Cuando estaba en la universidad de Harvard, Mark Zuckerberg creó Facebook para puntuar sin su consentimiento el "atractivo sexual” de las estudiantes de Harvard. Sí, ese fue el inicio de las redes sociales tal y como las conocemos. En sus inicios Facebook solamente estaba disponible para estudiantes y trabajadores de Harvard pero cuando vieron el potencial que tenía, muchos inversores inyectaron grandes capitales de dinero y en 2006 decidieron ampliar la plataforma a la población en general.
Por aquel entonces, Facebook usó el capital de sus inversores en sus usuarios financiando un flujo de información que sus usuarios querían ver en lugar de cosas que las empresas pagarían por mostrarles.
Tal y como explica Cory Doctorow en su libro Mierdificación, Mark Zuckerberg pronto comprendió que podía ganar mucho dinero de dos grupos de clientes comerciales: los editores que explotan los contenidos de sus páginas web a través de publicidad y suscripciones, y los anunciantes. Pero para ello tenía que reducir el valor del que disfrutaban sus usuarios, cosa que no dudó en hacer ni un segundo. De esa forma, Facebook comenzó a espiar a los mismos usuarios que prometió no espiar, para mostrar la publicidad personalizada de los anunciantes a cambio de un montón de dinero y prometió a los usuarios que solamente verían la publicidad que ellos decidieran ver.
Luego se acercó a los editores y les dijo que si escribían extractos cortos del contenido que publicaban en sus paginas web con un enlace a las mismas, Facebook mostraría ese contenido sin su permiso a los mismos usuarios a los que prometió mostrar solamente publicidad que querían ver a cambio, por su puesto, de más dinero.
Cuando había suficientes editores y anunciantes en la plataforma dependientes de la cantidad de clientes que ya tenían allí, Facebook comenzó a exprimirlos. Incrementó poco a poco el precio de dirigir un anuncio a sus usuarios al mismo tiempo que dejaron de esforzarse por mostrar a los usuarios los anuncios que los anunciantes habían elegido. Al mismo tiempo, el fraude publicitario se disparó, ya que los anunciantes pagaban miles de millones de dólares por publicidad que no veía nadie.
Sus propias normas
Facebook fue cambiando sus normas y algoritmos para que los editores se vieran obligados a publicar sus artículos completos en Facebook, ya que los extractos breves de esos artículos comenzaron a tener muy poca visibilidad, y más tarde comenzó a eliminar las publicaciones que contenían enlaces ajenos a su propia red. Es más, a veces se eliminaban artículos completos sin enlaces y los editores se veían obligados a pagar para “promocionar” su contenido.
La experiencia de los usuarios también ha ido empeorando en parte porque Facebook ha ido reduciendo la cantidad de contenido de las personas que los usuarios eligen ver y ha sido reemplazado por publicidad y publicaciones promocionadas.
Hoy en día, Facebook ya ha retirado todo el valor que tenía para los usuarios, dejando solamente el mínimo que considera indispensable para mantener a los usuarios ligados unos a otros y a editores y anunciantes ligados a esos usuarios. Todo el dinero que se invertía en ellos es entregado a los accionistas y ejecutivos de la plataforma.
Patrones similares
Todas las redes sociales siguen el mismo patrón. Comenzaron con promesas de ser lugares para que las personas pudiesen tener un lugar para relacionarse unas con otras y para crear proyectos conjuntos, y han terminado siendo pantanos putrefactos donde nadie recibe un trato digno. Por un lado, esas plataformas han ido implementando funciones para ser adictivas, los algoritmos amplifican el lado negativo de la sociedad, difunden desinformación, muestran a sus usuarios contenido que afecta su salud mental y promueven el odio y la violencia porque todo eso genera más interacciones.
Por otro lado exprimen a sus clientes comerciales y cambian constantemente los términos comerciales para lograr cada vez mayores ingresos. Y mientras tanto, los usuarios siguen en la plataforma porque todos sus conocidos siguen allí. Todos sufriendo, consciente o inconscientemente, las consecuencias de permanecer allí.
Por fin Facebook ha reconocido de forma indirecta que su modelo de negocio es criminal al acordar pagar 17.000 millones de dólares y cambiar parte de su diseño, en uno de los muchos juicios a los que se está enfrentando. La redes sociales tal y como las conocemos comenzaron con Facebook y acabarán con Facebook. n