Polideportivo

“Hay que jugar con la soledad, cogerla de la mano y decirle que eres su amiga”

Leticia Canales.

El surf es su gran pasión, esa que se ha convertido en su medio de vida. Y el mar uno de sus mejores amigos. Leticia Canales (Sopela, 1995) no concibe su vida alejada de las olas, y su amor por el agua lo transmite con tanta naturalidad que contagia. Porque las vocaciones, si no se viven con intensidad, no pueden llegar a florecer en nuestro interior.

Su amor por el mar es patente. ¿Qué siente cuando se sumerge en el agua, cuando nota la arena rozar sus pies? 

-Estoy justo saliendo de una lesión, y he tenido esa misma sensación hace poco. Para mí volver al agua es volver a mi hábitat.

Volver a casa.

-Sí. Yo bajo a la playa y ya la arena me da fresquito en los pies. Son sensaciones que tengo muy metidas en el cerebro. La brisa del mar... Al final, cuando pasas tiempo fuera del agua, echas de menos esa sensación, esa frescura, el agua fría que te duele la cabeza al principio, lo limpia que está... Los amaneceres... Son pequeños detalles, e igual cuando estás en la rutina de entrenar, de viajar, de competir, no los aprecias porque son el día a día. Pero cuando has pasado un tiempo fuera es como volver a tu ser. Un poco esa es la sensación.

Como todo deporte, no está exento de ciertos riesgos. Acaba de pasar por esa lesión. ¿Cómo se viven esos momentos de parón forzoso? 

-Mira, es verdad que es el día a día. Es algo que no nos cuentan cuando te haces profesional, o cuando decides que te vas a dedicar al cien por cien al deporte. Y es una cara que apenas se ve. Pero yo he tenido bastantes lesiones y todas las he llevado francamente bien. Al final, estamos todo el día entrenando y también perdemos un poco la noción de lo que es la vida normal; el estar con la familia y los amigos... Hombre, claro que es duro. Haces lo que más te gusta y por lo que te levantas todos los días, y es un shock. Pero he aprendido a aprovechar esos momentos para hacer otras cosas.

También es importante parar.

-Sí. Parte del entrenamiento en nuestra temporada son los descansos también. Para competir bien es importante estar feliz. 

Lo importante es también que se ha repuesto de sus lesiones. Seguramente al enfrentarse a una ola todo pasará en milésimas de segundo. ¿En qué piensa cuando se enfrenta a ello? 

-Lo bueno es que ya está todo entrenado. Son pensamientos muy automáticos. Ya han sido entrenados y pocas veces sale algo esporádico en competición. Cuando aparece la ola, ya por la forma y el tamaño que tiene, por cómo rompe, ya sabes qué maniobras puedes adaptar. Entonces, yo cuando veo una ola buena digo “La voy a romper”. No salen esas dudas de qué voy a hacer en la ola. Ya está todo entrenado y simplemente es sacarlo fuera.

Y vivir el momento.

-Eso es. Estar en el momento, que es importante.

Y ser parte del Basque Team, ¿qué supone para usted? 

-Pues la verdad es que fue un cambio para los surfistas vascos. Fue un apoyo a la profesionalización del surf, de los surfistas, y es un apoyo muy grande. Está claro que no estamos exentos de la crisis, de los gastos, y nuestro deporte es muy caro. A nivel económico nos han ayudado a poder prepararte muchísimo más, y tener un médico deportivo y reconocimientos nos ha hecho que podamos estar al alto nivel y evitar ciertas lesiones. Además, ellos apoyan mucho el surf, y la verdad es que se agradece. 

Una de sus pasiones también era el hockey hierba, un deporte más de equipo. ¿Se siente solitario el momento de enfrentarse a las olas en el surf?

-Trabajamos en grupo si tenemos suerte. Ahora tengo un grupo de deportistas que nos hacemos sparring y la verdad es que nos apoyamos los unos a los otros. Pero después, claro, cuando entramos a competir solo una puede ganar. Cuando cometes errores o los resultados no te acompañan, sufres esa presión en ti. Hay que jugar con la soledad, cogerla de la mano y decirle que eres su amiga. Seguir adelante. El hockey hierba era todo lo contrario. Cuando ganabas ganábamos todos, y cuando perdías perdíamos todos. Pero bueno, de todos modos creo que el hockey me aportó también esa sensación y cuando voy en grupo siempre intento -independientemente de que sea un deporte individual- que nos respetemos y hagamos piña. Es muy difícil viajar solo por el mundo. 

En la CAV tenemos además buena cantera de futuras surfistas, ¿no?

-Sí. Es una noticia buenísima, que cada vez hay más chicas. Para dedicarte a esto tienes que despuntar un poco en la etapa junior, y en Euskadi hay varias chicas que tienen muy buena pinta, y el tiempo dirá. Yo espero que hagan su camino y nos darán muchas alegrías. 

Además, la habrán encontrado a usted y a otras surfistas como referentes. ¿Cómo se presentan el presente y el futuro en el deporte en general y en el surf? ¿Siente que han cambiado las cosas?

-Como yo tuve referentes que hicieron que cambiase el camino y el valor de la mujer en el deporte, creo que nosotras también hemos abierto un camino, hemos podido y podemos dedicarnos a nuestra pasión. Y las que vienen la verdad es que van a tener las cosas más direccionadas. Seguro que nuestra generación ha vivido ciertas épocas de no profesionalización, y ellas a los quince años ya tienen el proceso metido. Creo que va a ir todo a mejor. Se está tomando muy en serio el deporte femenino. En mi caso, el día de mañana cuando deje de ser deportista estaré vinculada al mundo del surf, e intentaré dejar mi granito y ayudar a las nuevas generaciones.

Del mar no se va a mover nunca.

-No (risas). Si el cuerpo resiste después de toda la caña, espero seguir de mayor surfeando, de otra manera pero que me siga metiendo en el agua.

No imagina su vida lejos del agua.

-En principio no, pero vete a saber. La primera idea es seguir siendo parte del surfing, pero esto cambia constantemente. El plan A es ese, y el plan B ya veremos (risas).

10/07/2023