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El creador de contenido @iker_balma, especializado en rutas y naturaleza, ha publicado un vídeo sobre la ruta de las cuevas de Baltzola, en el municipio vizcaíno de Dima, en el Valle de Arratia. La presenta como una excursión "perfecta para hacer en familia" que "sorprende por sus leyendas, historia y entorno rural", y en apenas seis kilómetros acumula una densidad de patrimonio natural, arqueológico y mitológico difícil de encontrar en una sola salida en Bizkaia. El aparcamiento está en el inicio de la ruta y el desnivel total ronda los 400 metros.
El puente de los gigantes
El primer punto de interés de la ruta es Jentilzubi, que Iker describe como "el resto de una antigua galería de las cuevas de Baltzola". La explicación geológica es que esta sección de la cueva se derrumbó con el tiempo y lo que queda es el arco de acceso, un espectacular puente natural de roca caliza. El nombre, en euskera, significa literalmente "puente de los jentiles", en referencia a los gigantes míticos de la mitología vasca, que según la tradición lo usaban para pasar de un lado a otro de la montaña.
Jentilzubi
Axlor: el yacimiento de los neandertales
Junto a Jentilzubi se encuentra Axlor, que Iker califica como "uno de los yacimientos prehistóricos más antiguos de Bizkaia". Excavado entre 1967 y 1974 bajo la dirección del etnógrafo y sacerdote José Miguel Barandiaran, que lo había descubierto en 1932, Axlor es uno de los pocos yacimientos de la Península Ibérica donde se han encontrado restos humanos de neandertales. Su datación más reciente lo sitúa en torno al año 42.000 a.C., y la más antigua supera los 50.000 años. Entre los hallazgos: restos óseos humanos, puntas de lanza, industria lítica del Paleolítico Medio y fauna de gran y pequeño tamaño. Hoy está protegido por una valla metálica para evitar los expolios que sufrió durante décadas.
La cueva de Baltzola
A partir de Jentilzubi, la ruta asciende hasta la cueva de Baltzola, la protagonista del recorrido. Su entrada principal, el Portalón de Baltzola, mide unos 25 metros de alto. En el interior, tal y como señala Iker, se pueden ver estalactitas y estalagmitas que forman columnas y figuras. La galería principal supera el kilómetro y medio de longitud y en ella conviven el silencio absoluto, algún rebaño de cabras y, en temporada, escaladores que trabajan las paredes verticales de la grutA.
En 2019 se descubrió en su interior un conjunto de arte parietal paleolítico: grafismos rojos que podrían ser claviformes cantábricos similares a los de Altamira. La cueva guarda, literalmente, pinturas de la prehistoria en sus paredes. En la mitología es conocida como una de las moradas de Sugaar, la descomunal serpiente del inframundo que se asoma a la superficie a través de cuevas y dólmenes de toda Euskal Herria.