En el ciclismo desbocado, galopante y apresurado que exige resultados inmediatos y puestas en escena deslumbrantes a modo de advertencia, de mensaje, el neón dorado de Remco Evenepoel, campeón olímpico de ruta y de crono, parpadea con enorme luz.
El belga, la luminaria que incorporó el Red Bull, inició la campaña de manera fulgurante en la Challenge de Mallorca. Logró Evenepoel – que desea competirle a Tadej Pogacar el Tour, un asunto doméstico para el esloveno y un viaje a la Luna para el belga– tricotar tres victorias en su inicio de curso. Cada dorsal que se colocó lo decoró con un triunfo.
No solo obtuvo el reconocimiento propio que conceden las victorias. Lo que sobresalió en su bautismo competitivo fue el modo en el que se subió al pedestal, al púlpito de la gloria. El belga venció en tres días consecutivos.
El primer laurel fue compartido con sus compañeros del Red Bull. Conquistaron la crono por equipos. Fue un ensayo para el Tour, que izará la bandera con una contrarreloj por escuadras.
El empuje de Evenepoel, tres veces coronado como campeón del Mundo de la especialidad, el mejor contrarrelojista de esta era, resultó fundamental para el logro de la formación alemana, que pretende asaltar el trono del Tour a lomos del belga.
Después de compartir la dicha con sus colegas, el portento belga se expresó en solitario con dos actuaciones relevantes, que le situaron bajo el foco por su impacto y brillo.
Evenepoel logró dos victorias incontestables y que reproduce un modelo que se repite entre los portentos, despegarse del resto con enorme facilidad mediante ataques de largo recorrido.
Dos exhibiciones
La estrella belga emuló a Pogacar, un ciclista tan superior que se ha paseado por la alfombra roja con irrupciones telescópicas y cabalgadas de decenas de kilómetros en solitario. Evenepoel, que trata de alcanzar la excelencia del esloveno, aplicó la misma fórmula para exhibirse desde una superlativa superioridad en las carreteras de Mallorca, la isla mágica de Evenepoel.
El belga se adjudicó el Trofeo Serra Tramuntana tras agitarse con fiereza cuando restaban más de 55 kilómetros para dar con la meta.
Fue el suyo un despliegue de fuerza y autoridad. No habían transcurrido 24 horas y Evenepoel mostró tres dedos para saludar su victoria en el Trofeo Andratx.
El belga, que había fijado un patrón difícilmente repetible, venció con otra gran actuación, pero sin el impacto de la jornada precedente. En cualquier caso, asomó en la meta en solitario, sin que nadie pudiera sombrearle la alegría que dividió en tres actos.
El desembarco feliz en la isla balear sitúa a Evenepoel en otro escenario después de un curso en el que sobresalió en su disciplina, las cronos, que sellaron la mayoría de sus victorias, seis de las ocho que consumó. Campeón del Mundo, de Europa, de Bélgica y vencedor de las cronos del Tour, el Dauphiné y Romandía.
Sin embargo, lejos de los debates con el reloj, el belga únicamente pudo anotarse la Flecha Brabanzona y una etapa en el Tour de Gran Bretaña.
Bien es cierto que fue Pogacar el que le superó en el Mundial de Ruanda y en el Europeo, dos competiciones en la que el belga se tuvo que conformar con la plata.
Desde su incorporación al Red Bull, –pago de traspaso desde el Soudal mediante, Evenepoel– con un salario superior a los seis millones de euros por campaña, iguala el rendimiento en victorias individuales en pruebas en línea. Dos carreras, dos triunfos. Inmejorable.
La obligación de ganar
Trasladar ese impacto a carreras de mayor jerarquía es el siguiente paso que debe dar el belga para tratar de reducir las desventaja frente a Pogacar.
Ambos han establecido en el Tour su máximo objeto de deseo. En ese camino, el belga competirá desde este miércoles en la Volta a la Comunitat Valenciana.
Después se alistará al UAE Tour a mediados de febrero. Allí se medirá a Jonas Vingegaard e Isaac del Toro como principales rivales.
Eso servirá como toma de medida más exacta del estado de forma del belga. Su calendario discurrirá más tarde en la Volta a Catalunya antes de adentrarse en abril en las clásicas belgas: Amstel, Flecha Valona y Lieja.
En junio le espera el Tour Auvergne-Rhône-Alpes, antiguo Dauphiné. Será el ensayo general antes del Tour. La llamada de la Grande Boucle. Entonces se verá si Evenepoel, que simula gestualmente una conversación telefónica cada vez que gana, cuelga el teléfono tras una exitosa respuesta.