Alba Carrillo explotó este miércoles contra la situación vivida tras el desahucio de Maricarmen.
Tras acudir a la concentración realizada la noche previa al desalojo y seguir muy de cerca la situación de la señora, la colaboradora de televisión no dejo títere con cabeza este miércoles durante su participación en El Sótano.
"No puedo decir buenas tardes. Pido perdón a Maricarmen. Como parte de la sociedad hemos fallado. Pido perdón a mi hijo, porque este no es el mundo que yo planeé para él hace 15 años. Pido perdón a mis abuelas, porque todo lo que ellas me legaron... no sé que está pasando con ello", comenzó.
"Estamos mucho más cerca de ser Maricarmen que de ser el fondo buitre. Somos puñetera clase obrera (...) Sigamos haciendo esto, y ya veréis que vuestras madres y vuestros hijos se verán igual que hoy Maricarmen", añadió.
La colaboradora de televisión lamentó que no hubiese suficiente movilización ciudadana para denunciar la situación: "Cuando ganan el mundial salimos todos a las calles, y ayer lo único que pensaba es que no había suficiente gente en Madrid apoyando a Maricarmen", dijo en referencia a la noche previa al desahucio.
"La movilización ciudadana es lo único que nos puede salvar. Ahora mismo no hay ningún partido político en el que yo hoy, si tuviera que votar, votaría. Me avergüenzo tanto del Gobierno Central, como del Ayuntamiento de Madrid, por supuesto, y de la Comunidad de Madrid. Nos vamos a ir a publi, y nos vamos a ir a la mierda", apostilló con dureza.
También hizo alusión a los ultras que reivindican los derechos de las personas españolas bajo el lema "prioridad nacional", pero que al mismo tiempo olvidan los derechos de esta mujer de nacionalidad española: "Este es el patriotismo que tenemos. Ahora mismo me avergüenzo de ser española. Y como madrileña me avergüenzo de la mierda de comunidad autónoma que tenemos".
Explota contra la clase política
La presentadora de El Sótano también denunció que los políticos tengan guardaespaldas mientras los periodistas acuden a manifestaciones sin protección y sufriendo el acoso de los ultras: "Sois una pandilla de sinvergüenzas. Y si tuviéramos vergüenza no os votábamos a ninguno. El problema ahora es que yo no quiero votar a la izquierda. Pero, ¿qué hago? ¿Dejo que nos coman el pastel toda la extrema derecha y todos esos sinvergüenzas que apoyan a los fondos buitre?..
"Vergüenza de la Policía Nacional y de la izquierda de este país, porque yo de la derecha no espero nada, pero de la izquierda sí espero, y me estáis dejando huérfana", añadió.
Asimismo, fue especialmente dura con Isabel Díaz Ayuso por facilitar que los fondos buitre conviertan los pisos de familias en apartamentos turísticos: "La sinvergüenza de Ayuso fue ayer a lamer el culo a todas las personas a las que se debe. Todos los madrileños somos la vergüenza de España votando a ésta y al otro sinvergüenza de Almeida".
Cuarto intento de desalojo
Tras varias décadas viviendo en el inmueble, fue adquirido por el fondo buitre Urbagestión, que elevó su alquiler de 500 a 1.650 euros mensuales.
Este miércoles se ejecutó el cuarto intento de desalojo de la anciana, después de que cientos de personas pasaran la noche acampadas frente a su domicilio para mostrarle su apoyo y tratar de impedir que sea expulsada de la que ha sido su casa durante siete décadas.
Los manifestantes corearon consignas como "Gobierno progresista, hipócrita y rentista", "Para Maricarmen, el ático de Ayuso", "Podría ser tu madre o tu abuela" o "Maricarmen, no estás sola". Algunos han mostrado a los agentes desplegados vídeos de la mujer.
Lucha por el acceso a la vivienda
El caso de Maricarmen se ha convertido en un referente de la lucha por la vivienda en Madrid. Su padre firmó en 1956 el contrato de alquiler del piso, en una época en la que las mujeres tenían importantes limitaciones legales durante la dictadura. Tras su fallecimiento, el arrendamiento pasó primero a su esposa y posteriormente a Maricarmen, sin que la propiedad pusiera inicialmente objeciones.
Decenas de personas durante una concentración frente al ático de Chamberí tras el desahucio de Maricarmen.
La inquilina mantuvo durante casi dos décadas las mismas condiciones, con una renta que se actualizaba anualmente según el IPC y a la que se sumaban otros gastos, como el IBI. Se trata de uno de los conocidos contratos de renta antigua. Maricarmen, que tiene reconocida una discapacidad del 50%, obtuvo inicialmente una resolución judicial favorable, aunque posteriormente el Tribunal Supremo falló a favor de la parte inversora.
Ahora, afronta un nuevo intento de desahucio, el cuarto desde que Urbagestión adquirió el edificio en 2018. Los colectivos que respaldan a la inquilina sostienen que la empresa intentó elevar su alquiler un 275%, modificando sustancialmente las condiciones que había mantenido durante décadas.