Actualizado hace 6 minutos
Hay señales de tráfico que todo el mundo reconoce sin pensar, como la de stop, la de ceda el paso, la de prohibido adelantar, la de peligro por curva, la de velocidad máxima o la de precaución por zona escolar. Pero luego están otras cuya presencia es bastante menos frecuente y que aparecen de repente en la carretera y te hacen dudar sobre su significado, si te afecta a ti y si pueden multarte por no cumplir lo que indica.
Pues bien, hay una señal que está adquiriendo protagonismo en nuestro país, especialmente en autovías y en el entorno de las grandes ciudades, y que debemos conocer porque no es decorativa. No es nueva, de hecho es muy habitual en otros países, pero por aquí está dejando descolocada a mucha gente. Y ya se sabe que el desconocimiento de una norma no implica que no haya que cumplirla, con lo que la multa nos puede llegar igual.
El rombo blanco que está confundiendo a los conductores
Es una señal cuadrada en la que un rombo blanco aparece sobre un fondo azul y generalmente es parte de la señalización vertical, aunque también puede aparecer pintada sobre el asfalto. Y lo que indica es la presencia de un carril VAO (Vehículos de Alta Ocupación), es decir, un carril reservado sólo para determinados vehículos.
Por lo tanto no todo el mundo puede circular por él. Está pensado principalmente para coches en los que vayan dos o más ocupantes, aunque el mínimo puede variar según la vía. También pueden utilizarlo otros vehículos autorizados, como autobuses, taxis, motocicletas o incluso algunos coches con etiqueta ECO o CERO, dependiendo de la normativa concreta del tramo. Su objetivo es claro: reducir el tráfico y fomentar el coche compartido.
Ignorarla puede costarte hasta 200 euros
La señal delimita un espacio reservado, no un consejo. Es decir, si entras en ese carril sin cumplir los requisitos estás incumpliendo la normativa de tráfico. Y eso se puede convertir en una sanción, porque no respetarla no es una recomendación que puedas saltarte, sino que es una obligación cuyo incumplimiento puede traducirse en multas de hasta 200 euros que seguro que a nadie le gusta tener que pagar.