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La moda, que siempre ha sido de marcar tendencia, ahora marca territorio, como los perros. Y precisamente con los canes de por medio. Moda y perros enfrentados en el juzgado a causa de unas revistas, una grande y una muy pequeña. Vogue y Dogue. Gran Danés contra Chihuahua. Parece de broma pero es real.
Moda canina en los tribunales
La historia enfrenta a Condé Nast, el gigante editorial dueño de Vogue (y que también tiene otras publicaciones como Vanity Fair, The New Yorker, GQ, Glamour y un montón más), con Dogue, una pequeña revista independiente de moda canina creada en 2019 por la diseñadora Olga Portnaya en Los Ángeles. Se trata de una modesta publicación que vende menos de 100 ejemplares de cada número (lleva ya 24), pero que requiere de un importante esfuerzo para sacar adelante una revista con entre 85 y 105 páginas en las que puede verse a galgos con guantes de ópera, caniches con abrigos de diseño y portadas muy llamativas siempre con perros como modelos.
¿Por qué molesta tanto entonces esa pequeña publicación a un imperio editorial, tanto que en diciembre de 2025 decidió demandarla? Pues porque Condé Nast cree que el juego de palabras del nombre y la tipografía recuerdan demasiado a Vogue y por ello la acusa de infringir su marca registrada, diluir su prestigio y competir de forma desleal. O sea, que parece demasiado Vogue como para ser casualidad. De hecho, según los abogados del grupo, el nombre, el diseño y la estética “buscan capitalizar deliberadamente” la identidad de la revista original y pueden generar confusión en el consumidor.
A Portnaya le sorprendió mucho la reacción de Condé Nast. “Esperaba una colaboración, no una demanda”, afirma. La cuestión es que ambas convivieron sin problemas hasta 2024 (cinco años después de la creación de la modesta revista canina), cuando la propia Vogue lanzó una sección digital llamada también Dogue, con famosos posando con sus perros.
Pelea desigual
Y un año después llegó el pleito, en el que el contraste es evidente, ya que enfrenta a una cabecera con más de un millón de ejemplares de tirada con una revista que vende menos de 100 copias por número en un único kiosco de Beverly Hills. Pero Dogue no se rinde e intenta sobrevivir, aunque no lo tiene fácil. En 2022 comenzó el proceso para registrar su nombre, algo que fue aprobado en octubre de 2025 pero que quedó en suspenso temporal dos meses después ante la demanda de Condé Nast.
Su creadora cree que Vogue decidió lanzar su sección digital sobre perros al ver el éxito que tenía su pequeña revista y que el gigante editorial vio una opción de aprovecharse de su trabajo y de quedarse con su nombre. Ahora ha lanzado una campaña de crowdfunding para afrontar los costes legales, aunque advierte de que si pierde la marca registrada su proyecto podría desaparecer.