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Euskadi, pionera en la investigación del cáncer de pulmón

La CAV tiene el valor más alto de la tasa de incidencia de cáncer ajustada a la población europea
Día mundial contra el cáncer. / Jose Mari Martinez

El verde es el color de la esperanza, y es lo que nos mueve a todos, unidos en un objetivo común. Por eso, cada 4 de febrero, las calles de muchos pueblos y ciudades en todo el Estado y allende nuestras fronteras se envuelven en una marea de verde esperanza que simboliza la lucha contra una enfermedad que cada año afecta a más personas. Pero esa lucha y esa oda a la fuerza que nos mueve a todos en pos de cambiar el mundo se traslada también de las calles a los laboratorios, donde cada descubrimiento es un rayo de luz en la pugna por vencer una enfermedad que, según la Asociación Española contra el Cáncer, tiene una tasa de incidencia ajustada a la población europea que presenta el valor más alto para la CAV (579), siendo “sustancialmente superior a la media nacional (516)”.

“Este indicador estima cuántos nuevos casos de cáncer se diagnostican en una comunidad por cada 100.000 habitantes, corrigiendo las diferencias en la estructura poblacional (género y edad) de la región, lo que permite comparar territorios de forma más justa”, recuerdan, ya que el cáncer es más frecuente en edades avanzadas y no todas las CCAA tienen la misma proporción de personas mayores, por lo que territorios con una población más envejecida suelen presentar “una tasa cruda o bruta más alta”. Sin embargo, desde la AECC remarcan que este dato no necesariamente indica que “la población del País Vasco esté expuesta a un mayor riesgo de padecer cáncer frente a la población del resto de regiones. Entre otras cuestiones, este dato puede reflejar una mayor detección para determinados tipos de tumores -algo que tiene sentido si se relaciona con los buenos datos que presenta País Vasco en cobertura y participación en el programa de cribado de cáncer- o la existencia de sistemas de información más completos”.

Ante esta realidad, son varios los avances que se están produciendo en la materia en lugares como la CAV. Es el caso, por ejemplo, de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU) que, a través del grupo de investigación consolidado NanoBioCel y de los investigadores Jose Luis Pedraz y Denis Scaini, se encuentra inmersa en el desarrollo de nuevas propuestas y metodologías para la investigación en cáncer, formando parte activa en el proyecto europeo UNCAN-CONNECT, una iniciativa financiada por el programa Horizonte Europa que busca crear una red descentralizada y colaborativa para avanzar en la investigación oncológica.

Cáncer de pulmón

En su caso concreto, la EHU aporta su experiencia en investigación oncológica, tecnologías micro y nano, biomateriales, células y tecnología farmacéutica para trabajar en la progresión y metástasis del cáncer de pulmón no microcítico, dirigiendo el desarrollo de modelos in vitro humanos con tecnología de bioimpresión 3D, en una investigación que abrirá la puerta a comprender la biología del tumor, facilitando el desarrollo de tratamientos personalizados.

Un hito que los investigadores Jose Luis Pedraz y Denis Scaini celebran, pues también supone la oportunidad de posicionar Araba y la CAV en este entorno. “Este proyecto surge a raíz de una iniciativa en la que participa la Diputación Foral de Álava, como consecuencia de la cual se creó la unidad de bioimpresión 3D, y está enmarcada en lo que se conoce como laboratorio de investigación conjunta en terapias farmacéuticas avanzadas, en el que participa también Tecnalia”, resume Pedraz.

Eso les ha permitido generar una infraestructura “muy importante” en bioimpresión 3D e incorporar investigadores a través de la fundación Ikerbasque. “Todo esto ha dado como resultado la participación hasta el momento en tres proyectos europeos, uno de los cuales es este proyecto”, recuerda asimismo.

Sinergias

Con estas sinergias demuestran una vez más desde este equipo que la unión en la lucha contra el cáncer hace la fuerza, y así lo hacen patente en UNCAN-CONNECT, ese hub en el que distintos estudios tienen un fin común, cambiar las cosas. Denis Scaini subraya que el cáncer es un problema grande y complejo, y “no se puede pensar que un solo laboratorio de investigación puede resolverlo”. De esta consideración nació la idea de UNCAN-CONNECT en el que el equipo se encuentra inmerso desde septiembre. “La idea es intentar todos juntos solucionar el problema del cáncer”, resume sobre este proyecto que propone construir una red descentralizada de datos, todos conectados al cáncer. “Nosotros como laboratorio de investigación estamos desarrollando modelos en laboratorio in vitro de cáncer de pulmón con la idea de recabar datos que después se van a integrar en esta red de datos”, para que toda la comunidad pueda acceder y usarlos.

La razón de ser de que se hayan centrado desde este equipo en el cáncer de pulmón es que cuentan con experiencia previa en la materia y les resultaba “sencillo” ampliar sus anteriores modelos de epitelio de pulmón tridimensionales para la aplicación en patologías como fibrosis quística a un modelo de cáncer de pulmón. “El proyecto no abarca, sin embargo, solamente un cáncer. Alcanza a estudiar y obtener información de distintos tipos”, rememora Pedraz, hasta un total de seis: pediátrico, linfático, pancreático, ovárico, pulmonar y prostático.

“Nosotros nos hemos centrado en el pulmón, pero otros equipos de investigación trabajarán en estos otros tipos de tumores y se integrará la información que obtengamos en esa red”, resume Pedraz. Desarrollos como estos son vitales en estos momentos para hacer frente a una realidad que, rememoran, a nivel nacional, se estima que para 2030 la incidencia de cáncer aumentará un 12% y la mortalidad un 19%, y que en la comunidad del País Vasco se prevé un aumento de la incidencia del 6% y de la mortalidad del 9% para ese mismo año. “La investigación que estamos conduciendo tiene dos objetivos principales: el primero es intentar entender los mecanismos fundamentales que llevan a la formación, el desarrollo y la progresión del cáncer”, detalla Scaini, que señala que quieren intentar comprender cuáles son los biomarcadores que pueden llevarnos a ver que un cáncer se está desarrollando en una fase muy precoz.

Cancer-on-chip

“Si el cáncer se detecta antes, mejor va a ser el output (salida) después de una terapia o de un tratamiento farmacológico. Y, el segundo objetivo es utilizar un nuevo concepto en biología, el organ-on- chip. Estamos desarrollando un cancer-on-chip. El tejido biológico está integrado sobre un chip microfluídico que nos va a permitir hacer un test de diferentes fármacos para entender cuál va a ser el mejor fármaco específico para el específico cáncer y en el futuro un específico paciente”, enumera. En definitiva, en el futuro podríamos tener gracias a esta investigación tratamientos personalizados para cada paciente y cada caso concreto. 

“De los resultados y de la integración de todos los resultados de los distintos grupos nos permitirá acceder a esos datos y en el modelo desarrollado en nuestro caso de pulmón, que puede contener células de los propios pacientes, predecir cuál es el comportamiento y la evolución de ese tumor, saber qué fármacos van a actuar de una manera más efectiva sobre ese tumor, y establecer cuál es el mejor tratamiento que puede recibir ese paciente”, detalla Pedraz en ese sentido.

El poder de las tecnologías

Con estudios como este se demuestra, una vez más, que las tecnologías, usadas sabiamente y con ese deseo de cambiar el mundo, pueden lograr grandes cosas. Y es que, la tecnología es esencial en este proyecto. Su herramienta principal, la bioimpresora 3D, aunque comparte la tecnología base con una impresora 3D al uso, esta es mucho más avanzada y utiliza varios mecanismos de impresión. “Es mucho más avanzada porque estamos trabajando con biomateriales, células, que tienen que sobrevivir en unas condiciones estériles. Aunque la base es la misma, la tecnología es mucho más avanzada y adaptada a la impresión de células y estructuras biológicas que después se van a incorporar a tejidos y órganos en estudios preclínicos y después en estudios clínicos”, reseña Pedraz.

Para ambos investigadores, también las inteligencias artificiales juegan un papel crucial en esta cruzada. “En todo el mundo hay laboratorios que estudian el cáncer y desarrollan tratamientos, fármacos... para combatir el cáncer. Esto genera datos numerosos que ningún ser humano puede después interpretar y comprender qué dicen. La potencia de la inteligencia artificial es que esa tecnología puede monitorizar y dar contexto a todos estos datos, una respuesta”, resume Scaini.

Esa es para ellos una de las aplicaciones de la inteligencia artificial que en un breve periodo, “cinco años, no más, va a revolucionar la comprensión que tenemos de esta patología”, asume este experto.

Ya se están viendo otras aplicaciones en los últimos años, como en el caso de las mamografías asistidas por IA, capaces de identificar más cánceres en las pruebas de detección. Según una investigación publicada a finales de enero por The Lancet, los resultados del ensayo MASA, el primero controlado aleatorio que investiga el uso de la IA en un programa nacional de detección del cáncer de mama, reveló que la mamografía asistida es más eficaz en muchos aspectos que la estándar.

Este estudio concluye que la detección asistida por IA mejora la detección precoz de cánceres de mama clínicamente relevantes, lo que se traduce en un menor número de cánceres agresivos o avanzados diagnosticados entre revisiones, según señaló entonces la autora principal del artículo, Kristina Lng, de la Universidad de Lund (Suecia).

Hitos históricos

Ahora, el trabajo de NanoBioCel se está desarrollando mientras acogemos con optimismo noticias como la que llega desde el CNIO, donde el equipo de Mariano Barbacid, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, ha eliminado en ratones el cáncer de páncreas más común, el adenocarcinoma ductal, y lo ha hecho, además, con una terapia combinada de tres fármacos que evita la aparición de resistencias y que no tiene efectos secundarios importantes, un hallazgo que abre la puerta a nuevos grandes descubrimientos.

“Hay que ser prudentes. Estamos hablando de pacientes que están esperando una cura o una mejora de su calidad de vida, y dar esperanzas en cierta manera que no cubran las expectativas puede ser frustrante”, reconoce asimismo Pedraz, que reitera que los avances que se están produciendo son “muy significativos, como en el caso del páncreas, pero hay que ser prudentes y avanzar poco a poco. Así, integrando los conocimientos de distintos grupos de investigación, se pueden obtener resultados cada vez más prometedores y curar o llegar por lo menos a cronificar muchos de los tumores que actualmente están deficitarios de tratamientos efectivos”. Con la mirada puesta en el futuro próximo, ellos también son optimistas, y seguirán en esa lucha compartida, porque los avances se consiguen remando todos juntos en una misma dirección, la del progreso.

04/02/2026