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Gernika-Lumo recupera este verano uno de sus grandes emblemas patrimoniales de forma accesible para la ciudadanía. Gracias a la labor de la Oficina de Turismo de la localidad, la Iglesia de Santa María volverá a abrir sus puertas de par en par durante los meses de julio y agosto, permitiendo tanto a los turistas como a los propios vecinos redescubrir el incalculable valor histórico y artístico que atesora el templo de la villa foral.
En concreto, el servicio de atención al visitante estará disponible de lunes a viernes, en un horario establecido de 11.00 a 13.30 horas. A través de esta iniciativa, las instituciones locales buscan acercar al gran público un monumento que ha sido testigo directo de los episodios más trascendentales de la historia de Gernika, pero que, a pesar de su indudable relevancia, todavía sigue siendo un espacio poco conocido por parte de los propios vizcainos.
Por este motivo, y con el firme objetivo de facilitar un recorrido totalmente autónomo por el interior de las naves, la Oficina de Turismo ha editado un total de 5.000 folletos interpretativos. Este material didáctico, disponible en euskera, castellano, inglés y francés, está diseñado para que cualquier persona pueda comprender en detalle la historia, el significado litúrgico y las curiosidades de los principales elementos arquitectónicos del edificio.
Su construcción duró más de trescientos años
Cabe recordar que la construcción de este majestuoso templo vizcaino comenzó a mediados del siglo XV y se prolongó durante más de trescientos años. Como consecuencia de este largo proceso constructivo, en el edificio conviven hoy en perfecta armonía elementos góticos, renacentistas y barrocos, los cuales sirven como reflejo fiel de las distintas etapas socioeconómicas que atravesó la villa foral a lo largo del tiempo.
Asimismo, el itinerario propuesto invita a detenerse ante piezas de enorme valor artístico, como el célebre sepulcro de los Albiz, la talla de San José o la imagen de San Roque. Del mismo modo, el paseo permite conocer singularidades de la memoria local, como la llamativa ausencia de una torre campanario debido a los antiguos conflictos de límites territoriales entre Gernika y Lumo, o las heridas del bombardeo del 26 de abril de 1937, cuando la capilla de San Juan quedó destruida y la sacristía fue pasto de las llamas.
Por otra parte, la experiencia cultural incorpora tres puntos de audioguía para enriquecer la visita. Mientras que dos de ellos desgranan los detalles de los espacios más singulares de la edificación, el tercero ofrece el enorme privilegio de escuchar el sonido del histórico órgano romántico, construido en 1889 por la prestigiosa firma alemana E. F. Walcker, consolidado como uno de los elementos musicales más valiosos de Bizkaia.
Finalmente, la apertura estival de Santa María complementa de forma idónea la ruta de otros recursos turísticos referenciales de la localidad, como el cercano refugio antiaéreo de Astra.
De este modo, el templo se erige no solo como un imán para el turismo de calidad, sino como una oportunidad de oro para que los propios gernikarras se reencuentren con un edificio que custodia las esencias de su propia identidad.