La semana avanza y el Athletic sigue preparando a conciencia el duelo del sábado -dos de la tarde- en el que hay mucho en juego. Con los puestos europeos, hasta el último de la Liga de Campeones, a tiro de piedra, los tres puntos que se van a dilucidar en Montilivi se antojan capitales para no quedarse en tierra de nadie con diez jornadas aún por delante, y con un calendario para ponerse a templar, con seis de los siete primeros en el camino. Podría repetirse la historia de entrar hasta el octavo, y el equipo de Ernesto Valverde ahí está.
El Girona FC comenzó rematadamente mal el curso pero se confió en que el proyecto de Míchel, que ha conducido a la mayor gloria del cuadro catalán hace un par de temporadas, no había caducado a pesar de no salir del trío de cola hasta la penúltima jornada de la primera vuelta. Y es este último tercio de campeonato cuando también se le presentan abiertos todos los frentes, por propuesta, calidad y compromiso, para no haber dicho todavía la última palabra. Queda a cuatro puntos de los leones, lo que podría aprovechar el duelo para acercarse a la mínima, y posee seis de ventaja de un Mallorca que ahora mismo descendería a Segunda División.
Fue el 23 de septiembre, ya cuando se había acabado el arreón inicial de agosto, cuando ambos se vieron las caras por vez última. El choque de San Mamés se resolvió con empate a uno merced a los goles, nada más empezar, de Ounahi, que es el principal referente y duda para el partido, y de Mikel Jauregizar poco después del descanso, y es la primera ocasión que se regresa al campo en el que se perdió 2-1 aquel partido en el que se desperdiciaron hasta tres penaltis, intentados por Álex Berenguer, Iñaki Williams y Ander Herrera. Gazzaniga fue un gigante infranqueable desde los once metros.
Josep Guardiola, periodista de Xarxa Radio, ha ofrecido en ONDA VASCA las sensaciones que anda transmitiendo últimamente un conjunto, el gironí, que no ha sabido traducir en puntos los méritos que ha venido acumulando. "Por culpa propia porque es uno de los cinco que más goles encaja y uno de los cuatro que menos marca. Una cosa es jugar bien y otra no tener punch en el área rival y tener muchos problemas en la propia". Es más, es algo que a su entrenador ya le ocurrió a su llegada en plena pandemia: "Le ha pasado esta temporada lo que le pasó en la primera. En Segunda empezó muy mal, el equipo no iba pero se confió en él, su método y lo que proponía. Se revirtió, fue para arriba y subió a Primera".
"Se llega a tres cuartos pero no hay remate"
"El año pasado se salvó por un solo punto", prosigue el informador catalán, "necesitaba un tiempo y Míchel -que nunca ha estado cuestionado- ha vuelto a sacar el equipo de la parte baja pero no acaba de dar un paso hacia la zona más tranquila", y como "no es el único al que le pasa esta irregularidad, mal de muchos, consuelo de tontos". Y con dos puntos obtenidos de los últimos nueve tras haberse deshecho brillantemente del Barça, "va a achuchones. Hay momentos que juega bien pero ha perdido y solo ha sacado un punto contra Levante y Oviedo. Míchel reconocía que no tienen punch, que se llega a tres cuartos pero no hay remate" ni a domicilio ni ante su parroquia, donde presenta un balance de cuatro triunfos y otros cuatro empates por cinco derrotas.
Y para mejorar esos guarismos cuanto antes, enfrente estará un Athletic que, por aquellos lares, "da miedo, por potencial y porque viene de perder ante el Barça", lo que "pone más motivación a cualquier vestuario. Se tiene claro que vendrá a morder y a jugar", le apunta a Guardiola a José Manuel Monje en 'La Movida Deportiva'.