Polideportivo

Italia se asoma al abismo

La ‘Azzurra’ juega por una de las cuatro plazas europeas en la repesca para el Mundial, donde no ha estado en las dos últimas ediciones
Gennaro Gatusso, seleccionador del Italia. / F.I.G.C.

Italia está a dos victorias de volver a participar en la Copa del Mundo después de ausentarse en las dos últimas ediciones, Rusia 2018 y Catar 2022. Anteriormente, solo faltó en la primera edición, la de Uruguay 1930, en la que causó baja de manera voluntaria, y la de Suecia 1958, para la que no logró la clasificación. La Azzurra es un clásico en la cita más relevante de selecciones. Para el combinado italiano, el Mundial es un paraíso de felicidad, siendo el segundo país con más títulos junto a Alemania (4) y solo por detrás de Brasil (5). Ahora tendrá ocasión de reverdecer tiempos pasados en la repesca, donde dos triunfos le devolverían al lugar que jamás debió abandonar por potencial futbolístico. Pero dicho de otro modo, Italia se asoma al abismo: está a una derrota de volver a quedarse fuera, por tercera vez consecutiva, lo que sería un drama de dimensiones épicas. Es cuestión de ver el vaso medio lleno o medio vacío.

Cuando apenas restan dos meses y medio para el comienzo del Mundial que acogerán Estados Unidos, México y Canadá, todavía hay veintidós selecciones que se disputan seis plazas vacantes. Cuatro de ellas se decidirán en la repesca europea, entre dieciséis selecciones, donde aparece Italia. Serán ocho eliminatorias de semifinales y cuatro finales, de las que saldrán los cuatro últimos combinados clasificados del Viejo Continente. Esta fase continental dará comienzo mañana. Mientras, las dos plazas restantes de las seis que quedan por otorgarse se repartirán en la repesca internacional, con seis selecciones en juego. Cualquier derrota no concederá nuevas oportunidades; significará perder el tren del Mundial. Dos victorias darán el billete a cualquiera de las selecciones.

Los cruces de la repesca

De este modo, el recorrido en la repesca europea queda así: El ganador del Italia-Irlanda del Norte se enfrentará al ganador del Gales-Bosnia y Herzegovina; el ganador del Ucrania-Suecia se verá con el ganador del Polonia-Albania; el ganador del Eslovaquia-Kosovo actuará ante el ganador del Turquía-Rumania; el vencedor del República Checa-Irlanda se cruzará con el ganador del Dinamarca-Macedonia del Norte. Por otro lado, en la repesca internacional el ganador del Bolivia-Surinam se medirá en la final a Irak, mientras que el vencedor del Nueva Caledonia-Jamaica jugará contra Congo.

Sin duda, Italia focaliza las miradas precisamente por su trayectoria histórica. Se da la circunstancia de que el primer rival será paradójicamente el mismo que apartó a Italia por primera vez de un Mundial, el de Suecia 1958. El partido pasó a la historia como La derrota de Belfast. Irlanda del Norte doblegó al conjunto italiano, que ahora mirará al pasado para encontrar el estímulo de una venganza. “Irlanda del Norte es un equipo muy físico, que nunca se rinde. Está a nuestro alcance, tenemos que darlo todo. Ahora hay que pensar en la semifinal y, después, esperamos poder hablar de Bosnia y Gales. Sabíamos que tendríamos que pasar por la repesca y miramos hacia adelante con confianza”, comentó el seleccionador Gennaro Gattuso, el encargado de devolver la ilusión a una Italia campeona en 1934, 1938, 1982 y 2006.

Una Italia plagada de dudas

Si bien, el técnico afrontará el envite con numerosas dudas. Varios de los jugadores que podrían figurar en la alineación titular arrastran problemas físicos. A las bajas aseguradas de Chiesa o Verratti se suma la incertidumbre con Tonali, Scamacca, Bastoni, Mancini y Calafiori. Pese a la necesidad vital, Gattuso advirtió que no arriesgará “a sacar jugadores que no se encuentran bien”, porque, según dijo, “sería una locura”. Aunque Irlanda del Norte, por su parte, solo cuenta entre sus filas con tres jugadores que militan en Primera División.

Gattuso busca ser el espejo de unos jugadores que observan en él a un campeón de mundo, integrante de aquel grupo que en 2006 tumbó en la tanda de penaltis de la final a la generación dorada liderada por Zidane, que propinó el famoso cabezazo a Materazzi. Pero desde que heredó en junio del año pasado el cargo del destituido Luciano Spalletti, Rino no ha logrado reconducir la situación de una Italia que se desangra con el transcurso del tiempo. “Cuando veo triunfar a la selección italiana en otras disciplinas, me emociona, me siento orgulloso. Ahora mismo, nuestra historia dice que estamos atravesando dificultades, pero tenemos esta gran oportunidad”, proclama, apelando al orgullo nacional para incentivar a un grupo carente de los grandes líderes de otros tiempos, los Del Piero, Cannavaro, Pirlo o Buffon. “Saben de la importancia del partido. Creo mucho en ellos y tenemos calidad, se necesita convicción”, asegura el técnico.

Como manifestó Calafiori, Rino está plenamente volcado con sus jugadores. “Aprecié mucho el comportamiento del entrenador porque en los últimos meses he hablado más con él que con mi madre...”, comentó el defensor del Arsenal, uno de cuantos están deseosos por estrenarse en un Mundial. De hecho, los más jóvenes que vistieron la camiseta italiana en un Mundial, concretamente en Brasil 2014, fueron Verratti, De Sciglio y Perin, nacidos en 1992. Ninguno de ellos está integrado en el colectivo confeccionado por Gattuso.

La elección del estadio, cuestión de Estado

En Italia, la elección del estadio para este primer duelo ha sido una cuestión de Estado, porque en el segundo, ante Gales o Bosnia y Herzegovina, los italianos ejercerían como visitantes. Finalmente, el choque de mañana se jugará en el New Balance Arena de Bérgamo, la casa de la Atalanta, en lugar del emblemático San Siro, el Olímpico de Roma o el Juventus Stadium. La razón es sencilla: “Allí nos aplaudieron en el descanso con un marcador de 0-0. En San Siro, después de 10 minutos, empiezas a oír los primeros abucheos”, expresó Gattuso sin pelos en la lengua, bravo como fue de jugador. Será el estadio donde debutó como seleccionador. “Yo elegí el estadio. En San Siro, por ejemplo, hay hinchas del Inter y del Milan; si das un mal pase, te abuchean. En Bérgamo me recibieron con los brazos abiertos en mi debut. Espero que no nos hallamos equivocado”, apuntó.

De superar el escollo ante Irlanda del Norte, la siguiente cita para la Azzurra será el 31 de marzo. Ese día se conocerán las cuatro selecciones europeas restantes y también las dos de ámbito internacional. La tercera selección con más participaciones en los Mundiales (18), solamente superada por Alemania (20) y Brasil (22), pone en juego su destino, la esperanza de un país apasionado por el fútbol pero que viene de una profunda depresión. Italia se asoma de nuevo al abismo.

25/03/2026