La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha denunciado este miércoles que casi un millar de trabajadores humanitarios fueron asesinados, heridos o secuestrados el pasado año, con la Franja de Gaza como el epicentro de esta tendencia en la que cada vez tiene más incidencia el uso de drones.
En el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, la OCHA ha recalcado que el número de cooperantes fallecidos descendió ligeramente hasta los 350 el año pasado, pero 322 sobrevivieron a los ataques, mientras que otros 235 fueron secuestrados.
Trabajadores muertos, heridos o secuestrados
En 2025, Gaza fue el agujero negro para las cuestiones humanitarias, con 186 trabajadores asesinados, seguido de Sudán donde el pasado año lo fueron 71. Respecto a las cifras de lo que va de año, 82 trabajadores humanitarios han sido asesinados, 97 han resultado heridos y 39 han sido secuestrados en todo el mundo.
"Más de 1.000 trabajadores humanitarios han sido asesinados en tan solo tres años, y eso es absolutamente inaceptable", ha denunciado el jefe de Asuntos Humanitarios de la ONU y máximo responsable de la OCHA, Tom Fletcher, quien ha recalcado que los Estados "deben respetar el Derecho Internacional Humanitario y utilizar todas las herramientas a su alcance para proteger a los civiles y a los trabajadores humanitarios".
"Quienes infrinjan las normas deben afrontar consecuencias reales", ha recalcado, subrayando que la cuestión debe ir más allá de las meras denuncias.
Según advierte la OCHA, la proliferación de drones resulta preocupante en el contexto de los ataques a trabajadores humanitarios ya que estos aparatos baratos y adaptables están detrás de muchos ataques y permiten el uso de instrumentos letales a cada vez más actores en más conflictos.
En el contexto de Sudán, los drones armados causaron el 80% de las muertes de civiles durante los primeros cuatro meses de 2026, al alcanzar mercados y centros sanitarios, mismo fenómeno que se vive en conflictos como el de Ucrania.
Igualmente, el aumento de los drones afecta cada vez más a los trabajadores humanitarios en el contexto bélico. En República Democrática del Congo un trabajador humanitario murió en un ataque con drones contra un edificio residencial, mientras que convoyes humanitarios han sido atacados en Ucrania con este tipo de aeronaves no tripuladas.
"Los drones armados se han convertido en el nuevo rostro de un viejo peligro: la destrucción deliberada o temeraria de la vida de los civiles", ha afirmado Fletcher.