La sociedad Goi Argi vio la luz en Eibar hace 75 años como punto de encuentro para las mujeres de la villa armera.
Su sede de la calle Toribio Etxebarria se convirtió en un lugar en el que las mujeres de la localidad encontraron apoyo mutuo y colaboración en un contexto social marcado por las secuelas de la posguerra, lleno de dificultades.
Apoyo a la mujer
En ese marco, Goi Argi se convirtió en una plataforma clave en el apoyo y la reactivación social de las mujeres, abriendo la puerta a muchas de ellas a la formación y a la incorporación a actividades económicas, sin perder de vista la búsqueda de nuevos espacios para su desarrollo personal.
Esta labor tuvo reconocimiento en un encuentro celebrado el pasado 19 de marzo, jornada en la que se conmemoró la inauguración de la sociedad Goi Argi en ese mismo día del año 1951.
Acto institucional
El acto, organizado por el área de Igualdad del Ayuntamiento de Eibar y Ego Ibarra, contó con una amplia asistencia de socias de Goi Argi, familiares y representantes institucionales.
Emakunde estuvo representada por Miren Elgarresta, mientras que, por parte del Gobierno Vasco, acudió a la cita en la villa armera el viceconsejero de Juventud y Reto Demográfico.
Finalmente, la representación institucional se cerró con la presencia de la directora de Igualdad de la Diputación Foral de Gipuzkoa, Nerea Isasi.
Mercedes Careaga
En el origen de la sociedad Goi Argi está Mercedes Careaga, una mujer adelantada a su tiempo, comprometida con los más necesitados y con una sensibilidad muy especial hacia las mujeres, que se valió de sus grandes dotes de organización y trabajo para dar forma a innumerables proyectos.
Prueba de ello son el Patronato Eibarrés de Beneficencia Infantil y Obras Sociales, del que fue fundadora en el año 1964, y los Talleres Protegidos Cayetano Careaga, que vieron la luz en 1973.
Un proyecto ilusionante
Sin embargo, antes que esos dos proyectos, Careaga participó junto a otras mujeres en la creación de la sociedad Goi Argi.
La asociación, conocida oficialmente como Sociedad Femenina Eibarresa hasta 1975, nació con el objetivo de ofrecer a las mujeres un espacio propio de ocio y encuentro en una época en la que tenían muy limitada su vida social.
Desde sus inicios contó con una gran participación, superando las 600 socias, que incluso colaboraron económicamente para adquirir su sede en la calle Toribio Etxebarria.
Reactivación social
La asociación desempeñó un papel clave en el apoyo y la reactivación social de las mujeres.
Esa labor se tradujo en numerosas actividades formativas y sociales, como cursos, excursiones, charlas y eventos benéficos, entre los que muchos mayores aún recuerdan las tómbolas, con las que financiaron proyectos sociales como la residencia de ancianos San Andrés o guarderías.
Una sociedad pionera
Aunque sus impulsoras tenían inquietudes políticas y vínculos con el nacionalismo vasco, Goi Argi mantuvo formalmente una posición apolítica, centrando su labor en la beneficencia y el empoderamiento femenino.
Gracias al trabajo conjunto de Careaga y otras muchas mujeres que pasaron por Goi Argi en su larga andadura, la sociedad se convirtió en un referente pionero en el Estado como espacio exclusivo para mujeres y símbolo de avance social en un contexto restrictivo.