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La previsión social vasca eleva su patrimonio y asienta su saldo positivo

La evolución de las EPSV marca un ritmo inverso al de los planes de pensiones ordinarios en el Estado, donde las salidas de dinero superan a las aportaciones
Las figuras de ahorro para la jubilación han incrementado su peso en todo el espectro financiero. / EP

Cada mes, miles de trabajadores deciden que una parte de sus ingresos vaya a nutrir un plan de pensiones, bien individual o de empleo. Una estrategia de ahorro y previsión de cara a la jubilación que no cesa de ganar importancia, aunque con matices. Euskadi marcó diferencias con el resto del Estado en esta materia el pasado año. Mientras que en el caso de la CAV las aportaciones económicas superaron a las retiradas, en el Estado se dio la tendencia contraria por quinto año consecutivo.

Los datos de Inverco, la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones Española, recogen que, a lo largo de 2025, los los planes de pensiones aumentaron su patrimonio total hasta alcanzar un volumen de activos de 137.988 millones de euros. En el conjunto del año, el volumen de activos se incrementó respecto a finales de 2024 en 6.160 millones de euros. Sin embargo, esto no se debe a que crecieran las aportaciones netas, sino que fue gracias a las revalorizaciones de las carteras por consecuencia de las rentabilidades del mercado, que compensaron de esta manera las retiradas de fondos acumuladas en el año.

Así, mientras los ahorradores aportaron el pasado año 3.251 millones de euros al conjunto de planes -además de los individuales y de empleo, también se incluyen los del sistema asociado-, las prestaciones o retiradas supusieron 3.620 millones, lo que deja un desfase de 369 millones de euros. Si solo se computaran los planes individuales, ese desequilibrio sería mayor: 711 millones. En todo caso, según los datos de Inverco, esos 369 millones de balance negativo constituyen una cifra menor que la de 2024, que fue de 608 millones. 

Todo esto ha ocurrido pese a que la rentabilidad de los planes de pensiones sigue en niveles altos. En concreto, la rentabilidad total para el conjunto de los planes fue del 6%. Se mantiene así en tasas altas, pese a que en los dos años anteriores había sido del 8,8%. En 2022, como consecuencia del fuerte impacto de la inflación, la rentabilidad cayó al 9,7%. La explicación al desequilibrio entre aportaciones y retiradas se explica por la fiscalidad estatal. Inverco lamenta que el atractivo fiscal de los planes de pensiones se ha visto muy impactado por la reducción en los límites de las aportaciones que se instauró tras la reforma de las pensiones del entonces ministro de Seguridad Social y hoy gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, en 2021.

Los cambios introducidos supusieron una modificación en el límite de aportaciones con derecho a deducción fiscal, bajándolo de 8.000 euros hasta 1.500 euros anuales, lo que reduce el incentivo fiscal para los partícipes de esos planes. De esta forma, desde el año 2022 solo se pueden deducir 1.500 euros en el caso de los planes de pensiones individuales, mientras que en los planes de empleo -los ofrecidos por las empresas a sus trabajadores- el límite para la empresa es de 8.500 euros y el umbral conjunto (empresa y trabajador) se mantiene en los 10.000 euros. Además, otro motivo que ha influido es que desde el pasado año se pueden recuperar las aportaciones y los rendimientos generados de los planes de pensiones que tengan al menos 10 años de antigüedad sin necesidad de justificar ningún motivo. Además, tampoco es descartable que la inflación esté elevando también las retiradas de fondos, puesto que aún se sitúa por encima del 2% y está castigando con dureza aspectos esenciales como la cesta de la compra.

La situación es distinta en el caso de Euskadi. Los datos del Observatorio de Previsión Social Complementaria, dependiente del Departamento vasco de Hacienda y Finanzas, apuntan que las EPSV individuales vieron incrementar el pasado año sus aportaciones un 4,1%, mientras que las del sistema de empleo aumentaron un 4,6%. Por contra, las prestaciones o retiradas de dinero también aumentaron, pero en menor proporción. Así, en el caso de las EPSV individuales lo hicieron un 0,7%, mientras que en las de empleo el porcentaje fue del 2,9%. En el año 2024 también el saldo fue positivo. Las aportaciones económicas en ese ejercicio, el último analizado con profundidad por el Observatorio, superaron los 1.000 millones de euros. De esta cifra, las EPSV con planes de previsión recaudaron 880 millones de euros para otorgar contingencias complementarias a las de la Seguridad Social, con un crecimiento del 4% respecto a los del ejercicio anterior. Los otros 143 millones fueron cuotas para cobertura de otras modalidades de previsión social.

Por su parte, el importe de las prestaciones pagadas por las EPSV se cifró en 847 millones. De este importe, las EPSV con planes de previsión destinaron 735 millones a la cobertura de contingencias complementarias a las de la Seguridad Social, con un incremento del 6% en comparación con el importe satisfecho el año anterior. Hubo asimismo prestaciones por 112 millones para otras contingencias. No obstante, el importe total retirado del sistema por motivo de rescate -la disposición anticipada de los derechos económicos antes de llegar a causar alguna prestación- fue ese año de 131 millones de euros, con un incremento del 6% respecto del importe rescatado en el ejercicio anterior, en contraste con la reducción significativa que habían experimentado los rescates desde 2014 hasta 2021. A cierre de 2025, el número de personas que están incorporadas en los diferentes planes de previsión social complementaria de Euskadi se elevaban a 1,2 millones, con un patrimonio total de 32.697 millones. Se calcula que suponen el 33% del PIB vasco y cubren al 35% de la población, con una rentabilidad aproximada del 6%.

Por otra parte, los fondos de inversión también acrecientan su importancia dentro del espectro ahorrador. Según datos de Inverco, los vascos tenían un patrimonio acumulado en estos productos financieros de 47.311 millones de euros a la conclusión de 2024, lo que suponía casi 6.000 millones de euros más que un año antes. El perfil del ahorrador vasco suele ser conservador, apostando por renta fija y fondos de carácter mixtos.

02/03/2026