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La falta de ahorros empuja a una de cada cinco personas a endeudarse este verano para viajar

Con un aumento del 48% frente a 2025, las vacaciones a crédito se han convertido en una práctica cada vez más común que puede conllevar riesgos legales y financieros por la falta de transparencia y los altos intereses
Turistas de vacaciones se hacen fotos en el casco viejo bilbaíno / Pablo Viñas

Financiar las vacaciones de verano se ha vuelto una práctica habitual debido al encarecimiento del coste de la vida y de los viajes. Aunque hace unos años endeudarse por ocio era algo a evitar, hoy en día se recurre frecuentemente a créditos bancarios, tarjetas y financiación ofrecidos por agencias ante la dificultad de ahorro de gran parte de la ciudadanía.

Sin embargo, no todas las opciones tienen el mismo coste ni los mismos riesgos. Según el comparador financiero Banqmi de iAhorro, la financiación de las vacaciones en época estival puede encarecer el viaje hasta un 72%. Así, los principales operadores turísticos apuntan a que el gasto medio por persona durante este periodo alcanzará este año los 1.339 euros, un 48% más que en 2025.

“Con la cuota de 75 euros, la deuda se salda en seis años, devolviendo 5.304 euros. Así, el cliente habrá pagado un 77% más por unas vacaciones de las que regresó hace ya más de cinco años”, explica Antonio Gallardo, experto financiero del comparador.

Euskadi gasta un 20% más

Por su parte, el gasto medio que prevén los vascos para este verano se sitúa en los 1.539 euros, lo que representa un ligero descenso del 2% respecto a 2025, y un 20% por encima de la media estatal, de 1.257 euros, según el Zoom estacional-Vacaciones de verano 2006 elaborado por el Observatorio Cetelem.

Así, el 74% de las personas encuestadas tiene intención de viajar durante las vacaciones estivales, destinando para ello 1.739 euros de media. El importe, un 17% superior al resto del Estado, implica una "leve subida" respecto al verano anterior. De este grupo, casi la mitad (46%) mantiene el mismo presupuesto que el año pasado, mientras que el 28% planea gastar más y un 26% tiene la intención de reducir el importe.

Los vascos gastarán en torno a 1.500 euros este verano, un 20% mas que la media estatal

La letra pequeña

A nivel estatal, donde un salario medio se sitúa en torno a los 1.800 euros mensuales, si una pareja con dos hijos quiere disfrutar de unas vacaciones en familia, tendrá que dejarse prácticamente dos sueldos completos. Es por ello que cada vez son más las personas que recurren al crédito para no renunciar a hacer un viaje.

“Pedir un crédito o un préstamo para poder viajar se ha convertido en la vía de escape de muchos españoles para poder permitirse unas vacaciones, pero es importante leer la letra pequeña del coste final que va a suponer contratar estos productos”, afirma el experto.

2.000 euros en 12 meses

Así, en un estudio comparativo de OCU sobre el coste de financiar en 12 meses un viaje por valor de 2.000 euros, la organización de consumidores y usuarios ha encontrado diferencias significativas entre entidades y modalidades de financiación, con una variación de entre 35 y 240 euros en intereses por el mismo producto.

Según el análisis, la Tasa Anual Equivalente (TAE) más baja corresponde al préstamo online de BBVA, con un porcentaje del 5,75% para nuevos clientes con nómina domiciliada y del 6,80% para quienes no la domicilien. Por contra, la alternativa con la TAE más elevada dentro de la muestra viene de la mano del neobanco N26, con un 13,69%.

Huir de los préstamos rápidos

En los casos en los que se necesita una cantidad concreta a devolver en poco tiempo, un préstamo personal con la propia entidad puede ser la mejor opción, aunque desde OCU recomiendan siempre comparar con otras entidades antes de decidir. También hay otros préstamos vinculados a la domiciliación de la nómina u otros ingresos aunque es importante valorar si la vinculación compensa el ahorro.

"La principal conclusión del estudio es que hay que comparar entre las diferentes ofertas porque hay diferencias de coste de financiación que pueden alcanzar los 200 euros. Nunca hay que recurrir a los préstamos rápidos porque son extremadamente caros y pueden ser la puerta para un sobreendeudamiento en las familias. En importes pequeños, pueden incluso superar el 300% TAE", explica Enrique García López, portavoz de OCU.

Tarjetas de crédito

Por su parte, las tarjetas de crédito permiten financiar vacaciones mediante distintas modalidades de pago posterior. La más habitual es abonar todo lo gastado a fin de mes, sin intereses. Otra alternativa, conocida como crédito revolving, consiste en aplazar el pago durante más tiempo pagando los intereses - que normalmente superan el 20% TAE - fijados en el contrato. "Cuidado con este concepto de revolving porque existen tarjetas que, en apariencia, ofrecen una cuota más asequible pero en realidad se está está aumentando la deuda todos los meses", advierte el portavoz.

A su vez, algunas entidades ofrecen fórmulas específicas como el pago de compras concretas en cuotas mensuales. En muchos casos, los tipos de interés aplicados son algo más bajos que los del aplazamiento habitual, por lo que puede ser una opción recomendable si no se puede pagar el viaje al contado. Si se aplazan las compras sin intereses, el coste suele suele ser una comisión u otros gastos asociados, en función del plazo o del importe financiado, lo que hace que la TAE varíe.

Plataformas de pago aplazado

Empresas como Klarna, Sequra, PayPal, Scalapay, Nemuru o Aplazame permiten fraccionar el pago del viaje directamente durante el proceso de compra sin intereses durante plazos cortos, pero cuando la financiación se extiende durante más meses, las TAE pueden acercarse al 24%, encareciendo el coste final.

Según el análisis de OCU, plataformas como Klarna, Scalapay, Sequra o PayPal ofrecían determinados aplazamientos al 0% TAE en algunos plazos concretos. La TAE más elevada, con un 23,85%, correspondió a Aplazame, utilizada por Viajo por la Patilla.

Para esta modalidad de financiación, la alternativa más barata según las pruebas de OCU es la Visa Dual de Kutxabank, con una TAE del 4,29%, lo que supone un coste de 45 euros para financiar un viaje de 2.000 euros a un año. Por contra, la más cara es la WiZink Click, con una TAE del 23,85% y un gasto de 241,42 euros para la misma operación.

En cuanto a la contratación de las vacaciones a través de agencias, la opción más económica es Halcón Viajes, con una TAE del 15,39% para un viaje de 2.000 euros a 12 meses, y que tendría un coste de 160 euros.

Por otro lado, la financiación más cara es la de Carrefour Viajes, con una TAE del 19,56%, lo que supone unos 200 euros en intereses. No obstante, las agencias también lanzan campañas promocionales en momentos puntuales, y habitualmente en las vacaciones de verano.

"En 2025, el 57% de las familias tenía dificultades para afrontar el coste de las vacaciones, siendo el gasto que menos se valora. La financiación puede ser una buena oportunidad pero siempre teniendo en cuenta que lleva un coste aparejado y que, dependiendo de las alternativas que escojamos, puede ser muy elevado por lo tanto hay que comparar y escoger financiaciones baratas, que las hay", concluye Enrique García López.

Aspectos jurídicos

La progresiva integración del crédito a través de todas estas modalidades de pago es una de las transformaciones más relevantes que ha experimentado el mercado financiero en los últimos años.

Además del riesgo que conlleva acceder a este tipo de financiación, el verdadero reto consiste en garantizar que el consumidor sea consciente de que está contratando un producto financiero y comprenda las consecuencias económicas que ello implica.

Por este motivo, aspectos como la transparencia, la información precontractual, las cláusulas abusivas, el coste real del crédito y los mecanismos de reclamación tanto en vía extrajudicial como judicial generan, a menudo, interrogantes jurídicos que van más allá del pago de una cuota mensual, indica el abogado Miguel Ángel Millán Delgado.

En este sentido, la Directiva (UE) 2023/2225 sobre contratos de crédito al consumo amplía la protección de la persona consumidora, a la vez que reconoce la necesidad de adaptar la regulación a nuevas formas de financiación digital que no existían cuando se aprobó la Directiva 2008/48/CE.

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Por su parte, la Ley 16/2011 de Contratos de Crédito al Consumo exige que la persona consumidora disponga de información clara sobre conceptos clave como la TAE, el importe total adeudado o el coste efectivo de la operación. Sin embargo, muchos consumidores continúan prestando una atención prioritaria al importe de las cuotas frente al coste global del crédito.

Por todo ello, el experto considera que la evolución normativa debería enfocarse en estas nuevas formas de financiación, con recomendaciones que incluyen la implantación de formatos de información simplificada, advertencias específicas sobre el coste total de la financiación, mayores exigencias de transparencia visual, y una separación más clara entre la contratación del producto principal y la contratación del crédito.

06/07/2026