Desde el pasado viernes, el Gobierno Vasco tiene en sus manos las tan codiciadas ofertas que el Estado se había resistido a enviar sobre varias transferencias relacionadas con la Seguridad Social y los puertos de interés general, pero la situación no ha cambiado sustancialmente en el fondo y la negociación sigue encallada. Los papeles han llegado casi en el tiempo de descuento, ya que las conversaciones llevaban más de un mes atascadas y las propuestas vascas esperaban una contestación por escrito desde principios de junio. Ya se intuía que la fumata blanca no iba a llegar a tiempo para celebrar una Comisión Bilateral presidida por el lehendakari Pradales y por el presidente Sánchez antes de agosto: alcanzar en dos semanas el acuerdo que no había surgido en todo ese tiempo era un ejercicio excesivamente optimista y con todas las trazas de ser una misión imposible, salvo que el Estado diera un giro a sus planteamientos. Y no ha sucedido. La consejera Maria Ubarretxena ha revelado este martes que, en esencia, el Gobierno español propone activar una serie de "grupos de trabajo" para analizar estas materias y realizar "estudios", pero el departamento de Autogobierno cree que ya han pasado de pantalla y que es el momento de adquirir compromisos concretos para salir de esta rotonda en la que llevan inmersos desde hace meses. Las cartas están boca arriba y la situación parece bastante clara, así que todo apunta a que esta misma semana se anunciará la decisión del lehendakari Pradales de convocar o, probablemente, no convocar esa reunión con Sánchez. En ese caso, no se agotaría todo el plazo disponible para tomar una decisión, porque julio no terminará hasta el viernes de la semana que viene, pero el Gobierno Vasco podría decantarse por no prorrogar lo inevitable. De este modo, se ahorraría la enésima negociación agónica de última hora para terminar anunciando los días 30 o 31 de julio lo que está en la mente de todos: que el acuerdo, ahora mismo, no es viable. El Gobierno Vasco sigue dejando la puerta abierta a que se produzcan novedades, pero parece que está preparando el terreno para anunciar que no hay reunión, para gestionar así la situación con algo más de margen y calma, y para retomar un hipotético acuerdo próximamente.
Ubarretxena reconoció en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno que las posiciones están "todavía muy alejadas y esto hace muy poco realista pensar en un avance rápido para la negociación". Quiso enfatizar estas palabras recordando que ella es la "positiva" del grupo y, aun así, no lo ve nada claro, lo que da una medida del estado de las cosas. Las cuestiones que están sobre la mesa son las ya conocidas: un paquete de la Seguridad Social que no incluye las pensiones pero que sí atañe a varias prestaciones familiares y de bajas laborales (mutuas colaboradoras, incapacidad temporal y prestaciones contributivas familiares por nacimiento, riesgos y cuidados), y los puertos de Bilbao y Pasaia. En privado, algunas fuentes admiten que el Ejecutivo español ha tratado de realizar pequeños avances en otras cuestiones, y también ha cumplido algunos compromisos pendientes como los acuerdos de la Junta de Seguridad o la financiación de la dependencia en la Comisión Mixta del Concierto, pero sigue sin moverse en los asuntos de "calado". Por tanto, no se han producido unos movimientos que justifiquen la reunión al máximo nivel entre ambos mandatarios.
La cuestión es que la parte jeltzale del Gobierno PNV-PSE acumula ya un historial de hartazgo con el Ejecutivo español por el incumplimiento de los plazos (las competencias del Estatuto de Gernika tendrían que haber sido transferidas con la fecha límite del 31 de diciembre de 2025). El pasado mes de enero, tras suspender una Comisión Mixta de Transferencias y resolverlo con otra negociación al límite, Ubarretxena y Pradales exigieron otra forma de hacer las cosas, pero el procedimiento parece que sigue siendo el mismo, de ahí que el lehendakari ya no quiera prestarse a esta fotografía con Sánchez si no hay contenidos de cierta relevancia sobre la mesa. A partir de ahí, las fuentes consultadas no quieren hacer otras reflexiones relacionadas con el contexto judicial del PSOE o con el coste político de hacerse una foto con el presidente español, y redirigen la atención hacia la necesidad de que cumpla lo pactado. Sánchez perdería por ahora esta fotografía que le daría oxígeno antes de irse de vacaciones y en un momento en el que pretendía trasladar que la legislatura española sigue viva.
¿Un acuerdo? "Muy poco realista"
Ubarretxena repasó el estado de la negociación. "El pasado viernes recibimos la documentación y la hemos analizado estos días al detalle. Ayer en Madrid (por el lunes) mantuvimos una reunión con el Ministerio de Política Territorial para contrastar el contenido de esas propuestas con ellos y poner nuestras matizaciones encima de la mesa y, tras ese primer análisis, las posiciones siguen estando todavía muy alejadas y esto hace muy poco realista pensar en un avance rápido para la negociación. Hoy estamos menos cerca de poder tener un acuerdo que permita celebrar la reunión entre el lehendakari y Pedro Sánchez. Tendrían que producirse avances muy significativos para que se produjera. Estamos bastante lejos del acuerdo y por ahora no se dan las condiciones para la reunión", resumió.
"Nosotros vamos a seguir trabajando, pero las propuestas del viernes no satisfacen las aspiraciones de la parte vasca. Se centran en crear grupos de trabajo para analizar y hacer más estudios, pero la parte vasca pedía compromisos de calado para que esas materias se pudieran traspasar. Trabajando llevamos muchísimos meses, así que tenemos que pasar del grupo de trabajo a los compromisos. No han venido compromisos concretos y, por ello, no se dan las garantías para realizar la reunión", dijo. Cuando le preguntaron si tienen agendada otra reunión o si no hay nada previsto y no habrá más movimientos del Estado, ella admitió que no lo sabe, y constató que las posiciones están "muy alejadas". "¿Va a ser posible en el tan poco tiempo que tenemos? Yo, que soy la positiva del grupo, lo veo muy complicado. Es la vez que más complicado lo veo", confesó. A su juicio, esta vez el Estado se ha movido "menos" de sus posiciones.
A la espera de que se confirme la decisión del Gobierno Vasco estos días, Ubarretxena ha optado por trasladar su mensaje en un tono comedido, como suele ocurrir con los representantes del Gobierno Vasco por la posición institucional que ocupan, porque ellos mismos son los que tienen que negociar y verse las caras después con los responsables del Estado, y también porque su Ejecutivo es de coalición con los propios socialistas que gobiernan en Madrid. El próximo lunes día 27, el presidente del EBB del PNV, Aitor Esteban, trasladará su lectura de la situación a la militancia jeltzale en el tradicional mitin por el 131 aniversario del partido. Los jeltzales tienen un pacto de investidura con Sánchez que lo comprometía a ceder todas las competencias en dos años que ya han sido excedidos. A la legislatura española le queda, como mucho, un año de recorrido, si es que Sánchez se decide a agotarla y a convocar las elecciones en julio de 2027. Quedan otras materias pendientes además de las ya mencionadas, como la gestión de las pensiones desde una ventanilla vasca y sin romper el carácter unitario de la caja de la Seguridad Social, o los paradores de turismo. Parece complicado que el Estado pueda realizar movimientos con las transferencias más allá de 2026, porque la maquinaria de los partidos se volcará desde enero (o antes) en la preparación de las elecciones municipales de mayo de 2027, que son también forales en la comunidad autónoma vasca y en Nafarroa. Hay precedentes de transferencias acordadas en periodo electoral, pero la entidad de las que quedan y el contexto político no invitan a pensar que este vaya a ser uno de esos casos.