Vida y estilo

Javier Antón, actor: “A mí el directo me pone”

Con más de dos décadas sobre los escenarios y frente a las tablas, este actor santurtziarra ha construido una carrera marcada por el humor, la autocrítica y una honestidad poco habitual sobre lo que significa vivir de la interpretación
El actor Javier Antón.
El actor Javier Antón. / ANTON GOIRI

Actualizado hace 10 minutos

Desde sus inicios en escuelas de arte hasta su regreso a Vaya semanita, pasando por el teatro, la fama inesperada con el Jonan de Baraka y los altibajos de una profesión inestable, Javier Antón conversa sin filtros sobre el miedo, la suerte, el ego, la sátira y esa necesidad casi vital de hacer reír incluso cuando la realidad aprieta.

Javier Antón interpreta a diversos personajes en 'Vaya semanita'.

Javier Antón interpreta a diversos personajes en 'Vaya semanita'. ANTON GOIRI / EITB

Comenzó su carrera profesional en el año 2000, mientras aún se formaba en la Escuela de Artes Escénicas Juan Antxieta. ¿Ha cambiado su visión del oficio?

Muchísimo. Al final, cuando tienes 20 años eres mucho más idealista, pero según vas trabajando y vas conociendo diferentes medios y personas que te vas encontrando, digamos que todo cambia muchísimo. La profesión está como está, los números son demoledores. Te das cuenta de que muy poca gente vive de esto. La única palabra que se me ocurre es suerte. Consigo vivir de esto, posiblemente el 90% de mi carrera haya sido suerte.

Siempre quiso ser actor. ¿En qué momento sintió que era un sueño posible?

Posible siempre lo ves. Yo soy bastante tozudo, aunque sigo teniendo rachas en las que no trabajo y ese miedo vuelve a aparecer. Ese miedo nunca desaparece. Por eso, los que hacemos ficción y nos dedicamos a esto, sabemos que “hoy sí y mañana puede que no”. Así que tienes que estar mentalizado y, sobre todo, guardar la ropa, no gastarte toda la pasta el mismo mes que la ganas... 

El Jonan de Baraka fue uno de los personajes que más le impulsó a raíz de un sketch. ¿Cómo gestionó ese pico de fama?

Pues no muy bien, la verdad. De pronto, pasas de ser el que observa a ser el observado. Hay gente que lo lleva bien, hay gente que lo lleva mal... A mí no me gustan los baños de masas y en aquella época ya me di demasiados. Yo no necesito atención, mi ego da para lo que da. La verdad es que muy bien no lo llevé, porque al final es un coñazo. Todo el mundo te mira, comenta, busca en Google..., y es bastante incómodo. Ya no solo para ti, sino para la gente con la que vas. En general, la gente es muy educada, tiene dos dedos de frente y lo entiende mejor que yo. De hecho, hay gente que lo ha sobrellevado mucho mejor que yo.

Su monólogo se titula 'Fulano de Tal'.

Su monólogo se titula 'Fulano de Tal'. EITB

Vaya semanita regresó en 2024. ¿Qué supuso para usted volver a este formato?

Una alegría, porque en estos tiempos que corren creo que Vaya semanita es más que necesario y es más útil que nunca. En estos tiempos tan oscuros, lo que más necesitamos es sátira social, denuncia y -sobre todo- poner encima de la mesa qué es lo que está pasando. También tiene la ventaja de que como bebe de la actualidad... Mi idea es jubilarme aquí, y eso que me prohíbo a mí mismo esa palabra: jubilación. Pero sí, estoy dejando un mensaje a los jerifantes de EITB: “Creo que deberíamos jubilarnos todos en Vaya semanita”.

¿Le divierte explorar este tipo de clichés de las diferentes ciudades de Euskal Herria con humor?

Sí, por supuesto, es lo más divertido. Una de las mejores cosas que tiene Vaya semanita es que en el mismo día puedes hacer de un donostiarra enamorado de sus tradiciones -como la Tamborrada-, de Julian Iantzi -que es un perfil también euskaldun-, o del Jonan de Baraka e Iker Jiménez. Uno de los regalos que tiene esta serie es que puedes explorar muchas cosas a lo largo de un día.

No solo ha trabajado en pantallas, sino también en obras de teatro de gran éxito. ¿Qué le aporta que los sets de grabación no?

Siempre pensé que haría mucho más teatro que ficción, porque a mí el directo me pone. De hecho, me pone bastante más. Un rodaje me gusta mucho, pero al final el directo es el directo, y eso es lo que marca la diferencia. El poder tener contacto directo con el público no tiene precio, y posiblemente sea eso lo que más me guste de todo.

Durante la pandemia, decidió montar su compañía de teatro con dos amigos. ¿Cuánto de importante es haber cumplido ese objetivo junto al de casarse y comprar una casa?

Más que sueños, eran cosas que yo tenía en la cabeza y que quería hacer. Y fíjate por donde, todas se han cumplido. Algunas han ido mejor, otras peor... (risas). Al final, esto de la pandemia nos frenó a todos el recorrido, la velocidad que llevábamos. Yo quería recuperar mi vida y mis metas. Ya que te pones con lo de la compañía, este verano vamos a empezar con el proceso de ensayos de un nuevo espectáculo. Hasta aquí puedo hablar.

Su monólogo Fulano de Tal se presenta como una “fiel autobiografía que no le importa a nadie”. ¿Cuánto hay de su verdadero yo en esas historias sobre traumas en gasolineras o invasiones alienígenas?

Buena pregunta. Sí que hay cosas mías -autobiográficas-, pero las cosas que tienen que ver más conmigo las cuento de manera más velada. No me gusta nada hablar de mí. Algunas veces me han hecho preguntas sobre política en entrevistas y pienso: “¿Qué le importa a la gente lo que yo opine sobre política?”. Yo creo que no le importa a nadie.

El Jonan de Baraka fue uno de los personajes que más le impulsó a raíz de un sketch.

El Jonan de Baraka fue uno de los personajes que más le impulsó a raíz de un sketch. EITB

Su vida actoral ha girado, la mayoría de veces, en torno al humor. ¿Cree que existen los temas intrínsecamente intocables?

No lo sé, no tengo la respuesta. Creo que el humor es necesario y muy valiente, porque te obliga a adoptar una posición ante la vida, ante la gente y ante el universo, si se me permite decirlo. Creo que no hay chistes ofensivos, creo que hay gente que se ofende. Esa es mi visión. La risa y la comedia es algo catártico. Cada vez que hacemos un sketch sobre Trump, Venezuela o Groenlandia para mí son liberadores. Muchas veces, leyendo un sketch de Vaya semanita se entiende mucho mejor la realidad geopolítica que si juntas en una mesa a 10 expertos hablando del tema. Son muy liberadores, catárticos, revelaciones, epifanías..., y ya me callo que me pongo intenso (risas).

2026-03-14T16:44:47+01:00
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