Las fracturas geopolíticas, el avance descontrolado de la tecnología y el aumento descontrolado de bélicos focos de tensión están empujando al planeta hacia un precipicio estructural. Así lo ha advertido el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, durante la apertura de la 81ª Asamblea General de la ONU. En su intervención inaugural, marcada por ser la última de su mandato al quedarle apenas 100 días en el cargo, el diplomático portugués ha dibujado un panorama crítico donde "las fracturas de nuestro mundo se están agrandando, y las grietas se han convertido en abismos".
El máximo responsable de la ONU ha centrado su discurso en la acelerada "redefinición del poder" e instó a evitar la "gran fractura": una división irreversible del globo en "dos bloques rivales, con sistemas económicos, tecnológicos y de seguridad distintos". Para el dirigente, la humanidad se encuentra ante una encrucijada hacia un orden multipolar. Así, aunque la trayectoria actual aboca a la fragmentación, el distanciamiento y la desconfianza, Guterres defiende el camino hacia una "multipolaridad interconectada", basada en la interdependencia, la cooperación y un marco común sustentado en el Derecho Internacional.
Un poder con límites
A este respecto, ha dirigido una clara advertencia a los líderes de las grandes naciones: "Las superpotencias deben reconocer que su poder no es tan superlativo como parece. Su poder tiene límites". Según el secretario general, las fórmulas tradicionales de dominio han demostrado su incompetencia. "El poderío militar no basta por sí solo para consolidar la paz. El poderío económico no basta por sí solo para asegurar la estabilidad. Y el poderío tecnológico no basta por sí solo para garantizar la seguridad", ha enumerado ante los presentes.
La intervención ha repasado las crisis sangrientas que azotan el mapa geopolítico, señalando que los atropellos a la población civil, el uso del hambre como arma y el desprecio hacia las normas internacionales ponen de manifiesto lo que sucede cuando la fuerza bruta sustituye a la diplomacia. Sobre Oriente Medio, ha denunciado que los denominados “alto el fuego” han sido simplemente "menos fuego" y urge a detener los combates, restablecer la libre navegación en el estrecho de Ormuz e incrementar la ayuda humanitaria.
Respecto a la situación en los Territorios Palestinos Ocupados, tras casi tres años de los "abominables atentados terroristas perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023", ha tildado la respuesta bélica en Gaza como una "acometida" con niveles de destrucción inéditos durante su mandato. Paralelamente, ha alertado de que la violencia y la expansión de asentamientos en Cisjordania invocan "el fantasma de la limpieza étnica", amenazando con volatilizar la solución de dos Estados. En cuanto a Europa y África, ha criticado la invasión rusa de Ucrania por quebrantar la Carta de la ONU y golpear infraestructuras vitales, al tiempo que lamenta la guerra contra los civiles en Sudán y la situación al límite en Birmania.
El reto crucial de la Inteligencia Artificial
La redefinición de las hegemonías pasa también por el sector tecnológico y la transferencia de soberanía institucional hacia corporaciones privadas o sistemas autónomos. Guterres ha dedicado así un apartado contundente a la Inteligencia Artificial (IA), catalogándola como un reto crucial que avanza a velocidad extraordinaria e incontrolable. "La IA debe ser moldeada por la humanidad, con la humanidad y para toda la humanidad", asegura.
Al remarcar que los propios desarrolladores de estos algoritmos están dando la voz de alarma, ha instado a crear marcos multilaterales de gestión de riesgos y supervisión independiente, subrayando que la tecnología no es peligrosa en sí misma, sino el poder ejercido sin transparencia ni rendición de cuentas.
Frente a la parálisis internacional, ha reclamado reestructurar el sistema multilateral centrado en las Naciones Unidas para sustituir organismos que reflejan las "estructuras de poder de hace 80 años". "Mantendré ese espíritu de firmeza y determinación a lo largo de cada uno de los 100 días que me quedan en el cargo", ha concluido Guterres, reafirmando que la dignidad humana y la paz sostenible siguen siendo objetivos por los que merece la pena luchar.