El proyecto de Aston Martin se puede encajar entre los mayores fracasos deportivos de 2026. El programa de Fórmula 1 de la escudería británica se ha transformado en una cadena de expectativas frustradas: el plan que debía marcar un antes y un después con Adrian Newey y el regreso de Honda como motorista oficial ha terminado convertido en una procesión de decepciones.
Los motivos para cambiar la historia de la marca existían. La introducción de un reglamento renovado, el desembarco de Newey, el retorno de Honda después del éxito acumulado en Red Bull con Max Verstappen, la fuerte inversión que incluye el túnel del viento más moderno del planeta eran argumentos para confiar en que 2026 podía romper con el pasado y construir un glorioso futuro.
Pero resulta que a medida que avanza el campeonato la situación se vuelve más sangrante. En el Gran Premio de Azerbaiyán se dio un nuevo episodio que evidencia la crisis: en la cita número 15 del calendario, cuando el margen para progresar ya se puede considerar amplio, los dos Aston Martin fueron retirados de la pista de forma prematura para engordar la frustración.
El contundente dato de abandonos
El dato más contundente es el de abandonos. Fernando Alonso suma después de Bakú un total de seis, mientras que Lance Stroll acumula diez. Además, el canadiense figura como no clasificado en Australia, en la cita inaugural, de modo que puede hablarse de diecisiete grandes premios no finalizados entre ambos pilotos de treinta posibles. Una cifra demoledora.
La excepción, si se puede referir así, son dos carreras en las que el equipo logró puntuar, ambas con Alonso, en Mónaco y Países Bajos, donde fue décimo y no noveno, respectivamente, para firmar los tres puntos totales que presenta Aston Martin en el Campeonato del Mundo de Constructores. A la zaga solo aparece el tierno Cadillac, que no ha logrado puntuar.
En Bakú, Stroll apenas pudo completar siete vueltas. Un problema de presión de agua obligó al canadiense a detener el coche. Alonso resistió hasta la vuelta 21. Comenzó a perder una cantidad anormal de tiempo en las rectas y en el giro 22 terminó entrando en el garaje. El doble abandono volvió a poner de manifiesto los problemas que han acompañado al equipo durante buena parte del campeonato. La falta de fiabilidad es constante, pero el coche tampoco es competitivo cuando resiste a los fallos mecánicos. En Bakú, que alberga la recta más larga del Mundial con 2,2 kilómetros, Alonso decía perder un segundo respecto a la competencia. Tal fue el papel que se pudo ver al asturiano saludando cuando era adelantado.
"¿Cómo es posible?"
“Desgraciadamente, tuvimos que retirar el coche”, explicó Alonso después de la carrera. El asturiano señaló la pérdida de velocidad en las rectas –“1,1 segundos en la recta. ¿Cómo es posible?”, señaló en carrera– y admitió que el equipo debía analizar lo sucedido. Su conclusión sobre el momento que atraviesa Aston Martin resultó muy gráfica: “Es donde estamos ahora mismo”. Bakú era otro capítulo de una temporada que comenzó con unas expectativas radicalmente diferentes.
Las ilusiones se desdibujaron desde bien temprano. Los primeros grandes premios del año comenzaron a desnudar el optimismo. En el amanecer del curso en Australia, las vibraciones del monoplaza se convirtieron en uno de los primeros problemas importantes. Alonso reconoció que conducir en esas condiciones “no es la mejor sensación”. En China, el problema llegó a afectar físicamente al piloto, que tuvo que abandonar después de unas veinte vueltas. “Comencé a perder toda la sensibilidad en las manos y los pies”, explicó el asturiano.
Más carreras, mismos problemas
La falta de fiabilidad impedía al equipo acumular kilómetros y, al mismo tiempo, el AMR26 tampoco ofrecía el rendimiento necesario. Alonso intentó mantener un discurso prudente, aferrado a la esperanza en el gatear del nuevo proyecto: “Tenemos que seguir probando diferentes soluciones”. Pero también resumió las limitaciones del propulsor Honda con una frase esclarecedora: “El motor es lo que es”.
La cadena de imprecisiones se fue estirando. Y así, tras quince grandes premios, Alonso ha protagonizado abandonos en Australia, China, Canadá, Barcelona, Italia y Azerbaiyán. Stroll no ha finalizado las pruebas de Australia, China, Japón, Mónaco, Barcelona, Austria, Bélgica, Países Bajos, Italia, España y Azerbaiyán.
Pero es que Aston Martin no solo ha sufrido para ver la bandera a cuadros, sino que la falta de competitividad resulta muy evidente. La distancia con sus rivales ha sido especialmente llamativa. Alonso llegó a admitir que “ningún paquete en el mundo” podía solucionar de inmediato el déficit acumulado respecto a los equipos de referencia. Es decir, no existe milagro que remedie esto de la noche a la mañana. En Bakú y antes de la retirada, Alonso rodaba último peleando con Valtteri Bottas. El otro Cadillac, el de Sergio Pérez, rodaba con más de medio minuto de ventaja respecto a ambos, algo escandaloso.
El Aston Martin de Alonso en Bakú.
Las actualizaciones tampoco han funcionado
La esperada reacción iba a llegar tras el parón veraniego en forma de un importante paquete de actualizaciones que incluía una unidad de potencia renovada por parte de Honda. Aston Martin introdujo en concreto en Hungría dieciséis modificaciones destinadas a mejorar el comportamiento del AMR26. Alonso percibió un cambio: “Era mucho mejor”. Pero también advertía de que todavía quedaba “un largo camino”. En Países Bajos aparecieron señales de mejora. Alonso fue noveno, el mejor resultado del curso. El asturiano consideró aquel fin de semana “otro paso adelante”.
Pero fue un espejismo, porque Bakú ha devuelto a Aston Martin a su dura realidad. El circuito urbano expuso de nuevo las carencias del proyecto. La escudería de Silverstone llegó con nuevos componentes de la unidad de potencia para sus dos pilotos, pero ambos pilotos terminaron abandonando. “Hoy era algo anómalo”, explicó Alonso al referirse a la caída de potencia. “Tenemos que confiar en Honda”, añadió en un ejercicio de confianza que parece eterno. Pero lo que descubre la situación del fabricante japonés es la reorganización del programa de desarrollo de la unidad de potencia con un cambio en la jefatura. El 1 de octubre, Honda sustituirá al responsable de su unidad de potencia de la Fórmula 1. Yoichiro Fukao reemplazará a Tetsushi Kakuda para tratar de acelerar el cambio.
Y ante este panorama, Aston Martin comienza a mirar hacia 2027. Y ahí surge una paradoja de este proyecto, porque la fábrica de Silverstone basó sus expectativas en la revolución de 2026, pero el presente invita a desplazar la mirada más allá. Y para Alonso, a sus 45 años, el margen temporal se estrecha. Apostó por este proyecto soñando con volver a luchar por las posiciones delanteras, incluso por el título. De momento, la realidad está muy lejos de esa expectativa.