A finales del siglo XIX, Sabino de Arana sufrió una constante persecución judicial que le llevó ante los tribunales en siete ocasiones entre 1893 y 1902. Un hito clave de este proceso ocurrió el 13 de enero de 1896, cuando el fundador del nacionalismo vasco recuperó la libertad tras ser absuelto por un jurado. La causa se remontaba a 1895, año en el que la publicación de un artículo en el semanario "Bizkaitarra" provocó el encarcelamiento de la directiva del Euskeldun Batzokija y la clausura del centro. Durante aquel tiempo en prisión, Arana contó con la defensa jurídica de Daniel de Irujo, logrando finalmente una rebaja en la fianza que facilitó su salida de la cárcel de Larrinaga.
Luis de Guezala, historiador de Sabino Arana Fundazioa, ha analizado en ONDA VASCA la figura del líder jeltzale ante la justicia y ha explicado cómo las denuncias interpuestas por el fiscal del Rey buscaban silenciar su actividad política bajo cargos de traición. El experto ha detallado el papel fundamental que jugó Daniel de Irujo en la instrucción de las causas, destacando que aquel periodo de prisión provisional marcó profundamente la trayectoria ideológica de Arana. Asimismo, Guezala ha recordado que su liberación sirvió para poner en valor la firmeza de sus convicciones frente a la presión institucional de la época.