Vida y estilo

Guadalperal, el fantasmal ‘Stonehenge’ que solo puede verse en verano

En 1963 se construyó el embalse de Valdecañas (Extremadura) y este monumento megalítico de 7.000 años de antigüedad quedó inundado por completo. No fue hasta el verano de 2019, merced a una persistente sequía, cuando resurgió el dolmen y el interés de arq
Monumento megalítico de Guadalperal.
Monumento megalítico de Guadalperal. / Rubén Ortega Martín

Como si el esqueleto de un extinto monstruo marino resurgiera de las profundidades de las aguas, así aparece, como un fantasma, el Stonehenge de Guadalperal, desde las entrañas del embalse de Valdecañas (Extremadura). Una joya megalítica de alrededor de 7.000 años de antigüedad, que reaparece intacta solo en temporadas de severas sequías.

Guadalperal es el Stonehenge (piedra colgante, en traducción literal del inglés) de la península ibérica, llamado así por expertos arqueólogos nacionales e internacionales porque es el único y el más similar al Stonehenge original, el monumento prehistórico megalítico ubicado en Wiltshire (Salisbury, Inglaterra), y cuya construcción, hace más de 4.000 años (a.C.), se ha atribuido a figuras míticas como el mago Merlín. Aunque hay que decir que la evidencia científica indica que fue un esfuerzo comunitario de varios pueblos agrícolas.

Guadalperal, medio hundido por el embalse.

Guadalperal, medio hundido por el embalse. Asociación Raíces de Peraleda

Este monumento megalítico inglés consiste en un círculo de enormes piedras erguidas y con dinteles, que se alinean con los solsticios y el sol, aunque su propósito exacto sigue siendo todavía un misterio. Se especula que pudo ser un lugar para ceremonias o ritos espirituales, un observatorio astronómico, un cementerio o un centro de curación. Otras hipótesis apuntan a que podría ser también una forma de reclamar un territorio y reforzar la comunidad grupal. Más aún: ¿De dónde sacaron sus arquitectos esas piedras que pesan toneladas? y ¿cómo las trasladaron a ese lugar? Son muchos los secretos por descubrir... ¿Habrá que seguir investigando hasta que todo quede suficientemente oscurecido?

Detalle de las piedras megalíticas.

Detalle de las piedras megalíticas. Rubén Ortega Martín

Viaje a la prehistoria

En este sentido, los restos de Guadalperal, nuestro Stonehenge peninsular de la Edad del Bronce, se inundaron deliberadamente en 1963 como parte de un proyecto de desarrollo rural, en el que se incluía la construcción de una presa eléctrica o embalse.

Durante el desplome brutal del nivel del agua, en una pertinaz sequía en 2019, un vecino de la zona lo descubrió y lo dio a conocer, a diferencia de los dólmenes en general, como el primer Stonehenge de la península sumergido y expuesto a la curiosidad de visitantes interesados en la arqueología y sus misterios.

Vista aérea del conjunto de Guadalperal.

Vista aérea del conjunto de Guadalperal. Raíces de Peraleda

Pero los potenciales turistas saben hoy que la visibilidad del fenómeno sólo es posible en épocas de severa sequía o de bajo nivel del agua. Los meses de julio parecen ser los más propicios para observarlo antes de que las profundidades marinas vuelvan a ocultarlo.

Es ésta una historia fascinante porque el monumento de Guadalperal se conocía desde principios del siglo XX, cuando en 1925 fue excavado y dado a conocer por el antropólogo alemán Hugo Obermaier, capellán de la Casa de Alba. Éste excavó el lugar durante años hasta que logró exhumar todo el monumento de más de cinco mil años de antigüedad. Tanto las piedras de coronación como el túmulo fueron desmantelados por dicho prehistoriador y los objetos que halló fueron trasladados a Berlín. Pero no fue hasta en los años 60 cuando nuestro Stonehedge quedó bajo el agua, como más de 200 yacimientos arqueológicos que se distribuyen en torno al río Tajo.

El dolmen, en el verano de 2019.

El dolmen, en el verano de 2019. F.G.

Algún responsable cultural llegó a pedir que lo sacaran del pantano –como si se tratase de simples sacos de patatas–, para trasplantar el monumento a otro lugar, con el fin de que pudiera ser visitado como un destino de interés turístico. Parece que para el promotor de esta iniciativa la histórica edad del monumento no le importaba, salvo que se tratase de la añada de su vino favorito. Las autoridades decidieron dejarlo en el pantano y colocar unos simples ladrillos a su alrededor para proteger el monumento, aunque se comprometieron a valorarlo e iniciar los trámites para la incoación del valioso conjunto megalítico como Bien de Interés Cultural (BIC).

Otros monumentos

Y no era para menos, ya que el Stonehedge extremeño no es el único monumento milenario sumergido bajo las aguas. La inundación del embalse también hundió la población romana Augustóbirga y muchos otros yacimientos arqueológicos que subyacen alrededor del río Tajo. El Stonehedge que reaparece en Guadalperal data del cuarto o quinto milenio (a. C.) lo que lo hace 2.000 años más antiguo que su primo celta en la llanura británica de Salisbury, y anterior, incluso, a las pirámides Giza en Egipto.

Desubicarlo de su lugar primigenio hubiera supuesto una pérdida irreversible del contexto histórico-arqueológico. “Hoy este monumento luce de nuevo en su sitio original y puede ser considerado la primera piedra de este proyecto comarcal” explicó el filólogo Ángel Castaño, Presidente de la Asociación Raíces de Peraleda, cuando reapareció el dolmen de Guadalperal.

Una intensa movilización de su asociación y la colaboración de muchos hicieron que el monumento fuera noticia en todo el país y en el mundo entero. Incluso la BBC prepara un documental sobre el Stonehedge de Guadalperal.

Guadalperal sólo es posible verlo en épocas de severa sequía.

Guadalperal sólo es posible verlo en épocas de severa sequía. Rubén Ortega Martín

“El pasado emergiendo de las aguas”

Primitiva Bueno Ramirez, una prestigiosa arqueóloga de la Universidad de Alcalá, que ha estudiado los dólmenes durante más de tres décadas, considera que Guadalperal es el dolmen más importante de la península ibérica e interpreta los menhires que se encuentran alrededor del Tajo como “fragmentos congelados de la historia”. La reaparición del monumento de Guadalperal lo denomina “el pasado emergiendo de las aguas”. Lo más triste para la arqueóloga es que los dólmenes visitables al lado de Navalmoral están abandonados y parte de ellos se encuentran en peligro por un polígono en fase de crecimiento. Del dolmen quedan en la actualidad 144 piedras de granito, muchas de pie y algunas caídas. Se puede apreciar aún la forma ovalada de la cámara principal y los restos del corredor de veinte metros que unió la ribera del Tajo con el monumento hace milenios. Un gran menhir esconde un misterio tallado en una de sus caras: lo que parece una serpiente, que para algunos investigadores, como el propio Castaño, piensan que podría tratarse de una representación simbólica de quince kilómetros del curso del río Tajo, entre dos de sus afluentes. Castaño compara el megalito con “un ojo gigantesco que contempla la península prehistórica”. “Ayuda a recordar que este lugar fue, durante milenios, una puerta estratégica que conectaba el sur y el norte de la Península Ibérica”, añade. A pesar de todas las investigaciones, muchos misterios sobre el Guadalperal siguen sin resolverse. Un esotérico satírico compararía el fenómeno con lo que ocurre cuando estás leyendo un libro de levitación y no puedes bajarlo.

2026-01-11T00:59:32+01:00
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