Joaquín Almunia, una de las figuras más determinantes de la política vasca, española y europea de las últimas décadas, ha pasado por los micrófonos de Onda Vasca para realizar un balance de su vida y analizar el convulso escenario político actual. En una charla íntima con el periodista Angel López, el político bilbaíno ha recordado sus inicios en la clandestinidad sindical y su paso por el Gobierno español, pero también ha mostrado su faceta más personal como seguidor del Athletic y verdadero amante de su tierra.
Preocupación por el avance del extremismo
Durante la entrevista, Almunia ha recordado con especial nitidez el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, calificándolo como el momento de mayor peligro de su carrera. Sin embargo, su mirada está puesta ahora en los desafíos del siglo XXI. El exsecretario general del PSOE ha expresado su preocupación por la "regresión de la calidad de las democracias" y el avance de fuerzas extremistas que, según sus palabras, amenazan los valores universales que se creían consolidados.
"La violencia de ETA no sirvió para nada"
Almunia ha celebrado la actual paz en Euskadi, aunque ha lamentado el rastro de dolor dejado por ETA, subrayando que la violencia no sirvió para nada. Con un tono nostálgico, ha reconocido que, a pesar de haber ocupado altos cargos en Madrid y Bruselas, le queda una espina clavada en su ciudad natal: la alcaldía de Bilbao.
Tono indecente en el Congreso
Finalmente, el veterano político ha hecho un llamamiento a recuperar el respeto en el debate parlamentario, lamentando el tono "indecente" que a veces impera en el Congreso actual y comparándolo con la capacidad de diálogo que, a su juicio, todavía se mantiene en la política vasca.