Marcela de san Félix, nacida de la pasión entre Lopez de Vega y la actriz Micaela de Luján, creció entre escenarios y ausencias. Aprendió de memoria los versos de su padre recitados por Micaela antes incluso de saber leer y buscó desde pequeña la educación negada a las mujeres para continuar con un legado literario prohibido para toda hija ilegítima. Decidió ingresar en un convento y, paradójicamente, ese espacio se convirtió en su refugio creativo. "Esa idea de una muchacha que de pronto toma la decisión de aislarse del mundo para meterse en un convento y que en ese aislarse encuentra en verdad una libertad, es una idea muy atractiva", ha señalado en Las mañanas de Onda Vasca Fernando Bonete, autor de «La hija del Fénix», la novela en la que rescata la figura de Marcela.
Pese a heredar el talento de su padre, Marcela sufrió el triple estigma de ser mujer, hija ilegítima y no reconocida por su padre. Aunque Lope conocía las aptitudes de su hija, se aprovechó de ellas únicamente para emplearla como secretaria, sin otorgarle crédito artístico. La trayectoria literaria de Marcela estuvo marcada por el sacrificio personal y religioso, llegando a quemar cuatro de los cinco cuadernos que componían su obra como acto de penitencia. Bonete explica que ha recurrido a la ficción para reconstruir esta historia ante la escasez de datos biográficos, asegurando que la novela busca completar la visión del Siglo de Oro español: "Es un periodo apasionante de la historia literaria y cultural en España".
Más allá de su faceta como novelista, Bonete ha reflexionado sobre el estado actual del consumo cultural en la era digital. Percibe un creciente hartazgo social frente a los contenidos superficiales e inmediatos y, en este sentido, critica las presiones del mercado editorial actual, donde a menudo el autor debe costear su propia promoción. Asimismo, aboga por recuperar el gusto por la lectura pausada y contemplativa y, pese a algunos diagnósticos pesimistas sobre los hábitos de los jóvenes, es tajante al señalar que la falta de lectura es un problema generalizado en la sociedad española: "No es una cosa de los jóvenes, es una cosa en general"