La vigésimo novena edición de la exposición itinerante de arte contemporáneo Bosteko inicia su andadura en Basauri. Bajo el título ‘No puedo ver el mar desde la plaza’, la muestra recoge obras de las artistas Maider Gonzalo, Zuhar Iruretagoiena y María Muriedas. Podrá verse, hasta el 30 de octubre, en la Torre de Ariz para, después, continuar su recorrido por Amorebieta (del 3 al 27 de noviembre en Zelaieta zentroa), Getxo (del 1 al 20 de diciembre en Romo Kultur Etxea) y Leioa (del 9 al 31 de enero en Kultur Leioa).
Una de las piezas de la exposición Bosteko
El acto de inauguración del nuevo ciclo de Bosteko ha tenido lugar este jueves con la presencia del alcalde del municipio anfitrión de la primera sede, Asier Iragorri, la directora general de cultura de la Diputación Foral de Bizkaia, Begoña Ibarra, representantes del resto de ayuntamientos promotores de la exposición, y sus comisarias de arte encargadas de esta muestra, Arantxa Galilea y Mireya Moral.
Todos ellos han puesto en valor "un modelo de cooperación institucional que funciona" y que nació con el propósito de dar a conocer el arte contemporáneo de una forma accesible al público en general, además de difundir la obra de artistas plásticos vascos "más allá de los museos y de los espacios tradicionales", ha destacado Iragorri. Y, tras 29 ediciones de trayectoria, no solo se ha consolidado como una cita anual en la agenda de actividades culturales de los ayuntamientos implicados, sino que "puede presumir que tiene más años de recorrido que el Guggenheim", ha apuntado, con satisfacción, Ibarra que también ha remarcado "la importancia de este tipo de iniciativas que acercan el arte contemporáneo a los municipios y consiguen que nuevos públicos disfruten del talento de Bizkaia”.
La mirada y el talento de tres artistas
En esta ocasión, ese talento emergente de artistas del territorio estará representado en Bosteko por las obras y la mirada de Maider Gonzalo, Zuhar Iruretagoiena y María Muriedas.
A través de la fotografía, el vídeo, el dibujo y la escultura, la exposición sitúa el cuerpo, los gestos y las formas de hacer en el centro de la propuesta. Desde esta perspectiva, el proyecto propone una mirada sobre cómo los procesos de creación, las decisiones y los gestos de las artistas se incorporan a las propias obras. Y 'No puedo ver el mar desde la plaza' habla precisamente de eso, de reflejar lo que en muchas ocasiones no alcanzamos a ver como espectadores y reflexionar sobre el valor de los procesos.
En concreto, las miradas en los dibujos de Maider Gonzalo empapan de color, texturas y formas el espacio. Sus trazos evocan el gesto de la mano que dibuja, una mano que casi podemos ver trabajar mientras admiramos su obra. En la colección que expone en Bosteko hay dibujos que también miran (literalmente) al espectador, y esa mirada tan personal y representativa se va repitiendo y multiplicando a través del espacio.
Los asistentes a la inauguración apreciando los dibujos de Maider Gonzalo y las proyecciones de María Muriedas
Zuhar Iruretagoiena, por su parte, se ha encargado de la parte escultórica de la exposición y presenta un grupo de piezas de aluminio. Aunque las cuchillas y la malla tengan una presencia indiscutible, las puñetas (a medio camino entre el puño americano y la peineta) van apareciendo sigilosamente en diferentes puntos de la sala de exposiciones como “artefactos que oscilan entre la protección y la coquetería”.
Las 'puñetas' aparecen dispersas en diferentes puntos de la sala expositiva
Y, para finalizar, María Muriedas participa con 'Triple X', un proyecto que registra, gracias a citas con diferentes personas pertenecientes a su generación, una serie de comportamientos que tienen relación con la pose, dentro de un contexto fotográfico que toma forma a través de una instalación audiovisual de cuatro pantallas repartidas por el espacio.