En el mundo en el que vivimos, con trabajos y ciudades que se mueven a un ritmo frenético, atesoramos el tiempo que tenemos para nosotros y queremos dedicarlo a lo que realmente nos llene. Hace años se entendía por turismo de lujo el que nos permitía alojarnos en grandes hoteles e ir a los mejores restaurantes pero, si bien seguimos buscando esa calidad, tener tiempo para fluir a nuestro ritmo es el lujo más valorado hoy en día.
Araba apuesta por ese 'turismo soft', con destinos sin aglomeraciones para desestacionalizar la oferta y potenciar el desarrollo económico de las zonas rurales del territorio. Esta iniciativa, que está exhibiendo en FITUR, pretende atraer a un perfil de viajero que priorice la desconexión y la calma frente a los itinerarios saturados, reforzando la sostenibilidad del sector primario local. Cristina González, diputada de Fomento del Empleo, Comercio y Turismo de la Diputación Foral de Álava, ha explicado en Las mañanas de Onda Vasca que el hecho de no depender del reloj es una propuesta que está ganando terreno entre las preferencias actuales de los visitantes: "El turismo soft se está poniendo de moda". En este contexto, su departamento foral ha editado una guía con 35 rincones singulares, invitando a los turistas a descubrir lugares que quedan fuera de los circuitos más tradicionales para evitar la masificación.
El objetivo de esta estrategia no es solo atraer visitantes, sino fomentar la estabilidad económica del entorno rural durante todo el año. González ha subrayado que el agroturismo en Álava ha experimentado un crecimiento del 15% en pernoctaciones este año, con una estancia media que ya supera los dos días y medio. Este auge permite que familias jóvenes desarrollen proyectos de vida en los pueblos, diversificando la actividad más allá de la agricultura y manteniendo el entorno sin alteraciones.