La Comisión de Protección de Datos de Irlanda (DPC) ha multado a Google con 403 millones de euros por irregularidades en el tratamiento de los datos de ubicación de sus usuarios y le ha ordenado adaptar sus sistemas al Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea en un plazo de seis meses.
La DPC, uno de los principales reguladores de protección de datos de la Unión Europea, ha explicado que inició en febrero de 2020 una investigación sobre Google Ireland Limited, a raíz de las denuncias presentadas por varias organizaciones europeas de defensa de los consumidores, entre ellas BEUC, sobre el tratamiento de los datos de ubicación por parte de la compañía en determinados servicios y productos.
Funciones
La investigación se centró en tres funciones de Google: "Actividad en la Web y en Aplicaciones", "Historial de ubicaciones" y "Precisión de la ubicación". Según el regulador, estas funciones infringieron el RGPD desde su entrada en vigor, en mayo de 2018, hasta febrero de 2020.
El subcomisario de la DPC, Graham Doyle, ha recordado que los datos de ubicación constituyen información personal obtenida mediante el seguimiento de la localización y que permiten inferir dónde se encuentra una persona, ya sea a partir de los propios datos recopilados o combinados con otra información.
"Los datos de ubicación pueden aportar tanto beneficios como perjuicios a los individuos. Pueden mejorar considerablemente la utilidad de los servicios en línea, pero también pueden revelar una cantidad significativa de información sobre una persona, incluida información que es inherentemente privada", ha advertido. Doyle ha insistido en que el RGPD establece un alto nivel de protección de los datos personales en todo el Espacio Económico Europeo (EEE) y exige que su tratamiento se realice de manera lícita, justa y transparente.
Uso de sus datos
"Como consecuencia de los incumplimientos de Google en este ámbito, los usuarios podían no ser conscientes de que su ubicación estaba siendo utilizada, por ejemplo, para influir en ellos mediante anuncios o para inferir sus intereses, y podían perder el control sobre sus datos personales", ha señalado el subcomisario. Doyle ha añadido que la conservación de los datos de ubicación durante más tiempo del necesario agravó esta "pérdida de control" sobre la información personal. La sanción afecta a Google Ireland Limited, la entidad que concentra buena parte de las operaciones europeas de la compañía y que tiene su sede en Dublín.