La novena edición de la Gran Fondo BIBE Transbizkaia volvió a demostrar este fin de semana por qué se ha convertido en una de las pruebas cicloturistas de referencia del calendario. Un total de 690 participantes completaron la marcha, repartidos entre los recorridos de Gran Fondo y Media Fondo, en una jornada marcada por el buen tiempo y el espectacular paisaje que acompañó a los ciclistas durante todo el recorrido.
La salida tuvo lugar, como es tradición, desde Landako Gunea, en Durango. Desde primera hora de la mañana, cientos de aficionados al ciclismo comenzaron a afrontar una exigente ruta que recorrió algunos de los puertos más emblemáticos de Bizkaia antes de concluir en el siempre desafiante ascenso final al Santuario de Urkiola.
Los participantes fueron llegando de manera progresiva a la línea de meta situada en el emblemático enclave montañoso, culminando una experiencia deportiva que combinó esfuerzo, superación personal y disfrute del entorno natural. Entre los inscritos se encontraban cicloturistas procedentes de todas las comunidades autónomas, además de numerosos participantes llegados desde diferentes países, lo que volvió a otorgar a la prueba un marcado carácter internacional.
Un desafío de gran exigencia
La modalidad Gran Fondo presentó nuevamente un recorrido diseñado para poner a prueba la resistencia de los participantes. Los ciclistas tuvieron que completar 179 kilómetros y superar cerca de 3.500 metros de desnivel positivo a través de ocho puertos de montaña: Kanpazar, Ixua, Milloi, Astorkigane, Sollube, Gerekiz, Montecalvo y la ascensión definitiva a Urkiola.
La dureza del trazado no impidió que los participantes disfrutaran de una jornada ideal para la práctica del ciclismo. El sol acompañó durante gran parte del día, permitiendo contemplar algunos de los paisajes más representativos del territorio vizcaíno mientras los corredores afrontaban cada uno de los ascensos.
Por su parte, la Media Fondo volvió a convertirse en una alternativa atractiva para quienes buscaban un reto importante sin llegar a la extrema exigencia de la distancia larga. Sus 122 kilómetros y 2.445 metros de desnivel positivo, repartidos en seis puertos de montaña, ofrecieron un recorrido igualmente selectivo y atractivo para los aficionados.
El ambiente vivido durante toda la jornada confirmaron el crecimiento y la consolidación de la BIBE Transbizkaia Foto: Unai Mateo
El legado de la Jesús Loroño sigue vivo
La Gran Fondo BIBE Transbizkaia nació con la vocación de recuperar en Bizkaia una gran prueba cicloturista de larga distancia tras la desaparición de la histórica Clásica Cicloturista Jesús Loroño. Desde su creación, la organización ha mantenido viva la esencia de aquella marcha que durante más de una década se convirtió en una referencia para miles de aficionados.
El recorrido actual rememora buena parte del espíritu de aquella prueba organizada por la Sociedad Ciclista Bilbaína entre 1992 y 2003. Aquella marcha fue creada en homenaje a Jesús Loroño, uno de los grandes nombres del ciclismo vasco y español de los años cincuenta, cuya figura sigue siendo un símbolo para varias generaciones de aficionados.
Durango y Urkiola, escenario perfecto
La combinación entre la salida desde Durango y la llegada al Santuario de Urkiola se ha convertido en una de las señas de identidad de la prueba. El recorrido permite descubrir algunos de los rincones más atractivos de Bizkaia mientras los participantes afrontan un desafío deportivo de primer nivel.
La excelente respuesta de los cicloturistas y el ambiente vivido durante toda la jornada confirmaron, una edición más, el crecimiento y la consolidación de la BIBE Transbizkaia. Con nueve ediciones a sus espaldas, la marcha continúa fortaleciendo su prestigio y manteniendo vivo el legado de las grandes pruebas cicloturistas que han marcado la historia del ciclismo vasco.