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La Conferencia de Seguridad celebrada en Múnich ha servido como escenario para reivindicar una Europa independiente que no se plegará a los postulados de Estados Unidos en esta nueva etapa de Donald Trump en la Casa Blanca, así como para resaltar la necesidad de reforzar la capacidad de defensa del viejo continente y el valor de la OTAN para garantizar la seguridad frente a la amenaza rusa.
La administración estadounidense busca redefinir la relación trasatlántica y fijar un nuevo orden mundial bajo los principios de Trump, como ha dejado claro el secretario de Estado de EE.UU. Marco Rubio durante su intervención en el encuentro.
Los principales líderes europeos han respondido con una defensa explícita de la autonomía estratégica del continente. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, lo ha resumido este sábado en una breve pero rotunda frase: Europa “ya no tiene más elección” que aumentar su independencia.
En un foro marcado por las tensiones geopolíticas y la guerra en Ucrania, Von der Leyen ha argumentado que en el contexto actual Europa está obligada a reforzar su autosuficiencia “en todas las dimensiones que afectan a nuestra seguridad y prosperidad: defensa y energía, economía y comercio, materias primas y tecnología digital”.
El continente se enfrenta a “la clara amenaza de fuerzas externas que intentan debilitar nuestra Unión desde dentro” y al “retorno de una competencia y relaciones de poder abiertamente hostiles”.
En ese “mundo fracturado y hostil”, ha afirmado, “Europa ya no tiene más elección que aumentar su independencia”, ha remarcado la presidenta de la Comisión, que ha intervenido minutos después de que Rubio haya anunciado el fin del “engaño” de las democracias liberales y haya propuesto a los europeos un nuevo modelo de relaciones bajo el yugo de Trump.
Von der Leyen no ha querido entrar en enfrentamientos directos, pero sí ha lanzado una advertencia velada a Washington: “Algunos podrían decir que la palabra ‘independencia’ contradice nuestro vínculo transatlántico. Pero lo cierto es lo contrario. Una Europa independiente es una Europa fuerte. Y una Europa fuerte fortalece la alianza transatlántica”.
En la misma línea se habían manifestado el día anterior el presidente francés Emmanuel Macron y su homólogo alemán, Friedrich Merz. “Es la hora de una Europa fuerte”, señaló Macrón. Merz fue más allá asegurando que “la libertad ya no es algo que se pueda dar por sentado” y reconociendo la “profunda brecha” que se ha abierto entre Europa y Estados Unidos. Y ante la tentación de Trump de proceder de forma unilateral, Merz le advirtió que “nunca será lo suficientemente fuerte como para actuar en solitario”.
“Nueva doctrina” de seguridad
Así, Europa parece abocada a una “nueva doctrina” de seguridad en todos los sentidos para “garantizar su propio territorio, economía, democracia y estilo de vida en todo momento”, ha dicho Von der Leyen, partidaria de articular una OTAN más europea.
Para ello, ha propuesto articular una Estrategia Europea de Seguridad que movilice “todas nuestras herramientas políticas: comercio, finanzas, estándares, datos, infraestructuras críticas, plataformas tecnológicas e información”.
Asimismo, la política alemana ha llamado a “implementar la cláusula de defensa mutua europea”, recogida en el artículo 42 del Tratado de la UE, que obliga a los Estados miembros a prestarse apoyo en caso de agresión.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea durante la Conferencia de Múnich
Réplica a rutte
La apuesta por una mayor autonomía europea también ha marcado el debate con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, muy criticado por su deriva trumpista. En enero había advertido de que “si alguien cree que la UE puede defenderse sin Estados Unidos, que siga soñando”.
Desde Múnich, Von der Leyen le ha replicado que “no solo existe el ‘statu quo’ o la división (…) hay mucho más entremedias” y que el actual equilibrio “no es satisfactorio ni para nosotros ni para Estados Unidos”.
Según ha explicado, “una Europa independiente solo significa que desarrollemos nuestra fuerza sin depender constantemente de otros y que seamos fuertes, avancemos y afrontemos los retos que nos plantea el mundo”.
La posición ha sido respaldada por el ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, quién ha ratificado que París mantendrá su hoja de ruta proeuropea por “muy brillantes que sean los discursos que se escuchen en Múnich”, en referencia a Rubio. “Queremos construir una Europa fuerte e independiente”, ha remarcado.
Por su parte, Keir Starmer ha coincidido con Von der Leyen en reforzar el pilar europeo de la Alianza Atlántica. En su intervención ha defendido avanzar hacia “una OTAN más europea” y ha sostenido que el continente debe estar “listo para luchar” ante la amenaza rusa.
“Debemos fortalecer nuestro poder duro, porque esa es la moneda de cambio de nuestra época”, ha afirmado el primer ministro británico. Aunque ha calificado a EE.UU. de aliado “indispensable”, ha reconocido que “la nueva normalidad es que Europa asuma la responsabilidad de su propia defensa”.
Starmer ha anunciado además el despliegue en el Atlántico Norte y en el Ártico de un grupo de barcos de guerra como garantía de seguridad de Groenlandia, cuyo control sigue obsesionando al presidente estadounidense, Donald Trump. Su idea de controlar la isla autónoma danesa “desafortunadamente no ha pasado”, se ha lamentado la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen.