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El alquiler en Bizkaia cerró diciembre de 2025 con un precio medio de 14,36 euros por metro cuadrado, siendo la cuarta provincia del Estado más cara y el rostro visible en la zona norte en términos de demanda y tensión del mercado. Alquilar un piso hoy es un 36% más caro que hace una década, según refleja la estadística que el Gobierno vasco actualiza cada trimestre partiendo de las nuevas fianzas que se depositan en el registro oficial. Si en 2016 el coste medio de los arrendamientos se situaba en 636 euros, ahora la cifra crece hasta los 857 euros. La capital vasca más económica es Gasteiz, con 12,3 euros/m2 mientras que la más cara es Donostia, con 17,9 euros/m2 . En medio se sitúa Bilbao (15,3 euros/m 2), que marca el récord histórico de las rentas en la ciudad. En cuanto al resto de municipios, en base a un análisis del portal Idealista, en Barakaldo las rentas subieron un 6,4% y en Getxo un 10,2%. En general, la subida continuada de los precios es consecuencia de una combinación de escasez de oferta, cambios en los patrones de demanda y la competencia con otros usos del parque de viviendas. La principal dificultad que encara un inquilino es, entre otras, encontrar una vivienda que se ajuste al salario medio y esté bien ubicada, un proceso complejo y, en la mayoría de casos, frustrante. Conclusiones que pueden extraerse, en base a los datos, de las reflexiones trasladadas a este periódico tanto desde el ámbito institucional como de las propias inmobiliarias, constatándose la alarmante caída de la oferta en la capital vizcaina.
Más allá del parque público de Viviendas Municipales de Bilbao, que se sitúa en unas 4.200 unidades y que, previsiblemente, superará las 4.400 el próximo año, el problema de la vivienda libre se halla “absolutamente desbocado”, admite Yolanda Díez, concejala de este área del Ayuntamiento de Bilbao. Tomando como fuente los portales inmobiliarios, el Observatorio de la Vivienda de la ciudad señala que, a 31 de diciembre de 2025, había 256 unidades en alquiler, repartidos por distritos de la siguiente manera: Abando (131), Ibaiondo (44), Deusto (20), Uribarri (18), Rekalde (18), Basurto-Zorrotza (13), Begoña (11) y Otxarkoaga-Txurdinaga (1). El intervalo de precios del alquiler con mayor oferta, en concreto 55 viviendas, se coloca entre 1.201 y 1.400 euros, seguido de la franja entre 1.401 y 1.600 euros (42 viviendas), la de entre 1.001 y 1.200 euros (37), 1.601-1.800 euros (32), 1.801-2.000 euros (25), 2.001-2.500 euros (24 y más de 2.500 euros (25); mientras que solo hay 16 viviendas para alquilar entre 751 y 1.000 euros, y ninguna por debajo de ese precio. El intervalo de tamaño con mayor oferta es la vivienda entre 61 y 80 m2.
El dato que describe esta compleja situación es el que refleja cómo decae el número de viviendas en alquiler ofertadas, pasando de las 551 en junio del pasado año a las 256 contempladas hace solo un par de meses. Y el precio medio del alquiler se aleja claramente del que hay en Viviendas Municipales de Bilbao, de 272 euros al mes, o en Alokabide, la agencia pública de alquiler social en Euskadi, dependiente del Gobierno Vasco, que oscila entre 250 y 260 euros. De hecho, desde el Consistorio se hace un llamamiento a que quien disponga de uno o dos pisos para poder ser alquilados los ponga en Bizigune, el programa de Lakua que moviliza viviendas vacías para destinarlas al alquiler protegido. “Son alquileres muy dignos, con la garantía de tener un seguro y de recuperarla en buenas condiciones”, dice Díez. Y añade: “El programa del Ejecutivo vasco es extraordinario, y el Alokaplus –seguro de impagos y desperfectos dirigido en forma de ayudas a personas arrendadoras y propietarios– da protección y garantías a precios equilibrados”, explica.
Precios al alza y elitización
Esta problemática es ya rutina en las inmobiliarias. “Cada día pasan por la oficina cinco o seis personas preguntando por un alquiler”, apuntan desde Inmobiliaria Santutxu, donde reconocen que el tema genera “bastante angustia”. “Somos de barrio y aquí no son habituales los grandes tenedores. Tenemos a gente que, o bien ha heredado un pisito, o tienen uno de su etapa de soltería. Pero se da la tormenta perfecta. Hay demanda, la oferta es escasa y los precios suben”, explica. ¿De qué precios estaríamos hablando? “Sobre unos 850 o 900 euros. Por menos no encuentras viviendas de dos habitaciones. De tres estaríamos ya en los 1.100-1.200 euros”, comenta. Desde esta inmobiliaria aluden a un escenario común, el de población inmigrante que puede pagar perfectamente y que comparte habitaciones a razón de 450-500 euros con gente que no conoce. “Tiene que pasar de todo para que no paguen. Puede ser gente vulnerable, como lo podemos ser muchos, pero es su principal preocupación y obsesión”, precisan.
Aquí nos adentramos ya en el contexto de la elitización en tanto que las condiciones para elegir el perfil adecuado cada vez son más exigentes por parte del arrendador, que se decanta por los más cualificados. “Nosotros intercedemos lo que podemos. La mayoría de propietarios hace un seguro de impago y se convierte en algo frío que desde ese seguro te digan si eres alguien apto o no. Antes ponían pegas por las mascotas, pero es que ahora te llegan a decir que no quieren niños, o tampoco parejas jóvenes por el riesgo de que si se trata de una mujer puede quedarse embarazada”, ilustra. “Al final no se qué más nos van a pedir”, afirman desde Inmobiliaria Santutxu. “Habría que llegar a un término medio. Exigir todas las obligaciones desde una parte y también cierta perspectiva desde la otra”, apelan, porque “el problema es que no hay oferta y la gente necesita un techo. Hay que vivir en algún lado”.
La propia edil de Vivienda hace hincapié en ese requerimiento sobre perfiles que no tengan hijos. “Es algo que nos preocupa y que no debería ocurrir. Sucede por el aspecto de la vulnerabilidad. Pero a todos se nos puede complicar la vida en algún momento. En caso de menores, el decreto del Gobierno del Estado iba a servir de defensa para intentar arreglar la situación o demorar cuestiones como el alzamiento, pero de momento la votación en el Congreso lo volatilizó”. “La solución es difícil porque desde que pones un proyecto encima de la mesa pueden pasar seis o siete años y esos no son los ritmos ni del Urbanismo ni del ciudadanos. Veremos si se suavizan los precios en la zonas tensionadas topadas”, verbaliza Díaz, que solicita afrontar este problema con una visión mucho más humanitaria.
Hacer los deberes
En paralelo, desde Inmobiliaria Deusto recomiendan a todo arrendatario a que en cuanto empiecen a buscar un alquiler “tengan toda la documentación preparada porque tienes que ser el más rápido de todos en cuanto visitas un inmueble”. Es decir, ir con los deberes hechos. Asimismo, se insta al propietario a contar con una póliza de impago de alquiler y protección jurídica que “les garantiza que el seguro les pague parte de la renta si se les deja de pagar, encargándose del proceso judicial”. Y es que hay propietarios, sobre todo de una edad ya más avanzada, que sienten temor ante una situación de estas características, una okupación o el destrozo de una vivienda, por ejemplo, en caso de que quien opta al alquiler tenga animal. Desde esta inmobiliaria, donde desarrollan encuentros entre ambas partes que a veces posibilitan el acuerdo porque es “cuando surge la empatía”, inciden en las diferencias que hay entre unos distritos de Bilbao u otros, en el caso de Deusto por el hecho de que “estamos cerca de las universidades y la mayoría de alquileres son los temporales para estudiantes o de trabajadores para empresas como Idom, que vienen para seis, nueve o doce meses, de corta estancia”.