Actualizado hace 1 minuto
Muy cerca de la capital navarra nos encontramos montes sencillos, modestos, pero muy interesantes. Acometemos esta ruta, donde disfrutamos de bosque, cimas y sobre todo de paz y sosiego, mientras caminamos por el entorno verde que rodea Pamplona.
DATOS PRINCIPALES
· Kilómetros: 11,5 km
· Desnivel positivo: 600+
· Duración: corriendo 2:15h / Caminar - correr: 2:45h / Senderismo 3:30h
LLEGADA AL PUNTO DE PARTIDA
-Desde Pamplona, saliendo por el este de la ciudad atravesamos primero el barrio de Mendilorri tomar la circunvalación PA-30. Pasando Olaz cogemos primero la NA-150 y posteriormente la NA-2375 hasta Elía.
-Desde Bilbao, cogemos la A-68 y la N-622 dirección Vitoria. Antes de llegar nos incorporamos a la N-1 sentido Irun hasta Alsasua donde salimos dirección Pamplona. Aquí cogemos la PA-30 circunvalando por el sur de la ciudad hasta tomar la NA-150 y la NA-2375 hasta Elía.
-Desde Vi-toria, por la salida norte accedemos a la N-1 sentido Irun. A partir de aquí seguimos las indicaciones del puto anterior.
-Desde Donostia salimos dirección sur para por la N1 dirección Madrid. Pasando Andoain cogemos la A-15 que nos lleva a Pamplona. A partir de aquí continuamos siguiendo las indicaciones anteriores.
DESCRIPCIÓN
Muchas veces no necesitamos irnos muy lejos para disfrutar de rutas sencillas, de hecho, nos van a convencer del maravilloso entorno natural en el que tenemos la suerte y el privilegio de vivir. Cerca de Pamplona encontramos un claro ejemplo de esto. Lakarri y Belokain no son montes espectaculares ni tienen fama de imprescindibles, pero sí forman parte de la lista de los cien montes de Euskal Herria, y eso ya dice bastante. Son cimas modestas, pero con encanto. Y sobre todo, ofrecen un recorrido muy agradecido: variado, tranquilo y con ese punto de autenticidad que tienen los montes de esta zona de Navarra, pegados casi a la capital.
Atravesamos Elia
La salida desde Elía, un concejo pequeño y recogido, ya marca el tono de la excursión. El ambiente rural con ese silencio amable y un valle que se va cerrando poco a poco es lo que nos va a deparar esta primera parte. Es una ruta que vamos a disfrutar sin prisas, con la sensación de estar caminando por un rincón poco transitado pero muy querido por quienes lo conocen. Tras cruzar Elía continuamos siguiendo la pista principal durante unos 500 metros. En un cruce evidente, tomamos la pista de la izquierda y empezamos a remontar el valle. Es un inicio sencillo y agradable, con el arroyo acompañando y el bosque creando un ambiente fresco.
CONSEJOS PARA REALIZAR ESTA RUTA
Hidratación. Alguna fuente natural y alguna otra de dudosa procedencia nos encontramos por el camino, con lo que muy recomendable ir bien aprovisionados desde casa.
Calzado. Recomendamos un calzado capaz de adecuarse a diferentes terrenos ya que se nos presenta un poco de pista, sendero, algo de piedra. Puede haber barro sobre todo en la segunda ascensión en ciertos tramos si la lluvia hace acto de presencia.
Dificultad. Dificultad fácil tanto por la distancia, como por el desnivel y por supuesto por la orientación ya que no tiene perdida.
La pista es cómoda y permite coger ritmo sin esfuerzo. Poco a poco, el valle se estrecha y la vegetación se vuelve más densa. Es uno de esos tramos donde nos dejamos rodear por la naturaleza sin otro objetivo que sentir cada paso bajo nuestros pies gozando de un paraje precioso. Cuando la pista se acaba, aparece un sendero claro que toma el relevo. Aquí empieza la parte más montañera del recorrido. El camino está marcado y visible, con hitos y puntos rojos que nos ayudan a orientarnos sin dudas.
La pista es ancha y cómoda de transitar
El sendero se empina de forma progresiva. No es una subida dura, pero sí constante. Es de esas cuestas que te hacen entrar en calor y te recuerdan que estás en la montaña, pero sin agobiar. El bosque se abre por momentos y deja ver el valle que vamos dejando atrás, con Elía a lo lejos.
PRIMERA CIMA
En torno a un poco más de una hora alcanzamos la cima de Lakarri (1.046 m). El vértice geodésico y el buzón marcan un punto alto abierto y luminoso, con vistas amplias hacia el valle de Egües, Aranguren y, en días claros, incluso hacia los primeros contrafuertes. No es un mirador espectacular, pero sí muy agradecido. Tiene ese encanto de los montes cercanos: panorámica suficiente, ambiente tranquilo y espacio para sentarse un rato a disfrutar.
Cima de Lakarri
Tras retroceder unos pasos desde la cima, tomamos un sendero que sale hacia la derecha. Enseguida enlazamos con una pista que avanza por la parte alta del cordal. Este tramo es cómodo y suave, ideal para caminar sin esfuerzo y dejar que las piernas se relajen después de la subida. La pista discurre por un cortafuegos ancho, perdiendo altura de forma muy progresiva. Es un tramo muy agradable, con zonas abiertas y otras más arboladas, y con esa sensación de estar avanzando por un terreno natural y poco modificado.
HACIA BELOKAIN
Cuando terminamos de bajar, de nuevo toca subir por un segundo cortafuegos, la pista empieza a ganar altura, pero enseguida la abandonamos para seguir por la línea de defensa. Aquí el camino vuelve a estrecharse y vuelve a tomar de nuevo un aire más montañero. El cortafuegos termina y aparece un sendero que sube directo hacia la cima de Belokain. Es un tramo evidente y natural, aunque en algunos puntos algo cerrado por la vegetación. Nada complicado, pero sí más salvaje que el resto del recorrido.
Seguimos el cordal hasta Belokain
En unos minutos se alcanza la cima de Belokain (968 m), tras unas dos horas de marcha. La cumbre es discreta, pero tiene su encanto. El entorno es tranquilo y abierto, con vistas hacia los montes del centro de Navarra y hacia el cordal que acabamos de recorrer. No es una cima para grandes fotos, pero sí para disfrutar del silencio y del ambiente rural que caracteriza toda la zona. La bajada se hace por el mismo sendero hasta recuperar la pista. Desde ahí, solo queda seguirla valle abajo. Es un tramo fácil y relajado, ideal para dejar que las piernas se suelten y para comentar la ruta mientras se avanza sin esfuerzo.
Ruta perfectamente indicada
Uno de los puntos curiosos del regreso es el paso junto a Amokain, un antiguo pueblo hoy abandonado. El lugar tiene un aire misterioso y silencioso, con restos de construcciones que recuerdan tiempos pasados. Es un detalle que añade carácter a la ruta y que siempre llama la atención. Desde allí, la pista nos devuelve sin pérdida hasta Elía, cerrando un recorrido redondo.
Ruinas de Amokain
La excursión a Lakarri y Belokain desde Elía es una de esas rutas que sorprenden por su equilibrio y su naturalidad. No tiene grandes retos ni paisajes espectaculares, pero sí una mezcla perfecta de bosque, cordal, cimas accesibles y rincones con historia. Es ideal para una mañana tranquila, para desconectar sin complicaciones y para disfrutar de un entorno cercano pero con mucha personalidad. Una ruta que, sin hacer ruido, se gana un hueco entre las favoritas de quienes la conocen.
PLANES ALTERNATIVOS
Aquí presentamos un par de opciones extras con las que completar nuestra jornada de montaña:
· Acercarnos a Lekunberri: A escasos 30 minutos de Pamplona dirección Donostia, en pleno valle de Larraun, recorremos los lugares más emblemáticos de Lekunberri, como el casco antiguo, la vía verde, el mirador o incluso las cuevas de Mendukilo. Por otro lado, los amantes del camping tienen a su disposición el camping Aralar https://www.campingaralar.com, o la posibilidad de varias casas rurales donde alojarse. No perderse el parque de aventura Beigorri. Para tomar algo recomendamos el restaurante Kantina, con buenos menús y pinchos variados, y que se encuentra en un almacén recuperado de la antigua estación del tren del Plazaola www.kantinaplazaola.com/.
· Visita a la Foz de Arbayun: Otro lugar interesante en Navarra es esta foz, a 40 minutos de Pamplona, en los valles prepirenaicos. Proponemos una ruta al impresionante balcón de la Foz de Arbaiun. El camino transcurre entre bosques de arbustos de boj. El lugar es considerado como reserva natural y zona especial de protección de aves, como el buitre leonado que anida allí. Iniciamos en el Alto de Iso, junto al parking que se encuentra en el desvío hacia el mirador. Dos caminos conducen al mirador: el de la izquierda atraviesa el bosque de boj y está señalizado en algunos puntos y en las intersecciones con montoncitos de piedra, por lo que es preciso ir muy atentos para evitar extraviar el sendero. El camino de la derecha es más despejado, ancho y fácil. Las paredes de roca caliza del barranco tienen hasta 300 metros de altura en algunos puntos y casi seis kilómetros de extensión, razón por la cual está considerada como la reina de las foces de Navarra.
En la cercana Pamplona o en Lekunberri si decidimos acercarnos tenemos una variada oferta gastronómica con la que degustar los productos de la zona