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El Club de Gimnasia Rítmica Sakoneta, en colaboración con la Asociación Haszten Elkartea, celebra este mes el primer aniversario de su innovadora escuela de gimnasia rítmica inclusiva, una iniciativa que consolida un modelo pionero de integración dentro de una estructura deportiva convencional. El proyecto, puesto en marcha hace un año, ha demostrado que la inclusión real en el deporte no solo es viable, sino profundamente enriquecedora tanto para las propias gimnastas como para el conjunto del club.
Actualmente, la escuela inclusiva cuenta con siete deportistas: Alba Lizuain, Elizaveta Pradera, Leire Sanz, Ariane, María Ignacia, Enara Bajo y Naiara Grijalba. Todas ellas entrenan semanalmente como un equipo más del club y desarrollan coreografías adaptadas a sus capacidades, guiadas por un enfoque que prioriza el aprendizaje, la autonomía y el disfrute. La responsabilidad técnica recae en dos entrenadoras que representan la colaboración entre entidades: Leire Zabaleta, desde el club, y Lorena Rueda, desde la asociación.
Este año, el equipo participará en cinco exhibiciones que permitirán visibilizar la gimnasia rítmica inclusiva y reivindicar el papel de las personas con discapacidad en el deporte. Estos eventos buscan transmitir un mensaje claro: la inclusión no debe ser una excepción, sino una práctica habitual dentro de las estructuras deportivas. Cada actuación será una oportunidad para mostrar el esfuerzo, la constancia y el compañerismo que caracterizan al grupo.
El compromiso del club con la inclusión no es nuevo. Desde hace más de cuatro años, acoge el trabajo individualizado de Eider Atxalandabaso, quien entrena coreografías personalizadas gracias a la labor conjunta de Sara Paz y el cuerpo técnico del club. Eider comparte espacio de entrenamiento y exhibiciones con el resto de gimnastas, lo que ha fortalecido su autoestima y su integración social. Al mismo tiempo, su presencia ha enriquecido la dinámica deportiva y humana de la entidad.
La clave de este proyecto radica en la estrecha coordinación entre el Club Sakoneta y la Asociación Haszten Elkartea. Mientras el club aporta su experiencia, estructura y sensibilidad hacia la igualdad en el deporte, Haszten suma una metodología inclusiva consolidada, multidisciplinar y orientada a lograr la participación real de personas con discapacidad en entornos deportivos ordinarios. Esta metodología, basada en la acción y en la adaptación continua, contribuye a mejorar la calidad de vida tanto de las deportistas como de su entorno, extendiendo su impacto a toda la sociedad de Bizkaia.
El proyecto cuenta además con un apoyo institucional clave. El Ayuntamiento de Leioa, reconocido por su apuesta por la accesibilidad en el ámbito deportivo y por un ambicioso Plan Municipal en esta materia, respalda la iniciativa proporcionando recursos y soporte técnico. A ello se suma la aportación económica de la entidad financiera Caja Rural de Navarra, que contribuye a consolidar un modelo sostenible de deporte inclusivo.
La gimnasia rítmica inclusiva impulsada por ambas entidades se ha convertido ya en un ejemplo inspirador de cómo el deporte puede ser una herramienta real de transformación social. El trabajo conjunto demuestra que cuando se eliminan barreras y se ofrecen oportunidades reales, todas las personas pueden desarrollarse como deportistas y crecer en un entorno que promueve la igualdad, el respeto y la diversidad.