La dirección de Tubos Reunidos ha desatado una crisis laboral tras presentar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que contempla el despido de 301 de sus 1.400 trabajadores. La medida afecta a las plantas de Amurrio y de Trapagaran, y viene acompañada de la alarmante intención de paralizar la producción de la acería de Amurrio.
Asamblea decisiva y posible huelga indefinida
Este martes marca un punto de inflexión para el futuro de la compañía. Tras una reunión previa del comité de empresa a las 10:00 horas, la plantilla está llamada a una asamblea general a las 15:30 horas para decidir las movilizaciones contra el ajuste.
El sindicato ELA, que ostenta la mayor representación, ya ha calificado la propuesta de la empresa como "inaceptable" y ha exigido la retirada inmediata del ERE. Como respuesta, la central sindical propone iniciar una huelga indefinida para frenar los despidos.
La acería de Amurrio, en el punto de mira
La preocupación es máxima en la planta alavesa. El presidente del comité de empresa de Amurrio, Andrés García, ha sido tajante al afirmar que el cierre de la acería supone "la primera puntilla" para la factoría. Aunque se espera que el periodo de consultas permita negociar la reducción de la cifra de afectados, el optimismo entre los representantes de los trabajadores es mínimo respecto al futuro operativo de la planta.
Exigencia de implicación al Gobierno Vasco
El conflicto ha saltado a la arena institucional. El consejero de Industria, Mikel Jauregi, ha manifestado su apoyo a la plantilla y confía en que se puedan minimizar los despidos durante las negociaciones.
Sin embargo, el comité de empresa busca un compromiso más firme. El próximo viernes mantendrán una reunión con el Gobierno Vasco en la que le exigirán una implicación directa. Los sindicatos recuerdan que la empresa ha recibido inversión pública, por lo que consideran que el Ejecutivo debe actuar para garantizar el mantenimiento del empleo en la región.