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La subida del queroseno impactará en los precios de los billetes, pero no en el suministro

Algunas compañías ya han comenzado a planificar cancelaciones de vuelos
Avión volando. / EP

La subida del coste del combustible de aviación tendrá un impacto seguro en el precio de los billetes que pagan los viajeros, con efectos distintos en función de las políticas comerciales de las compañías, pero de momento el suministro en España está garantizado siempre que el conflicto en Oriente Medio sea acotado en el tiempo.

Las aerolíneas no han notado, por el momento, efectos en la demanda, que sigue fuerte, aunque podría dejarse sentir a medio plazo si el escenario no se pacifica y provoca aumentos de la inflación, y, por tanto, pérdida de poder adquisitivo, y menores crecimientos en el empleo.

Distintas fuentes del ámbito aéreo e industrial consultadas por EFE y el propio Gobierno español son unánimes respecto a la disponibilidad de combustible, como ratifican desde la Asociación de la Industria del Combustible (AICE), que defiende que la alta capacidad de refino del crudo (para transformarlo en queroseno, entre otros productos), hace al país menos dependiente del exterior, contra lo que ocurre en otros estados europeos.

Por el momento, el grupo Lufthansa -que incluye, además de a la aerolínea alemana, a Swiss, Austrian, Brussels e Ita- anunció esta semana la cancelación de 20.000 vuelos de corta distancia (la mayoría de la aerolínea regional Cityline, que ha dejado de volar) hasta octubre para ahorrar unas 40.000 toneladas de combustible.

KLM también anunció a mediados de abril la suspensión de 160 vuelos en mayo, menos del 1 % de su capacidad en Europa, porque no resultan rentables por el alto precio del 'jet fuel'.

Entre las compañías españolas, de momento sólo Volotea ha anunciado medidas: reducirá un 1 % su capacidad y cobrará hasta 14 euros por billete para tratar de compensar una parte de la subida del carburante.

Mayor capacidad de refino en España

Las aerolíneas no suelen contar con almacenamientos estratégicos de combustible, sino que arman contratos de compra de queroseno a futuro, y tienen asegurados suministros para varios trimestres (entre el 60 y el 80 % de sus necesidades, según las compañías), que antes de la crisis pagaron a precios por debajo de los 70 dólares.

El resto deben comprarlo en el mercado de contado o directamente en instalaciones aeroportuarias a los precios actuales, que se han doblado, desde el entorno de los 700 dólares por tonelada métrica a finales de febrero hasta superar los 1.500, muy por encima de lo que ha subido el petróleo Brent (en torno a un 60 %).

La situación de suministro en España es mejor que en otros países porque aquí la capacidad de procesamiento es más alta, con ocho refinerías operadas por Repsol, Moeve y BP, que hacen que España sea el tercer país de la UE con más plantas, sólo por detrás de Alemania e Italia.

Además, las importaciones directas de crudo y de destilados medios (como el queroseno o el gasóleo) de Oriente Medio es limitada, ya que casi un 80 % procede del continente americano y de África.

No obstante, dado que se trata de un mercado global, los aumentos de precios se trasladan de forma generalizada, aunque el combustible no provenga directamente de la zona del conflicto, explican fuentes del sector.

Precios, cancelaciones de rutas...

El director de Sectores de KPMG España, Carlos García Gonzalo, explica a EFE que el impacto en las aerolíneas depende en gran parte de su estrategia de cobertura. Algunas compañías, incluidas varias 'low cost', mantienen coberturas que amortiguan subidas a corto plazo, aunque no eliminan completamente la exposición al precio del queroseno, y podrían ajustar precios o capacidad según las condiciones del mercado y de la competencia.

El impacto en el precio de los billetes es solo cuestión de tiempo, dado el peso de los costes del carburante, admiten desde distintas aerolíneas, aunque la intensidad dependerá de si trasladan toda la subida a los pasajeros o absorben una parte en su cuenta de resultados.

En 2025 la caída del precio del carburante, junto con la incorporación de aviones más eficientes, con menor consumo, impulsó al alza los resultados de las compañías. En concreto, en IAG -grupo al que pertenecen Iberia, British Airways, Vueling, Aer Lingus y Level- supuso un gasto de 7.083 millones de euros, casi un 7 % menos que un año antes.

En su última estimación, antes del inicio del conflicto, el grupo que preside Luis Gallego ya avanzaba un gasto para este año de 7.400 millones, cifra que quedará superada de seguir esta escalada. "Si no se puede repercutir a los consumidores el aumento del coste del combustible, los beneficios del grupo se verán afectados", según consta en su memoria anual.

El director general de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA en inglés), Willie Walsh, cree que a finales de mayo se podrían empezar a ver cancelaciones de vuelos en Europa por falta de combustible, como ya está ocurriendo en algunas zonas de Asia.

También ACI Europa, la Asociación de Aeropuertos, alerta de los riesgos de falta de combustible y esta semana ha saludado la iniciativa de la Comisión Europea, que, entre otras medidas, pidió estudiar la posibilidad de que los Estados miembros puedan compartir queroseno.

Problemas en los países emisores

Si bien España está más protegida de una hipotética escasez en el mercado del 'jet fuel', puede verse afectada por los impactos en otros mercados europeos menos blindados, especialmente en el Reino Unido, que es el primer emisor de turistas hacia aquí, con algo más de 18 millones de viajeros en 2025.

De forma gráfica, el ministro de Industria, Jordi Hereu, dijo esta semana: "Podemos llenar los aviones en Málaga, Barcelona o Madrid pero también vivimos de que en Heathrow (Londres, Reino Unido) o en Hannover (Alemania) puedan llenar sus aviones".

Pese a este clima de incertidumbre, la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), la organización que agrupa a prácticamente todas las compañías que operan en España, es optimista y esta misma semana proyectaba un crecimiento de los asientos programados en la temporada de verano (de abril a octubre) del 5,7 %, hasta casi 260 millones.

España puede verse beneficiada también por desplazamientos de turistas desde destinos del Mediterráneo oriental percibidos como más inseguros.

25/04/2026