protagonista, siempre han mostrado un importante atractivo. Sus saltos de agua, las cascadas, los rápidos suelen ser los puntos de mayor interés. A este respecto, Álava y la cercana provincia de Burgos cuentan con numerosos rincones increíbles en los que la fuerza del agua se manifiesta en toda su magnitud. Muchos de ellos son muy populares, pero otros permanecen ocultos, casi secretos, siendo el premio final a preciosas salidas senderistas.
Además, este año, por obra y gracia del tren de borrascas que ha recorrido la península, desde Goretti hasta la actual Regina, ha habido un récord de días seguidos de lluvia y de nieve. En consecuencia, las crecidas de los ríos y, por tanto, de cascadas y saltos de agua regalan un espectáculo que hace pensar que estamos en otro lugar, en Islandia quizás. Pero no, es el norte de la provincia de Burgos, que atesora espectaculares rincones donde el agua y la naturaleza son las grandes protagonistas. Probablemente las de Orbaneja del Castillo sean las más visitadas, pero estas son otras nueve que no hay que dejar de visitar.
Un atardecer sobre el Salto del Nervión.
El salto del Nervión en Álava
Una impresionante caída de 222 metros convierte al salto del Nervión en la cascada más alta de la Península Ibérica. A pesar de la apariencia, es un punto, por suerte, bastante accesible al que se puede llegar desde varios puntos. La ruta más popular parte de desde la Casa del Parque Natural de Monte Santiago, en la zona burgalesa. Desde allí sale un cómodo paseo de unos tres kilómetros por una pista forestal que atraviesa un bosque de hayas. La cascada se precipita desde lo alto de un acantilado rocoso creando un gran espectáculo natural. En los períodos más secos, la cascada puede reducirse a un fino hilo de agua, por lo que este final del invierno ofrece un espectáculo que pocos han visto y nadie olvida.
La cascada de San Miguel
También en la muga con Álava, en las inmediaciones del Alto de Peña de Angulo, se encuentra otro tesoro burgalés solo visible en época de deshielo o de grandes lluvias. Es la cascada de San Miguel, resultado de una caída de 200 metros de altura del río San Miguel, también llamado río Angulo. Constituye uno de los lugares más especiales de la comarca de Las Merindades. Durante siglos ha sido punto de referencia en las rutas montañeras y de los pastores. Para llegar se debe recorrer un sendero de unos cuatro kilómetros que comienza en el Puerto de Angulo. El lugar es frecuentado por los amantes del senderismo, la fotografía y la naturaleza, especialmente en los meses en los que el salto de agua está en activo. Y esto es ahora.
La cascada de Peñaladros
La cascada, situada en el Valle de Mena, está formada por el río San Miguel, que desciende a través de un farallón rocoso y genera un impresionante chorro de unos 13 metros. El agua cae en un bello pozo de color esmeralda rodeado de árboles frondosos y una densa vegetación, lo que refuerza la sensación de estar en un pequeño paraíso escondido. Para llegar hasta ella, se recomienda dirigirse al pueblo de Cozuela, situado a unos 500 metros y tomar un pequeño camino señalizado que nos presenta dos opciones: una es bajar por un sendero que recorre el río hasta la base del salto de agua, y la otra es la que lleva arriba, desde donde admirar bonitas vistas panorámicas. Ambas rutas son sencillas, aunque en época de lluvias el sendero inferior puede resultar algo resbaladizo.
La cascada de Las Pisas
Las Pisas es otro de los enclaves más espectaculares y a la vez desconocidos de la provincia de Burgos. Se trata de una sucesión de cascadas escalonadas por las que baja el río de la Gándara. Es un lugar que sorprende y enamora a la vez, con el sonido del agua presidiéndolo todo. La ruta para llegar hasta aquí comienza en la aldea de Villabáscones de Bezana, siguiendo un camino que parte de la iglesia del pueblo y cruza un bosque de avellanos, acebos, hayas y robles. Son unos tres kilómetros de ruta fácil.
La cascada de Yeguamea
Estamos ante una de las maravillas naturales del Geoparque Mundial UNESCO de las Loras: la cascada de Yeguamea. Situada en las inmediaciones del pueblo de Fuenteodra, solo aparece durante períodos de abundantes lluvias o deshielo, como ahora, y el agua brota con fuerza desde la roca caliza acompañado por otras dos pequeñas surgencias conocidas como los potrillos y que flanquean la cascada principal. La ruta hacia la cascada de Yeguamea está señalizada y es ideal para los amantes del senderismo y la naturaleza. El paisaje que la rodea es, igualmente, impresionante, con praderas y rocas que el agua ha ido moldeando a lo largo de los siglos, lo que ha formado diversos pozos, ollas y otras formaciones típicas de este entorno kárstico del norte de Burgos.
La cascada de Valdelateja
Otro lugar mágico es la cascada de Valdelateja, en el Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón. Rodeada de un entorno natural impresionante, este salto de agua se encuentra a pocos pasos del pueblo de Valdelateja y es de fácil acceso desde allí. La cascada no es de grandes dimensiones, pero es de aguas cristalinas y se encuentra rodeada de una frondosa vegetación: encinas, quejigos, tejos… Todo ello forma un gran paraíso natural y un bonito lugar para descansar y desconectar.
Cascada de Rojas
Con la cascada de Rojas, en la comarca de La Bureba, cerca de Poza de la Sal, la naturaleza se muestra en todo su esplendor. La ruta para conocer este rincón parte del pequeño pueblo de Rojas, conocido por su fiesta en honor a Santa Casilda. La cascada está localizada en el pequeño desfiladero de Las Cuevas y si se sigue el sendero que lleva hasta allí se podrá visitar también una enorme cueva en cuyo interior se ha colocado la imagen de una virgen. Esto es debido a que el salto de agua está en el antiguo camino que unía Rojas de Bureba con el santuario de Santa Casilda.
Cascadas de Altuzarra
Bajo el Pico San Millán, el punto más alto de la provincia de Burgos, con sus 2.131 metros de altitud, una ruta circular de unos siete kilómetros nos lleva a los tres saltos de agua que forman las cascadas de Altuzarra: Salto Chico, Salto Medio y Doble Salto. Estamos en la Sierra de la Demanda, entre los límites de las provincias de Burgos, Soria y La Rioja, en un bonito paisaje de bosque, agua y montaña que invita a la desconexión. El punto de partida de la ruta es el pueblo de Santa Cruz del Valle Urbión.
Cascadas de hielo en Neila
¿Cascadas de hielo en Burgos? También las hay. Están en el Parque Natural de las Lagunas de Neila, concretamente en la Laguna de la Cascada, un lugar ideal para la práctica de escalada en hielo. Aquí, el pasado glaciar dejó numerosas lagunas y los desagües forman corrientes de agua que quedan heladas durante los días más fríos del invierno, dando lugar a auténticas cascadas de hielo a unos 1.800 metros de altitud. Otro capricho de la sorprendente naturaleza burgalesa.