El Parlamento Europeo dio este martes luz verde al desembolso de 120,55 millones de euros para el Estado español para ayudar a la recuperación de territorios afectados por incendios forestales en 2025, y urgió a Bruselas a invertir en los esfuerzos de adaptación para evitar la pérdida de vidas y perjuicios económicos por estas catástrofes. La medida salió adelante por 642 votos a favor, 13 en contra y una abstención.
La ayuda, de la que el Estado ya recibió un adelanto de 30 millones de euros, tiene que ser aprobada también en el Consejo de la Unión Europea (los Estados miembros) para que se produzca el desembolso del resto de la cuantía, que llegaría en un único pago.
Olas de calor
"A lo largo de 2025, España enfrentó una sequía prolongada, intensas olas de calor y varios brotes importantes de incendios forestales; los incendios más destructivos comenzaron en agosto de 2025 y obligaron a realizar evacuaciones masivas, además de provocar la muerte de ocho personas", señaló el Parlamento Europeo en un comunicado.
Los pagos del Fondo de Solidaridad apoyarán los esfuerzos para la reconstrucción, incluyendo la restauración de infraestructuras críticas de agua, gestión de agua residual, telecomunicaciones, educación, transporte y patrimonio cultural. También se asignarán fondos para cubrir las reubicaciones temporales y los servicios de rescate de emergencias.
Ayudas anteriores
El Gobierno español ya ha recibido en otras ocasiones ayudas del Fondo de Solidaridad, la última vez por la dana de 2024 en Valencia, 946 millones de euros, pero también a raíz de la erupción del volcán de la Palma en 2022 (9,5 millones de euros), la pandemia de covid-19 (57 millones), el terremoto de Lorca en 2011 (21,1 millones) o la crisis del Prestige en 2002 (8,6 millones), entre otras.
Junto al desembolso al Estado español, los diputados aprobaron también conceder 14,34 millones de euros a Rumanía para reparar infraestructuras dañadas por las inundaciones en varias regiones del país en la primavera de 2025, así como 9,21 millones de euros a Chipre, tras los incendios en las regiones de Limasol y Pafos del verano pasado.